Bienvenidos al análisis del último episodio de Los Winchester. Hemos llegado al final de la temporada y quizás también de la serie. Bueno, en mi opinión debería ser el punto y final pero eso no depende de mí. Los Winchester han servido de epílogo a Sobrenatural y sería mejor dejarlo pero ya decidirá Jensen Ackles. Os dejo con el enlace a los episodios anteriores y vamos al lío.
Hey, That’s No Way To Say Goodbye
El título del episodio remite directamente a una canción de 1967 del gran Leonard Cohen. Your eyes are soft with sorrow. Hey, that’s no way to say goodbye. Algo así se nos ha quedado cuando ha finalizado este episodio 13 de Los Winchester.
Y es que el episodio es pura nostalgia, puro fan service para los adictos a la serie madre. Recapitulemos: el episodio empieza con un prólogo en el que vemos a John recibir la carta de su padre de manos de su propio hijo, Dean Winchester. Inevitable emocionarse y más cuando vemos aparecer a Bobby Singer (Jim Beaver) y llamarle imbécil.
De vuelta al presente de la serie, la Scooby pandilla busca una forma de acabar con los akrida. Saben que el objeto en poder de Ada le costará a quien lo utilice un trozo de su alma. Mientras, Sam Campbell está de vuelta con una pista, una antigua cazadora que ha contactado con él y que dice tener información sobre el hombre misterioso que no es de este mundo.

La antigua cazadora resulta ser una tal Joan Hopkins (Kelly Sullivan) y se revela como la reina akrida en persona. Según cuenta, se hartó de cazar, se puso hasta las cejas de esencia de monstruo y fue desterrada por los cazadores y los hombres de letras al mundo akrida. Allí les dió un objetivo, nuevos mundos que conquistar y la destrucción de la raza humana. También les cuenta que el hombre misterioso está muerto, lo ha mandado a él y a su coche a través de un portal y ya no regresará.
Total, que mientras Sam, John y Mary se encontraban con ella, sus lacayos aprovechan para entrar en la guarida de los hombres de letras y Lata acaba poseída. Al final es liberada con el cristal de Ada, con lo que ya no pueden usarlo para acabar con la reina. La otra opción es intentar traer de vuelta al hombre misterioso de dónde sea que esté utilizando el Ostium pero a la inversa. Sucede que lo que aparece es el Chevrolet Impala que todos conocemos, el bebé de Dean. Imposible que no se te pongan los pelos de punta a ritmo de The Whoo.
Al igual que sucediera en Sobrenatural, el Impala resulta determinante. Al no ser un objeto de este mundo, Mary consigue acabar con la reina akrida atropellándola. Aquí es cuando empieza el festival: en su enfrentamiento, Mary y el coche atraviesan un portal y poco después regresa el coche con Dean al volante.
El Multiverso está de moda
Si, no es casualidad que una película sobre el tema haya ganado el Oscar. Se confirma lo que ya muchos sospechaban: Los Winchester no transcurre en el mismo universo que Sobrenatural sino en uno paralelo. Dean estaba dando vueltas por el cielo y se le ocurrió visitar otros mundos donde, quizás, su familia tuviese un final feliz. Se revela también que los akrida son unos seres creación de Chuck, es decir de Dios, el último recurso, la última arma de destrucción masiva por si fracasaba.
Como sabemos, Chuck fracasó estrepitosamente pero quedaba ese último cabo por atar. Junto a Dean no sólo aparece Bobby sino también Jack (para los neófitos, el hijo de Lucifer y una humana que consiguió restaurar el mundo tras su destrucción), quienes le dicen a Dean que debe regresar a casa, es decir al cielo, que ya está bien de cacerías y que el mundo, una vez, ha sido salvado.
Así se muestra que John y Mary Winchester tendrán una nueva oportunidad, una donde un demonio de ojos amarillos no arruine su vida. Por lo menos ya cuenta con el revolver de Samuel Colt que todo lo mata para defenderse y con un diario que les servirá de guía, el de James Hetfield.
Y así, John y Mary emprenden su camino, por esas carreteras americanas semi-desiertas, rumbo a una nueva vida. A la caza. Con Ramble On de Led Zeppelin en el radio cassette, que para eso el que conduce elige la música.
Valoración final
Como ya hemos señalado al principio, Los Winchester sirve de epílogo a Sobrenatural. La cadena en la que se emite, The CW, ha sufrido drásticos recortes y el destino final de la serie no está claro pero si terminan aquí no pasaría nada.
Al quedar establecido que es una realidad de otro universo, la verdad es que se ha perdido gran parte del encanto y poco queda por contar. Si, es un lienzo en blanco, o por lo menos más en blanco que cuando empezaron pero también está claro que la serie ha bebido demasiado de la serie original.
Los Winchester ha intentado distanciarse de Sobrenatural pero no lo ha conseguido. Por un lado han creado todo un elenco de personajes, la llamada Scooby pandilla, que apuntaba maneras pero ese mismo elenco, ese tener más personajes en pantalla reclamando su lugar, les ha pasado factura.
Carlos apuntaba a personaje trascendental y se ha quedado a medio desarrollar. Latika resulta algo sosa y la madre de John y Ada Monroe han aparecido y desaparecido a gusto del guionista de turno. Ha faltado en la serie algún personaje realmente carismático y quizás por eso han recurrido a Dean, Bobby y Jack en la traca del episodio final, conscientes de que no lo habían conseguido.

También podemos acusarles de tener demasiada prisa en la resolución de la historia. Si en el episodio anterior consiguieron crear tensión y miedo, aquí han ido a toda castaña y se han pasado. De repente los akrida tienen el poder de desaparecer con un chasquido, luchan todos con espadas sin venir a cuento (como si fuesen Los Inmortales peró con The Doors de música de fondo) y todo parece justificado con tal de que aparezca Jensen Ackles para salvar la función.
En resumen, siendo sinceros hay que reconocer que Los Winchester se ha quedado a medio camino, la serie carece de entidad propia en demasiados momentos e intenta compensar sus errores y su falta de gancho recurriendo a actores invitados provenientes del original.
Eso si, yo he disfrutado al regresar a un mundo y a unos personajes que tras 15 temporadas me dejaron huérfano. No se puede negar que Jensen Ackles le ha puesto todo el cariño y ha intentado que el producto tuviese un cierto equilibro entre lo nuevo y lo viejo, aunque no lo haya conseguido. Quizás con más episodios y menos personajes, con más tiempo y con una historia más clara lo habrían logrado.
Hasta aquí llegamos. Un saludo a todos los que nos habéis leído. Sed felices and carry on.



