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Análisis de The Walking Dead: World Beyond. Temporada 1. Episodios 9 y 10. Final de Temporada

Con doble entrega, se ha cerrado esta primera temporada de The Walking Dead: World Beyond, serie que, creada por Matthew Negrete y Scott N. Gimple, transcurre diez años después del apocalipsis zombie que diera inicio a la franquicia. Para Latinoamérica por AMC y para España por Movistar+.

Bienvenidos nuevamente, en este caso para analizar el final de temporada. Sin ser obra maestra y con sus fallas, The Walking Dead: World Beyond ha cumplido y creo que este cierre, además, puede dejar más conformes a quienes reclamaban por un desarrollo más clásico de la franquicia: no hablo de bueno o malo sino que satisfaga expectativas diferentes.

La historia ha ganado en intrigas y subtramas con estos dos episodios titulados, respectivamente, El Corte más Profundo y En esta Vida. Si aún no los han visto, cumplo en avisar que SE VIENEN VARIOS SPOILERS DE LA TRAMA.

Pueden ver los análisis anteriores aquí.

Los de The Walking Dead, aquí.

Los de Fear the Walking Dead, aquí.

Madre e Hija

Tras la doble revelación de que Huck trabaja para la República y que la teniente Kublek es su madre, el inicio del noveno episodio nos retrotrae a una conversación entre ambas que, seguramente, tuvo lugar durante alguna de las salidas “en busca de suministros”. Mientras Huck da cuenta de un sandwich, nos enteramos que, en el pasado, su padre “las abandonó”, así como que el “activo” está bien y se integrará perfectamente con el resto. Llamándola Jennifer (se confirma el nombre de dos episodios atrás en un flashback), Kublek insiste en la importancia y necesidad de que él mismo arribe solo, lo cual implica desembarazarse del resto. Se refieren al activo como mujer, por lo que solo puede ser una de las hermanas, a quienes nos enteramos que Kublek entregó aquel mapa deliberadamente.

Volviendo al presente, los cuatro que quedan del grupo (Felix, Huck y las dos muchachas) sufren la rotura de una llanta del camión (seguramente deliberada) y deben llegar caminando a un refugio que aparece en el mapa de Huck. Ello implica atravesar una zona de niebla repleta de zombies y alambres de púas. Felix logra abrir camino, pero sufre una nueva herida en su pierna. Mis pocas esperanzas de que se reivindicara avanzada la temporada se van desvaneciendo: no digo que no tenga buenas intenciones, pero es un problema para el resto.

Hojas al Viento

¿Qué ha sido de Elton mientras tanto? Recordemos que ha salido a la búsqueda de su amigo Silas y que la confesión de Hope lo ha hundido en la amarga decepción de no abrigar ya esperanza alguna de hallar a su madre. Desolado y subido a un contenedor, repasa y arranca las hojas del libro que esta le dejara, aunque rápidamente se arrepiente y baja a recogerlas. Al hacerlo, encuentra un rastro de sangre que, para su sorpresa, le conduce a Percy, desaparecido desde dos episodios atrás.

El joven está herido, pero inconsciente, aunque Elton alucina y cree hablar con él. La novedad es que su herida es de bala, lo cual alejaría sospechas sobre Silas. Entre charlas imaginarias, Elton lo lleva a la rastra como puede, pero se encuentra con un caminante. Un disparo hace que vengan más y es entonces cuando Percy “le dice” que lo abandone, pues ya está muerto. Sin hacerle caso, Elton logra neutralizarlos con una tanza y la llave francesa de Silas.

Ahora que sabe que a Percy le dispararon, busca ponerse en contacto con el resto a través de un walkie, contestándole Huck. Poniéndola al tanto de las novedades, llega a darle algún indicio de su ubicación pero, en ese momento, Percy despierta y le apaga el aparato diciéndole (esta vez de verdad) que Huck fue, justamente, quien le disparó.

Más Caminos se bifurcan

El resto, en tanto, han alcanzado el refugio sin que Huck mencione palabra sobre la interrumpida comunicación. La pierna de Felix está infectada y, mientras dormita, un flashback nos muestra su relación con Will, un joven que trabajaba como asistente científico de Leo Bennett cuando aún estaban en el Campus (ya sabíamos de la orientación sexual de Felix, por la cual fuera expulsado de su casa paterna).

