Análisis de Perry Mason. Temporada 1. Capítulo 1

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Bienvenidos al análisis de Perry Mason, la nueva serie de HBO protagonizada por Matthew Rhys y basada en el personaje creado por Erle Stanley Gardner. Pocos recordarán sus anteriores encarnaciones televisivas, siendo la más destacada la del mítico Raymond Burr, por lo que esta nueva serie se presenta como un nuevo punto de partida del personaje. Serán 8 episodios producidos por Robert Downey Jr., quien rechazó encarnar el personaje en favor del Doctor Dolittle. Desde aquí le agradecemos su buen ojo a la hora de elegir sus proyectos y rechazarlos.

Perry Mason Begins

Perry Mason aun no es el abogado criminalista ideado por Stanley Gardner que ayudaba a los inocentes mientras desenmascaraba al verdadero culpable en el juicio. Matthew Rhys encarna a un Perry Mason veterano de la Primera Guerra Mundial que malvive como detective privado en la ciudad de Los Ángeles. Mason ocupa la vieja granja familiar, que de mala gana comparte con un aeródromo al mismo tiempo que se beneficía a su propietaria. Su exmujer tiene la custodia de un hijo al que no ve y con quien no le deja hablar y se dedica a investigar la vida sexual de las estrellas de cine, pagado por unos estudios que han establecido para ellos una cláusula de moralidad. Son los tiempos de La Gran Depresión (la de 1929, no la de ahora) y Mason no duda en intenar sacar tajada chantajeándolos cuando su futura estrella se deja comer sus partes por otro veterano. Como vemos, la moralidad de Mason no es que sea a prueba de balas. Más bien estamos ante un superviviente, alguien perseguido por los fantasmas de la guerra («Qué sabrás tu lo que he visto», le espeta al forense) que está convencido de que todo el mundo es culpable de algo.

No todo son penas. Mason trabaja ocasionalmente para E.B. Jonathan, un abogado encarnado por un siempre solvente John Lithgow, quien le pone en sus manos el caso del año: el secuestro y asesinato de un bebé cuyos padres son miembros de una congregación religiosa (¿o deberíasmos llamarla secta?) que le encargan la investigación, convencidos de que la policía no hará nada. Como secretaria de E.B. tenemos a Della Street (Juliet Rylance) quien acabará por ser la eficaz secretaria de Mason cuando llegué a ser el famoso abogado criminalista. Es en un juicio en el aparece como testigo donde vemos un atisbo de las cualidades que convertirán a Perry en un ese abogado.

Todo el mundo es culpable

Efectivamente. Mason es culpable de chantaje, los jerifaltes de los estudios son culpables de ocultar las perversiones de sus estrellas (¿qué es eso al lado de proporcionar evasión durante dos horas a los desamparados de Los Ángeles?), el padre del bebé es culpable de participar en su secuestro y la policía es culpable de participar en él. ¿Estamos ante una panda de depravados? Más bien ante un ramillete de supervivientes. Perry Mason se enmarca en 1932, con una económica devastada por el crack del 29 y con todo el mundo intentando hacer lo que puede para vivir. Aunque hay límites y el asesinato de un bebé es uno de ellos.

Investigando curiosidades

Vamos a señalar un par de curiosidades que nos trae este primer episodio de Perry Mason. Cuando nos encontramos con Perry y su compañero Pete Strickland (Shea Whigham), están siguiendo a Chubby Carmichael («Gordo Carmichael»), quien entra a ver la película Tonight or Nerver, protagonizada por él mismo. Es verdad que hubo una película con ese título en 1931 pero no tiene nada que ver con la que nos muestran en el episodio. Más bien parece que Chubby Carmichael es una parodía, homenaje o reflejo de Roscoe «Fatty» Arbuckle, un actor del cine mudo que vió su carrera truncada por el escándalo de una violación. De Carmichael, el representante del estudio afirma que no creía que sobreviviese al cine sonoro, por lo que la comparación no anda desencaminada.

Sobre el pasado de Perry conoceremos detalles a medida que avance la serie. Por ahora sabemos que es un veterano de la Primera Guerra Mundial y que sobrevivió a la batalla de Argonne. Dicha batalla (también llamada Ofensiva de Meuse-Argonne) fue la que puso final a esa guerra. No sabemos si nuestro protagonista forma parte de uno de sus episodios más trágicos, el del Batallón Perdido, donde 500 hombres entraron en el bosque de Argonne, en Francia, y del que sólo salieron 150 («¿Qué sabrás tu lo que yo he visto?»). Eso cuadraría con la personalidad de Mason, con ese aire abatido, con esa mirada hastiada, con ese ocultar la brasa del cigarrillo en la palma de la mano y con esa monólogo en la escena final, harto de todo y de todos.

Perry Mason se revela como un noir de los de toda la vida, de esos que son un reflejo de la sociedad en la que enmarcan su acción y que, por desgracía, apunta hacia dónde podemos llegar en los tiempos actuales. Lo mejor de este primer capítulo ha sido Matthew Rhys. Reiteramos nuestro agradecimiento a Robert Downey Jr. por dejar el papel en sus manos. La fragilidad y vulnerabilidad del personaje no habría resultado creíble si Tony Stark lo hubiese encarnado, por muy buen actor que sea. Sabemos que Perry llegará a ser un gran abogado pero ahora sabemos que no va ser fácil y que va a sufrir por el camino.

Tambien debemos destacar la ambientación de la serie, con esa ciudad de Los Ángeles en pleno crecimiento que convive con personajes que se arrastran por ella, como el propio Mason, con su traje desastrado, sus corbatas mal anudadas y manchadas y esa cazadora de cuero que ya la quisiera Indiana Jones. Y por supuesto la banda sonora, a cargo de Terence Blanchard, imprescindible en algunas escenas. Os dejo con un fragmento hasta la semana que viene. Un saludo y sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

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