Bienvenidos, otra semana más, a las calles de la vieja Nueva Orleans. Con un poco de delay vacacional, que si fuerais gente decente habríais invertido en leer mis anteriores análisis. Y si ya lo habíais hecho, y estáis con mono divino de más, hoy os traigo el análisis del sexto capítulo de la segunda temporada de Predicador. ¿Estáis listo para Sokohsa? Lo dudo.
15%
Empezamos en una mugrienta habitación de un hotel, donde una desesperada pareja firma para donar… algo. Están muy necesitados y dudan si donar el 10 o el 15% ¿De qué? De algo que vale ciento cincuenta mil dólares, y requiere de un ejército privado para custodiarlo, y que se vende como cura al alzheimer por dos millones setecientos mil. Desde luego, parece un buen negocio.
Huyendo
Cassidy está preocupado por Dennis, que sigue pareciendo odiarle, nadie sabe muy bien por qué. Tras las confesiones redentoras de la semana pasada, conseguir el divorcio y, todavía sin saber que antes de morir, Fiore les mandó el marronazo del Pistolero, los tres protas tienen un momento feliz. Una bala en un yogurt alerta a Jesse de la presencia del Pistolero. Es curioso que sea capaz de deducir tan rápido cuando, de hecho, el creía que el Pistolero ya no les perseguía.

Tras comprender que Fiore les ha hundido en la mierda, y que es imposible huir de él, Jesse decide buscar algo: lo motivación del Santo de los Muertos. Si pidió algo a los ángeles, es que hay algo que quiere. Y eso significa que tiene un punto débil. El pistolero está a punto de matar al pobre Dennis, así que Jesse, que aún no tiene muy claro lo que pasa, se atreve con una trola, a ver si el Pistolero cae. Y funciona.
Resulta que el Pistolero quiere ir al cielo. Pero sin Dios arriba, con quien negociar, matar a Jesse no puede ayudarlo. Lo que si puede ayudarlo, es algo que Jesse puede darle. Y para encontrar ese algo, tiene una hora.

Y mientras Jesse busca cosas, aprendemos algo nuevo. Dennis, que yo había apostado a que sería el padre de Jesse (y no era la única), es, en realidad, su hijo. Tulip, conmovida por la información, trata de persuadir el pistolero para sacarlos de sus encierro, pues los tiene como rehenes mientras Jesse busca. Por supuesto, no funciona.
El Pistolero y su alma.
La historia del Pistolero la conocimos, en parte, en la temporada pasada. Él era un cruel soldado confederado que un día descubrió el amor. Por desgracia, su falta de piedad le impidió llegar a tiempo con el medicamento que salvaría a su mujer y a su hija. Y cuando al fin murió, llegó al infierno donde revive una y otra vez su pesadilla. ¿No os parece genial que ya conociéramos el funcionamiento del infierno incluso antes de saberlo? A través de esos flash-backs recurrentes, los guionistas nos mostraron como funciona el inframundo. Sinceramente, me ha encantado este guiño.
Bien, si habeis llegado hasta aquí, habréis atado cabos. Esa cosa con la que comercian al principio del episodio es, ni mas ni menos, que porciones del alma. Jesse conoce gente que vendía almas, pero todos han sido desbancados por lo japoneses. Tras intentar forzar la furgoneta, Jesse se encuentra con el jefe y, tras una agradable charla, descubre que solo su alma es compatible con la del Pistolero. Me parece un giro un tanto forzado y predecible, la verdad. No es lo mejor que he visto en esta serie.

Lo que ya no me esperaba, aunque podría haber parecido evidente, es que la razón por la que Genesis no afectaba al Pistolero, era porque no tenía alma. Y ahora, con el alma de Jesse… Bueno Jesse planea mandarlo al infierno, pero es consciente de que, al hacerlo, parte de su alma viaja abajo también. Así que se le ocurre un idea mejor. No se por qué, pero creo que no matarle, le va a costar caro.
El capítulo empieza como acaba… No se si veis la relación, pero en el infierno, los días también son cíclicos.
La opinión de Sofía
Vale, me ha encantado la estructura del capítulo. La estructura circular, relacionándola con el infierno y con el alma de Jesse allí me parece premonitoria. También me ha gustado que ya en la temporada pasa se nos contara un poco sobre el infierno, preparándonos para esta nueva temporada. También interesante como se nos vuelve a dejar caer la vinculación de la familia de Jesse con lo paranormal.
Puntos negativos: No me mola nada el Pistolero. Su historia es muy simple, la caracterización, también excesivamente simplista. Muy bobalicón todo para una serie como esta. Si resulta que sobrevive a su encierro y va a por Jesse, será predecible. Si no lo hace, será muy poco coherente. No, desde luego, ha sido una trama que no han tratado nada bien.
A medio camino entre lo bueno y lo malo, el tema del negocio de las almas. Me parece un tema fascinante,crear una mitología mágica, y el tema de las almas puede dar juego, pero me da miedo que traten el tema tan mal como han tratado el del Pistolero.
Veremos como avanza la trama de la secta en próximos episodios. Hasta entonces… Sed felices.