Para él fue un duro golpe enterarse que Leo se llevaba a Will consigo al ser llamado por La República. Por más que pidiera ir él también, Leo le encomendó celosamente permanecer en el Campus y cuidar de sus hijas.

En el refugio, un edificio de dos plantas abandonado, Huck busca convencer a Iris de dejar allí a Felix, pues llevarlo en su estado es prácticamente condenarlo a muerte y mejor sería regresar luego por él. La idea no gusta nada a Iris, pero es aceptada por su hermana. Así, la nueva hoja de ruta pasa a ser que Iris y Felix queden allí, mientras Huck y Hope siguen adelante. Empieza a quedar claro quién es el activo, ese que, según Kublek, debe llegar sin compañía…

Iris sospecha de Huck y así se lo manifiesta a Hope, pero esta, que viene desarrollando estrecha relación con la anterior, no da crédito. Sin embargo y ya en soledad, revisa el mapa de Huck y parece encontrar algo sobre lo que guarda silencio. Al partir junto a ella en la mañana, toma, sin decir palabra, el arma de Felix.

El noveno episodio finaliza con una corta escena post – créditos en la cual vemos a Will con la respiración jadeante y escapando de fuerzas de La República que lo persiguen por un bosque entre zombies semienterrados.

La Confesión de Huck

El último episodio comienza con una conversación entre Leo Bennett y la doctora Lyla Belshaw, a quien viéramos antes al frente de experimentos para la República en dos escenas post – créditos: entre ambos, según se ve, existe una relación de pareja.

Leo, ensimismado, recuerda el día en que encontró a las niñas en una misma y luego se pregunta qué estarán haciendo: imagina a Iris tratando de ayudar a alguien y a Hope metiéndose en problemas.

Casi como un correlato de sus palabras, la siguiente escena nos muestra a Hope caminando junto a Huck. En un momento, retrasa deliberadamente su marcha y, sacando la pistola, le apunta y exige que diga quién es realmente y qué es lo que hace, pues ha descifrado en sus mapas instrucciones codificadas de La República. Huck finge incredulidad, pero Hope dispara junto a sus pies para convencerla de hablar y lo logra.

El disparo, no obstante, atrae caminantes al lugar y pronto se encuentran rodeadas. Huck disuade a Hope de volver a disparar porque eso solo atraerá más zombies: le recomienda, en cambio, recordar su entrenamiento. Así, en una alianza impensada minutos antes, unen esfuerzos para eliminar uno a uno a los atacantes valiéndose de las lanzas.

Alejado el peligro, Huck se sincera aún más y le cuenta sobre su necesidad de llegar a destino solo con ella, pues cualquier otra cosa pondría en riesgo a los demás.

El interés por Hope tiene que ver con las aptitudes especiales que, en temas tecnológicos, demostró desde pequeña, siendo capaz, incluso, de reparar un ordenador de su padre a muy corta edad: está claro que nunca fue una chica ordinaria.

Podemos, en este punto, preguntarnos si no había modo más simple de sacarla del Campus sin tanto mapa, viaje, etc.  Pero vamos a conceder que llevarse a una adolescente problemática iba a generar muchas más dudas y preguntas que, por ejemplo, reclutar a un científico ya experimentado como Leo Bennett.  Además, el viaje mismo ha servido para probar sus aptitudes. Más inconsistente es que le dejaran tan accesible un mapa con mensajes cifrados cuando ya había decodificado aquel que Kublek le había entregado ex profeso.

Hope no puede aceptar ni perdonar lo de Tony y Percy, pero Huck se justifica en que su presencia iba a poner en riesgo a todos: podemos entonces interpretar que ambos firmaron su propia sentencia al decidir seguir con ellos hacia New York. Se entiende, asimismo, el esmero de Huck en incriminar a Silas o en inutilizar el camión. Un fugaz flashback, incluso, la muestra en la niebla hiriendo en la pierna a Felix mientras este lucha contra los zombies.

Ella aduce trabajar por un bien mayor, lo cual no convence tanto a Hope como sí la necesidad de no poner en peligro a los demás y la advertencia de que escapar será mucho peor, pues no solo la buscarán y encontrarán, sino también a sus amigos, quienes no tendrán oportunidad de sobrevivir. Ya están, según Huck, a pocos kilómetros de encontrarse con un helicóptero de La República.

