Bienvenidos a un nuevo análisis de Wayward Pines. Después de media temporada bastante floja, la serie ha empezado a subir de nivel. Esta semana nos trae detalles muy interesantes y un acontecimiento que muchos esperábamos con ansias, así que empecemos.
No está de más advertir que a partir de este punto el artículo estará colmado de SPOILERS, así que si no has visto el episodio, ve, ponte al día y regresas. No siendo más, entremos en detalles con este capítulo titulado “El tiempo lo dirá”.
Este episodio está dividido en dos momentos diferentes de la historia de Wayward Pines. El primero lo vemos a través de CJ y nos muestra el paso del tiempo desde la planificación de la ciudad hasta su construcción dos mil años después. Y el segundo, vemos el presente de la ciudad con el inminente ataque de los Abbies.
1. El Pasado
En los primeros minutos vemos a CJ despertando de la suspensión criogénica y vemos que él era el encargado del mantenimiento de montaña mientras los demás seguían inconscientes. CJ iba marcando los años en que despertaba en un tablero y revisaba las comunicaciones para mantenerse informado de cómo lo previsto por Jenkins iba acabando con la humanidad. Al principio se nos muestra que hay guerras, la gente tiene hambre y hablan del virus H1R3 que está afectando a la población mundial. Años después CJ despierta y se encuentra con que las comunicaciones se han caído, lo único que hay en la televisión y la radio es estática.

Además de encargarse del mantenimiento y las comunicaciones CJ realiza expediciones porque debe mantenerse al tanto de lo que sucede con el terreno donde sería construida la ciudad, ya que debían darse ciertas condiciones ambientales para que la construcción fuera posible. En una de esas expediciones, él se encuentra con un joven y se alegra bastante porque llevaba un gran lapso de tiempo sin hablar con nadie, el problema es que el joven que se encuentra ya no es completamente humano, presenta rasgos y comportamientos salvajes. En ese punto CJ ya se ha empezado a dar cuenta que quizá el plan de Jenkins no fue la mejor idea, y se siente muy mal por no poder ayudar al joven, así que toma la decisión de matarlo, más por compasión que por cualquier otra razón.

Algo que me pareció bastante innecesario fue la soledad de CJ, estaba rodeado de gente en criogenización, despertar a otra persona para que le hiciera compañía no habría implicado un gasto relevante de recursos. En fin, la soledad
empieza a perturbarlo mucho, entabla conversaciones con las fotos de quienes siguen dormidos y se imagina a la que parece ser su esposa. Las condiciones que tiene que vivir CJ despertando una y otra vez durante todos esos siglos lo hacen entender que el mundo debió haber seguido su curso sin que ellos intervinieran para rescatar a personas que no querían ser rescatadas. Cuando llega el momento de despertar a todos, CJ sale al exterior con Jenkins para revisar el terreno y confirmamos que efectivamente los Abbies no eran un peligro antes de ser asesinados y despojados de sus tierras. Él intenta prevenir a Jenkins pero él hace caso omiso y sigue con sus planes. Lo último que vemos en con respecto al pasado de CJ es el momento en que el grupo A fracasó, antes de que los protagonistas de la primera temporada fueran despertados.
2. El Presente
Por fin Adam Hassler abrió la boca, pero lo que le dijo a Theo es algo que todos sabíamos, la marca en la mano de de Margaret es símbolo de su liderazgo, por consiguiente, los Abbies son una tribu y no simples bestias. Despues de haber descubierto lo desarrollado que estaba el cerebro de Margaret, Theo intenta entablar comunicación con ella mediante símbolos básicos. Megan está a su lado mientras él ejecuta su plan, y prácticamente le dice los secretos de su esposa, pero él en vez de reaccionar de mala manera, actúa como si ya lo supiera y empieza un coqueteo con Fisher, y ella se muestra interesada, lo cual resulta francamente extraño y perturbador

Adam advierte que deben liberar a Margaret porque los Abbies vienen por ella, pero aparece Jason tan estúpido como siempre y a pesar de ver cómo la Abbie se comunica con Theo y reprende a uno de los Abbies cuando intenta atacarlo, el gran líder se niega a aceptar la inteligencia de la otra especie y a negociar con ellos. Es ahí cuando se le ocurre una de sus grandiosas ideas (más bien, uno de sus grandiosos berrinches) y asesina a todos los Abbies cautivos con excepción de Margaret. Todos, incluida Kerry, lo detienen antes de que mate a Margaret y pierdan la poca probabilidad que les queda de prevenir una guerra que seguramente van a perder.

Hasta Margaret se da cuenta que Theo es más líder que Jason, ya deberían ceder el poder a Theo o Kerry que si hacen uso de su capacidad mental. Y por si fuera poco con la idiotez de Jason, Megan abre la boca para reclamarle a Kerry por no estar cumpliendo su deber de reproducirse, porque claramente, en medio de una guerra, con escasez de alimentos y medicamentos, lo más importante es traer más niños al mundo.

Finalmente Kerry logra persuadir a Jason y los dos salen del laboratorio junto con Adam. Después de toda la tensión y el enfrentamiento con el líder de la primera generación, Theo decide ir a descansar y asegura que volverá luego para intentar idear un nuevo plan, dejando a Megan en el laboratorio, acompañada únicamente de Margaret, a quién por supuesto, no le ha hecho mucha gracia la muerte de sus congéneres. Lo que no esperábamos, es que mientras todos estaban intentando analizar a los Abbies, Margaret los estaba analizando a ellos; ella observó a Theo cuando él abrió la jaula del otro Abbie como muestra de amistad y, como ella no es tonta, memorizó la contraseña, salió de su confinamiento y nos dio uno de los momentos que más añorábamos, la sangrienta muerte de la odiosa Megan Fisher. Un final asombroso para un muy buen capítulo.

Si sigue con el ritmo que ha alcanzado en los dos últimos episodios, esta serie puede llegar a tener un final más que digno. Por lo pronto, sabemos que aún más Abbies van a llegar a atacar Wayward Pines y que Margaret hará de las suyas, poniendo a la ciudad en vilo después de su fuga del laboratorio.



