Análisis de Heridas Abiertas. Temporada 1. Capítulo 1

5

Bienvenidos a los análisis de una de las series más esperadas del año. HBO, que parece haber recuperado el aliento en la competencia con Netflix, estrena Heridas Abiertas, una intriga cuyo prestigio se basa en tres nombres: la eterna nominada al Oscar (cinco veces sin éxito) Amy Adams, el director Jean Marc Valleé y la escritora Gillian Flynn. ¿Queréis saber que me ha parecido? Vamos a sumergirnos en el pueblo de Wind Gap y en la mente de Camille Preaker.

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA…

Vamos a empezar dejando un mensaje claro: ¿Qué es lo que podemos esperar de la serie?

Heridas abiertas adapta la primera novela de Gillian Flynn, autora cuyos libros no he leído pero si he tenido la oportunidad de ver sus adaptaciones: la entretenida Perdida, de David Fincher, y la fallida Lugares oscuros. Las tres tienen como denominador común la intriga provocadora, entretenida y folletinesca tan propia del betseller de estos tiempos. En esta caso, Heridas Abiertas cuenta la historia de Camille Preaker, una reportera traumatizada por unos hechos de la infancia que se ve obligada a investigar sobre la desaparición de dos niñas en su pueblo natal, Wind Gap.

Por lo tanto, tenemos ingredientes vistos una y otra vez: la protagonista atormentada que calma sus culpas en el alcohol, una investigación criminal en un pueblo en el que, aparentemente, nunca pasa nada y el ambiente sureño visto en películas como Arde Mississipi. La cuestión está en qué puede aportarnos Heridas Abiertas que sea fresco y original. Por lo que se ha visto en el primer capítulo (y ojalá me equivoque), poca cosa.

La intriga está cocinada a fuego lento, muy lento. Viajamos a través de la trama siguiendo la mente de la protagonista. Se alternan largos planos de silencio y reflexión taciturna con rápidas imágenes que sugieren recuerdos dolorosos para Camille. Todo ello aderezado con continuos tragos de alcohol.

Se ha querido comparar (un signo muy actual) a Heridas abiertas con Big Little Lies y True Detective, dos series de la HBO con la que comparte poco. De la primera solo comparte al excelente director Jean Marc Vallée. De la segunda, únicamente ese ambiente enrarecido del superficial modo de vida americano rural. Si tuviera que compararla con alguna, sería con The Sinner, interesante intriga de Netflix. Ambas protagonistas comparte un trauma que, parece, ocupará una parte mucho más importante en el argumento que la investigación en sí.

El tener a Amy Adams sosteniendo tu guión siempre es un plus a tu favor. La actriz hace suyo el personaje y utiliza esa mirada hipnótica para captar nuestra atención en los muchos silencios del personaje. No es una serie fácil, y no será recordada por la verborrea de su guión, si no por el significado de sus silencios. Mención especial para Patricia Clarkson como la madre de Camille. La hemos disfrutado poco, pero tiene mérito que no haya caído en la sobreactuación con ese papel de madre histriónica, obsesiva y protectora que parece estar a punto de estallar continuamente. El ambiente que genera Camille a la llegada a la casa familiar es lo mejor del capítulo con diferencia. Un hogar muy Tenessee Williams, en el que las relaciones se mantienen a base de frases hirientes, situaciones tensas y mucho rencor.

Dicho esto, pasemos a hacer un resumen de lo visto en este primer capítulo, antes de llegar a las conclusiones.

LAS PIEZAS SE COLOCAN EN EL TABLERO

El piloto de la serie, que normalmente se utiliza para enganchar al espectador y que este no suelte la serie en lo que queda de temporada, avanza muy lentamente, sirviendo únicamente como presentación de personajes.

Camille Preaker es una periodista alcohólica que recibe la orden de su editor de viajar a Wind Gap, su localidad natal, para escribir un artículo sobre la investigación de la muerte de una chica y la desaparición de otra. El objetivo es enfocarlo desde el punto de vista de una lugareña y como esos acontecimientos afectan a un pueblo de 2000 habitantes cuya economía se basa en la matanza de cerdos.