No abras nunca esa Puerta

En el refugio, Iris (tal como Leo la imaginara, ayudando a alguien) permanece al cuidado de Felix, quien ha descubierto que falta su pistola.  Iris le manifiesta sus sospechas con respecto a Huck, pero tampoco él da crédito.  La cosa cambia cuando, haciendo Iris caso omiso de una advertencia que les dejara Huck acerca de no entrar en una habitación escaleras arriba (según dijo, repleta de zombies), inspecciona la misma para comprobar que allí hay solo suministros, medicamentos y elementos para reparar la llanta.  Huck les ha mentido y, ahora sí (aleluya), Felix le cree.

Sabiendo a Hope en peligro, van hacia el camión para repararlo y ponerlo en marcha nuevamente. Debido al estado de su pierna, Felix no está en condiciones de conducir, por lo cual debe hacerlo Iris, a los tirones y recibiendo instrucciones: alumna bastante precoz, hay que decir…

Reencuentro y Persecución

Volvemos a saber de Silas, quien sobrevive cazando y asando animalillos: la caída de una sartén provoca un incendio al que mira con indiferencia mientras da cuenta de su “manjar”, pero el humo es visto por Elton, quien se acerca al lugar junto a Percy, produciéndose así el esperado reencuentro. Un renovador alivio invade a Silas al ser puesto al tanto de que no mató a nadie ni es ningún monstruo.

Pero el fuego atrae también a fuerzas de La República. El trío logra ocultarse y llegar hasta una valla perimetral, pero no pueden llegar lejos con Percy herido de bala. Este pide que lo dejen pero Silas, contrariamente, los impele a cruzar la puerta y es él quien se entrega para dar a sus perseguidores la falsa idea de que había solo una persona detrás del incendio.

La escena, en algún punto, me remitió a Game of Thrones, con Hodor sosteniendo la puerta para salvar al resto.  Y no es la primera vez que me ocurre: en lo físico, en lo psicológico y en su nobleza, Silas me recuerda bastante a Hodor, aunque con algún resabio de Eugene, de la serie principal The Walking Dead.

El Destino de Hope

Hope y Huck han alcanzado el refugio, pero tras ellas llegan Iris y Felix con el camión, generándose un escenario conflictivo. Felix está furioso con Huck y se inicia un enfrentamiento que deviene en lucha usando sus lanzas como garrotes al estilo Robin Hood y Little John. Hope provoca un disparo y amenaza con suicidarse, frenando así a los contendientes: a Huck, de hecho, no le sirve muerta. Hope convence a sus amigos de la necesidad de que, para preservar sus vidas, no estén allí cuando lleguen las fuerzas de la República.

Aun con dolor y obvias resistencias, Iris y Felix aceptan irse, mientras Huck y Hope siguen su camino hasta encontrarse con el helicóptero, del cual desciende Kublek.  Esta, luego de pedir a sus guardias que le quiten sus pertenencias, se muestra complacida de tener a Hope allí pues, según afirma, los Bennett están destinados a hacer grandes cosas juntos: la joven, mientras marcha hacia el helicóptero, le da la razón, aunque dando claramente un sentido diferente a tales palabras.

En privado y antes de partir en vuelo, Kublek pone a Huck al tanto de que, por haber interceptado las comunicaciones, sabe que el resto del grupo se halla disperso por los alrededores, lo cual implica que se tomarán medidas al respecto como, según deja entrever, ya se lo ha hecho con el Campus.

El anuncio impacta a Huck, para quien la misión ya está cumplida, pero es evidente que su madre no quiere dejar cabos sueltos y ello hace que le afloren sentimientos de culpa similares a los del flashback de dos episodios atrás en que la viéramos desobedecer órdenes injustas. No llegamos a saber en esta temporada si lo hará nuevamente, pero creo que el antecedente cuenta.

Una Nueva Esperanza

Volviendo por un momento a Leo Bennett, se lo advierte preocupado porque, según dice, Will no ha regresado de una misión que le han asignado.  Es evidente que está desconfiando de La República, pero la doctora Belshaw (que juega para ellos) busca minimizar tal preocupación.

Elton y Percy, flamante dupla, marchan a campo traviesa. Elton remarca que, lo que sea que encuentren allá adelante, ya son parte de ello. Perdón por mi obsesión con escenas remisivas pero me viene a la cabeza El Señor de los Anillos: Frodo y Sam tras la disgregación de la Compañía.

