Análisis de Sherlock. Temporada 4. Capítulo 1

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Hasta ahora, Sherlock ha sido una serie equiparable a un día de nieve en Andalucía: tarda en aparecer pero nunca defrauda. Ya nos pusieron los dientes largos con el especial de Navidad que analizamos hace casi un año e, incluso, os recomendamos diez películas y series para mitigar esa ansia que todos teníamos de Sherlock, John, Mary, Mycroft o Moriarty. Pero todo llega, y aquí tenemos la cuarta temporada, de la mano de BBC One y Netflix.

The six Tatchers se basa libremente, como toda la serie, en Los seis napoleones, uno de los cincuenta y seis relatos cortos que componen el canon Holmesiano. Para todos aquellos que todavía no hayan visto el capítulo, se comentarán detalles del argumento después de la imagen.

Argumento: Scotland Yard recurre a Sherlock para resolver un peculiar caso que tiene que ver con el hijo de un ministro y ciertas imágenes desfiguradas de Margaret Thatcher.

SPOILERS A PARTIR DE LA IMAGEN.

En primer lugar, voy a ser franco: no se trata de uno de los mejores episodios de Sherlock. De hecho, entraría con facilidad en el ranking de los menos destacados. Eso no significa que sea un mal capítulo, ni mucho menos.

Las primeras temporadas de Sherlock se caracterizaron por una tanda de tres capítulos en los que prevalecía su independencia unos de otros, adornados con pequeñas pistas que nos conducían hacia el último capítulo. Así se conservaba la esencia de los relatos de Conan Doyle.

Sin embargo, la tercera temporada supuso un cambio de rumbo que parece que se va a mantener en la cuarta. Los casos empezaron a perder importancia. Steven Moffat y Mark Gattis, creadores de la serie, no se conformaron con mostrarnos el ingenio de Sherlock y la resolución de los enigmas. Era el turno de profundizar aún más en su psique y en su relación. Si la tercera temporada ayudó a estabilizar al binomio Sherlock-Watson con la aparición de Mary, The six Thatchers lo ha dinamitado por completo.

La muerte de Mary al final del capítulo es doblemente destructiva para Sherlock. Primero, porque destruye su amistad con Watson, harto de todo lo que ha tenido que pasar por permanecer al lado del detective. No olvidemos que le ocultó que estaba vivo durante dos años mientras el médico sufría una depresión por  la supuesta muerte  de su amigo. Segundo, porque derrumba todo el castillo de vanidad y arrogancia que ha caracterizado a Sherlock. Al fin y al cabo, él es el que atrae al asesino hasta donde está Mary en Marruecos y el que provoca a la secretaria hasta que esta le dispara y es salvado por la mujer de su amigo, que se sacrifica por él.

¿Qué supone esto? Que el Sherlock que vemos al final de este capítulo no es el que nos tiene acostumbrados. La muerte de Mary le ha humanizado. Veremos cómo progresa en los próximos capítulos.

Por lo demás, hasta la muerte de Mary todo es tan Sherlock como siempre. La composición visual y la banda sonora rayan al nivel que nos tienen acostumbrados y las interpretaciones están a la altura de lo que esperamos de Cumberbatch y Freeman. Sin embargo, hay un gran “pero”.

Es cierto que la relación entre Sherlock, John y Mary está muy bien tratada, que el guión sigue siendo magnífico y que las miguitas de pan que nos van dejando para los próximos capítulos son muy intrigantes (magnífica la referencia al cuento de Samarra, un relato sufí sobre la predestinación), pero todo esto se produce a costa de sacrificar la valía individual del capítulo. Es muy difícil valorar el impacto de The six Thatchers sin ver los dos capítulos que todavía tienen que estrenarse, porque el caso ha dejado mucho que desear, pese a las referencias sutiles al original literario (la perla negra de los Borgia) y el correspondiente giro a mitad de capítulo, calcado a Su último voto, último episodio de la tercera temporada.

Por lo tanto, aunque confío en que Sherlock remontará mucho con sus dos capítulos finales, este no deja de ser un episodio de transición como el que vimos en el primer episodio de la tercera temporada o en el especial de Navidad. Nada que ver con los primeros capítulos de las dos primeras temporadas. Quedémonos con el mencionada cambio de tono, con ese “Salva a John” que le dedica Mary y con la sombra de Moriarty, enemigo con el que Sherlock sigue totalmente obsesionado.

¡Nos vemos la semana que viene!

¡Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

4 comentarios

  1. Muy buenas Fernando. Un buen análisis. Sherlock es de mis series preferidas, por su incuestionable calidad pero especialmente por los actores que la integran. Es interesante analizar este capítulo como la relación de dos hombres, Sherlock y Jonh, y el devenir de esa relación. Creo que todo gira en torno a eso. Te leo la semana que viene

    • Fernando Vílchez el

      Gracias por tu comentario, Ismael. Estoy de acuerdo en eso, pero eso no quita que se haya sacrificado la intriga de este capítulo, cosa que no había ocurrido en episodios anteriores. ¡Nos vemos la semana que viene!

  2. Ignacio de Miguel el

    A mí sinceramente me parece que humanizar a Sherlock no es una buena idea, ya que la gracia del personaje está en que es muy listo y no se deja llevar por los sentimientos, pero al final siempre que hay un personaje de estos en las series de TV, lo acaban humanizando (Otro ejemplo puede ser Sheldon Cooper, de The Big Bang Theory)

  3. Fernando Vílchez el

    Gracias por tu comentario. Aún así, no comparto tu visión del personaje. Es decir, tienes razón que la gracia de Sherlock está en su nula empatía y en su privilegiada inteligencia, pero también es cierto que se debe de profundizar en el personaje para que cada temporada no sea “más de lo mismo”. De este modo, a lo largo de la serie hemos visto a Sherlock dudar de la razón práctica por la que se guía ( en los perros de Baskerville), enamorarse o, como en este capítulo, fallar. Porque Sherlock puede ser muy listo pero sigue siendo humano, como todos nosotros.

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