Camille no quiere volver ni en pintura. Le asaltan imágenes relacionadas con su juventud, con el encuentro desagradable con unos adolescentes y con la muerte de su hermana, a la que parecía envidiar mucho. Que intente borrar el pintalabios del cadáver de su hermana en el funeral de esta dice mucho al respecto. No soportaba verla guapa, más guapa que ella.

A su llegada al pueblo, la investigación no parece tener éxito. Camille apenas puede sonsacar nada al jefe de policía y al inspector que ha venido de la ciudad. Sí que puede hablar con el padre de la primera víctima, cuya conversación es parca en detalles sobre la investigación pero muy reveladora en lo que respecta a la mentalidad misógina de la América rural: Prefiero que la maten a que la violen. Todo lo que guarda ese mensaje es demoledor.

Finalmente, asistimos a la vuelta de Camille a la mansión familiar, una casa de muñecas decorada al detalle, con unos padres vestidos de forma impecable y una hermana que, mientras está en casa, es la Baby Born de la madre (incluso la viste) pero que, cuando sale a la calle, viste los shorts y los tops propios de las adolescentes. A la madre de Camille, con ese tic que me pone muy nervioso, no le hace ni pizca de gracia que Camille investigue en el pueblo. No por el daño que podría ocasionar a las víctimas, si no porque las acciones de su hija podrían arruinar la reputación de la familia. Al igual que en la mencionada The Sinner, Heridas Abiertas habla de lo fundamental que es la educación familiar en la actitud ante la vida. Por lo que vemos en Camille y en las escenas con su familia, su infancia no fue muy feliz.

CONCLUSIONES

Heridas abiertas es una serie en la que HBO ha puesto mucho mimo. Gran escenografía, magníficas interpretaciones y un ritmo no apto para todos los públicos la han elevado a los altares de la crítica seriéfila. Pero no nos engañemos. Considero que un plano es memorable cuando, como ocurre en un buen cuadro, la belleza se suma al significado. Veo mucho intento de trascendencia vacía en este piloto. Mucho sumergirse en el alcohol para decir una y otra vez que Camille está atormentada. Hay detalles muy interesantes (el ambiente familiar, el trauma de la protagonista) pero el piloto de Heridas Abiertas no deja de ser un telefilm de sábado por la tarde. De lujo, pero un telefilm. Espero que mejore con el paso de los capítulos, que analizaré aquí, en Las cosas que nos hacen felices.



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

5 comentarios

  1. Juanjo Avilés el

    ¿Que tal Fernando? coincido del todo con tu análisis. Yo también me espera mucho más de esta serie. El ritmo lento y cansino (en este primer episodio no pasa nada que no hubieramos leido en su sinopsi) se me hace bastante cuesta arriba.
    Técnicamente es impecable y las interpretaciones están muy bien pero cuenta muy poco (de los asesinatos casi nada) y lo que cuenta cae muchas vaces en el terreno del cliche (la periodista atormentada y alcoholica, el policia que viene de fuera y al que la comunidad no ayuda…).
    Al ser una miniserie de 8 episodios le dare otra oportunida, a ver si mejora, pero o arranca de manera definitica o se va a quedar lejos de los que pretendia.

  2. jose guerrero el

    hola fernando, la serie es verdad que tiene algo de la primera temporada de true detective, para mi el piloto empezó bien los primeros minutos luego se fue tornando algo lento el desarrollo de la trama, pero es cierto el piloto fue mas para presentar la vida de Camille y mostrar lo que regresar al pueblo significaba para ella, espero que la serie mejore a lo largo de sus capítulos, saludos y felicitaciones de todos los análisis que pudiera encontrar en internet los suyos son los mejores, no habia entendido la escena donde Camille le tocaba el rostro a su hermana difunta pero gracias por su análisis lo entendí

  3. Begoña Cortés el

    Yo no interpreté que al quitarle el pintalabios mostrara envidia, y menos porque fuera más guapa (todos en el pueblo le dicen a ella que siempre ha sido muy guapa y de su hermana se dice que era muy buena), sino el dolor de ver a su hermana como no era en vida y la rabia ante la manipulación que ejerce la madre con un ser que ya no puede defenderse. Un saludo

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
A todos nos gusta que se acuerden de nosotros el día de nuestros cumpleaños. Pero no siempre nos felicitan de la mejor manera o vemos…