Elton, siempre filosófico, afirma que la de ellos no es la generación del fin del mundo, sino la del nacimiento del nuevo. Pareciera que la inocencia de Silas le ha hecho recuperar esperanzas en el futuro.

Iris, quien marcha junto a Felix, rememora momentos compartidos con Hope y llega a la conclusión de que La República se ha equivocado al creer que Hope es el activo ya que, en realidad lo son las dos y siempre, desde los días de aquella cuna compartida, se protegieron y complementaron.

Mientras se aproxima una tormenta, llegan a un bosque en el cual, para su sorpresa, se encuentran con un grupo de supervivientes, cuyo líder al quitarse la capucha, resulta ser Will.

Tras el emocionante reencuentro, le confiesa a Felix que los creía muertos y, al pedirle este explicaciones, les dice que tienen mucho sobre lo cual ponerse al día.

Balance de Temporada

Hemos llegado al final de la temporada y creo que hay que destacar la valentía de una propuesta diferente que no busca repetirse con las otras series de la franquicia, aun cuando estos dos episodios finales la hayan acercado algo más. The Walking Dead: World Beyond es honesta consigo misma y ello no es poco: no busca más de lo que se propone.

En un estilo más minimalista, sosegado y reflexivo, nos presenta un mundo en el cual los hijos del apocalipsis crecen normalizando el entorno, que ya es parte de la naturaleza misma.  Asimismo, acierta en lo filosófico al dotar a cada episodio de un concepto central, especialmente en los del medio de la temporada.   A veces me he quejado de la falta de subtramas, pero en este cierre, justamente, los flashbacks y la disgregación del grupo han hecho que la historia se diversificara saludablemente, además de dejarnos algunos cliffhangers de interés.

¿Qué ha sido del Campus, por ejemplo?  Tanto las palabras de Kublek como las de Will nos han dejado entrever que algo muy malo ha ocurrido allí y La República es responsable.

Los personajes adolescentes, en general, me parecen más interesantes que los adultos y creo que Elton (Nicolas Cantu) se lleva las palmas, siempre conciliador con los demás y consigo mismo: pacifista, lógico, racional y filosófico; casi un pequeño Spock, pero más emocional.

Silas (Hal Cumpston) es quien le sigue: temiendo al monstruo que cree llevar dentro y con el cual no está seguro de poder lidiar, ha demostrado ser capaz del autosacrificio en más de una oportunidad.

Hope (Alexa Mansour) es otro personaje interesante en sus contradicciones: culposa y muy adolescente, pero a la vez sagaz e inteligente.  Y nunca creas haberla convencido si te da la razón.

A Iris (Aliyah Royale), su buen corazón, credulidad e ingenuidad le juegan malas pasadas, pero ha demostrado, sobre el cierre, que puede sobreponerse a ello revelándose como otro personaje de interés para lo que viene.

No sé qué decir aún de Percy (Ted Sutherland), pues todavía no se revela muy claro el papel que le espera: hasta aquí sigue siendo un poco “exterior” al grupo.

Con los adultos ya es otro cantar: Felix (Nico Tortorella) se ve, por momentos, más adolescente que los adolescentes, tomando decisiones que comprometen al resto y sin asumir esa voz de mando que, se supone, debería tener: no parece encajar mucho con el puesto que ocupa.

Huck (Annet Mahendru) terminó por ser una auténtica sorpresa o yo, por lo menos, no esperaba su revelación. Sigo insistiendo en la sobreactuación; pensé haberla explicado al enterarme de su impostura, pero no: me sigue pareciendo que exagera modales pretendidamente rústicos y, si se quiere, “masculinos”.

En cuanto a la teniente Kublek (Julia Ormond), no apareció tanto en pantalla como para afirmarse en su rol de villana y, aunque bien actuada, todavía se la ve como un personaje algo liso y sin matices.

Otro personaje poco aprovechado fue Tony (Scott Adsit): parecía el más interesante de los adultos, pero lo mataron muy temprano, dando por tierra con mi esperanza de que su muerte fuera un engaño.  No entiendo para qué mostraron tanto sus habilidades de ilusionista: si fue solo para develar  la ubicación de La República en el mapa, es un desperdicio. En cuanto a Leo y Will, los hemos visto aún poco y parece que tendrán más peso en el futuro.

