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Análisis de El Ministerio del Tiempo. Temporada 2. Los capítulos finales

Análisis de todos los capítulos de El Ministerio del Tiempo

Se acabó. Tras trece episodios, El Ministerio del Tiempo cerró sus puertas sin que TVE confirme si la mejor serie española de la actualidad verá una tercera temporada. Ya ocurrió al final de la primera temporada, en la que la cadena pública renovó la serie por la presión de los autodenominados “ministéricos”, fans del interesante universo que envuelve a la serie y, sobre todo, de esa búsqueda de algo distinto a lo que hemos visto durante tantos años en la televisión española.

La segunda temporada se puede dividir claramente en dos partes, separadas por un parón de dos meses en la emisión de la serie. El último capítulo de la primera parte se correspondía con la despedida de Pacino (un gran Hugo Silva) y la vuelta del que había sido el protagonista durante la primera temporada, Julián (carismático Rodolfo Sancho).

Antes de nada, quisiera, para los que todavía no se han atrevido a ver la serie, hacer un balance de la calidad que atesora El ministerio del tiempo. No es perfecta, pero es muy superior a lo que podemos ver en España e incluso a muchas series de Estados Unidos.

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El elenco principal

La principal baza de El Ministerio del Tiempo son sus guiones. Mejor dicho, el equilibrio de sus guiones. En cada capítulo de la serie vamos a encontrar épica, intriga, ciencia ficción, homenajes cinematográficos y seriéfilos, química entre los personajes, aventuras, hechos históricos y mucho humor, todo perfectamente condensado en una mezcla insuperable. A todo esto se suma el buen hacer de todos sus intérpretes. Personalmente mis favoritos son Alonso de Entrerríos y Salvador, el cínico director del ministerio. Además, los guionistas parecen saber exprimir el universo de los viajes en el tiempo combinado con la picaresca y el sabor patrio. Así, hay quien se aprovecha para ganar una quiniela, la lotería, comprar lotes de comida más baratos, etc…

Sin embargo, hay algunos peros que impiden que la serie sea lo genial que podría llegar a ser. Una es la larga duración de sus capítulos, consecuencia de la imposición de TVE. Es cierto que se hacen muy entretenidos, pero una hora y cuarto sigue siendo mucho tiempo para un capítulo de una serie. Por otro lado, aunque la serie es ambiciosa en su combinación de historia y viajes en el tiempo, da la sensación de que esa ambición se queda algo a medias.

Un ejemplo claro es la desaparición de las tramas tranversales de la segunda temporada. Es cierto que las dudas de Amelia con respecto a su hipotético hijo con Julián han alimentado todos los capítulos, pero también es verdad que toda la trama de Darrow, la empresa estadounidense rival del ministerio, termina bruscamente a mitad de temporada. Ni siquiera Lola Mendieta, una de las mejores villanas de la televisión, vuelve a aparecer tras asesinar al líder de Darrow. No quiero dejarme a Susana Torres, un personaje interesante al que se cargaron demasiado pronto. Todo esto ha hecho que el in crescendo que supuso la mitad de la temporada haya sido difícil de superar en los últimos capítulos. Si bien han sido muy entretenidos y han aportado nuevas dimensiones al universo ministérico, no ha habido ningún conflicto importante que nos haya encogido el corazón.

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Lola Mendieta, el personaje desaprovechado.

Tal vez la excepción haya sido el último capítulo, aquel en el que un personaje, en este caso Felipe II, conseguía cambiar la historia y crear una ucronía en la que España seguía siendo un Imperio en el siglo XXI y Felipe II era el emperador de todas las épocas. Un apunte muy interesante que da a entender el potencial de los guionistas para exprimir al máximo este universo. Hay que pedirles un paso más, una trama transversal más duradera, más ambiciosa. Ojalá que renueven para poder tener la oportunidad de realizarlas.

Y no sólo por su calidad argumental, si no por el bien que hace al recordarnos periodos conocidos y otros no tanto de nuestra historia, tales como la heroína María Pita o los últimos de Filipinas.

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Felipe II, emperador del tiempo.

En cuanto al debate Pacino- Julián, no me decanto por ninguno de los dos. Ambos, aunque comparten la función de interés amoroso de Amelia, son muy distintos. Pacino es un poli macarra de los años 80, que no entiende muy bien el presente. En cambio, Julián es un reflejo de nosotros mismos, los que vemos todos los hechos del pasado desde la óptica actual. Los principales guiños cinéfilos son suyos. Espero que Pacino vuelva, al igual que el magnífico Ambrosio Espínola de Ramón Langa. Su participación en el primer episodio de la segunda temporada es magistral.

En definitiva, el Ministerio del tiempo es una serie necesaria, tanto por su calidad como por su labor sociocultural. Debe renovar para seguir mejorando en la ambición de sus tramas y para seguir mostrándonos otras etapas de nuestra historia.

Un abrazo y sed felices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

6 COMENTARIOS

  1. Ojalá vuelva con una tercera temporada, con Julián, Amelia y Alonso, el gran trío que otorgó a la serie un gran éxito en la primera temporada,

        • Pacino es mejor personaje que Julián. Incluso Hugo Silva es mejor actor que Rodolfo Sancho. Está claro que un personaje de otra época, con los mimos problemas para adaptarse que Amelia y Alonso, así como una mentalidad propia de su tiempo hace mucho bien a las tramas. Un ejemplo es el capítulo del Cid, con Espínola acompañando a los protagonistas. Pero claro, sin Julián se pierden esas referencias del presente que nos identifican mucho con él. No termino de decantarme, pero aunque lo hiciera, ojalá que vuelva la tercera temporada, con o sin Pacino.

  2. Es una serie con demasiados altibajos argumentales y de tono: yo dejé de verla a partir del episodio con Napoleón, cuando optaron por la comedia cutre y casposa de quien no pudiendo hacer algo mejor no le queda más remedio que la autoparodia.
    Peeeroooo… el último capítulo, el del Felipe II aka Kang me pareció tan genial a todos los niveles que me hizo perdonarles las tropelías de la 2ª temporada, tras una 1ª que prometía más de lo que se nos ha dado.
    Así que hagan el favor de tomarse mínimamente en serio, que si quieren, pueden.

    • En mi opinión un capítulo de El ministerio del tiempo es mejor que cualquiera de otra serie española. Han pecado de falta de ambición, cortando unas tramas transversales muy interesantes pero que apenas han podido dar juego.

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