En el balance y a pesar de alguna que otra inconsistencia, hasta aquí me gustó. No deja con la boca abierta, pero ha cumplido y es punto a favor que solo se anuncie una temporada más, reduciendo el peligro de que devenga en forzado estiramiento.  De hecho, siendo justos, esta temporada es inferior a muchas de las otras dos series pero también superior a varias y los cliffhangers del cierre nos dan razones para esperar una prometedora segunda temporada.

Para cuando llegue, los espero nuevamente aquí y corresponde, por supuesto, agradecerles por haberme acompañado durante todas estas semanas y dejarme sus comentarios (sí, es una ironía para que sientan culpa y lo hagan ahora, je).

Hasta la próxima y sean felices…

Rodolfo Del Bene
Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

2 COMENTARIOS

  1. Hola, Rodolfo.
    Muchas gracias por tus análisis de los capítulos, los he seguido con mucho interés. Yo no soy tan benevolente como tú con la serie, a mí me ha parecido en líneas generales muy aburrida y notablemente inferior no ya a twd, sino también a ftwd. Todo lo que han contado en diez capítulos se podría haber hecho en uno o dos. Los personajes salvo quizás Elton no tienen ningún interés y la mala interpretación de la actriz que hace de Huck clama al cielo. Lo único que la hace interesante es ver cómo van enlazar lo que pase aquí con twd, ftwd y las películas de Rick, si como se supone todas van a confluir en un final único. Ah, y que solo va a tener una temporada más o eso espero jeje. Un cordial saludo.

    • Hola Negan:
      Gracias por leer y comentar. Coincido en varias cosas. Yo lo que valoro es el intento de hacer algo diferente y de darle un eje, si se quiere, más reflexivo o filosófico.
      Seguramente TWD tiene más épica y suspenso, aunque creo que hubo temporadas más flojas que otras y algunas situaciones que se repitieron o, incluso, se estiraron demasiado: la trama de Negan (perdón, jajaja, es tu nick!) se hizo, a mi juicio, demasiado larga al abarcar diecisiete o dieciocho episodios en los cuales, básicamente, lo que veíamos era que a Negan siempre le terminaba saliendo todo bien. Pero en líneas generales, demás está decir que en el resultado final, aun con sus estiramientos, TWD está muy por encima de esta serie (y es lógico). Creo que aquí hubo una historia que tardó en aparecer y, sobre todo, en diversificarse un poco más. En el caso de FTWD la veo mucho más irregular: creo que algunas temporadas están por encima y otras por debajo.
      Creo que esta serie se propuso hacer algo diferente y eso, ya de por sí, me parece loable, más allá de que los logros hayan sido espaciados o irregulares. De alguna forma, presentar un mundo donde la presencia de los caminantes está totalmente normalizada y ya pasan a ser parte de la naturaleza misma, me pareció una opción interesante, así como el qué pasaría con aquellos a quienes les tocara crecer en ese mundo. Por momentos, y como en algún análisis lo he dicho, tiene algo de Cuenta Conmigo en pleno apocalipsis. A mí no llegó a aburrirme, quizás porque me pareció que la parte reflexiva (sobre todo en los episodios 3, 4 y 5) suplía bastante el hecho de que “pasara poco”. Pero, bueno, por supuesto que es todo terreno opinable y no es que esté diciendo tampoco que hemos visto la serie del año, jaja… Simplemente le doy un aprobado con lo justo y veamos la siguiente temporada que, como bien dices, es bueno que sean solo dos.
      Coincido ciento por ciento en la actuación de Annet Mahendru: muy sobreactuada. Cuando me enteré que venía fingiendo, me dije “ah, entonces era por eso”. Pero no: la realidad es que siguió sobreactuando aun cuando su impostura había sido descubierta. Y, como dije en el análisis, otros personajes adultos quedaron algo desaprovechados: Tony por su muerte rápida (¿meterlo a Scott Adsit solo para eso?) y la teniente Kublek, no solo por sus pocas apariciones sino porque todavía se presenta como un personaje que no tiene matices: no se sabe bien qué quiere y, por momentos, pareciera que fuera villana solo por serlo. Esperemos que la segunda temporada la enriquezca un poco más, porque tener a Julia Ormond para un personaje tan liso es un desperdicio.
      Muchas gracias por el aporte, Negan. Un saludo y que estés bien!

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