Analizamos Millarworld: los cómics y los superhéroes según Mark Millar

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¿Qué es Millarworld? Mark Millar (Escocia, 1969), tras triunfar en series como Superman: Hijo rojoUltimate X-Men, Lobezno o The Ultimates, decide en el año 2004 crear su propia línea de cómics: Millarworld. Los títulos que formarían parte de esta línea serían publicados por diferentes editoriales. Sin embargo, los cómics de Millarworld, aparte del hecho de estar guionizados todos por el escocés, presentan una serie de características comunes que vamos a ir desgranando a lo largo de este artículo.

Los títulos de Millarworld

El primer título en ver la luz fue Chosen (febrero – agosto 2004), una serie dibujada por Peter Gross y publicada por DarkHorse y que narra la historia de un joven norteamericano que resulta ser la reencarnación de Jesucristo. La serie constó de tres volúmenes que fueron recopilados en un tomo bajo el título de American Jesus Volumen I: Chosen (anunciado en España por Editorial Panini para el próximo mes de noviembre) Ese Volumen I dio a entender que posteriormente tendríamos una continuación de la serie pero hasta la fecha no ha sido así.

Esa es una de las mayores críticas a Millarworld y una de sus principales características: la falta de continuidad. Las historias de este particular universo creativo son muy variadas pero, por lo general, se condensan en unos pocos números y te dejan con ganas de más.

Pese a ser la primera, Chosen no es la historia de mayor aceptación dentro del Millarworld, siendo superada por Wanted, publicada por Top Cow  y dibujada por J.G. Jones. En Wanted, el protagonista descubre que los supervillanos controlan en secreto el mundo, que su padre fue uno de ellos y él es su heredero. Con Wanted se inicia una constante dentro de Millarworld: las adaptaciones cinematográficas. Wanted llegó a la gran pantalla de la mano del director Timur  Bekmambétov y con James McAvoy y Angelina Jolie como protagonistas en 2008.

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Wanted en cómic, Wanted en el cine

Mark Millar escribe las historias de Millarworld con un objetivo en mente: vender los derechos para su adaptación al cine o la televisión. Eso es algo necesario porque, lamentablemente, competir en igualdad de condiciones con las grandes editoriales del género es imposible, por no hablar de que trabajas con personajes ajenos cuyo destino futuro no puedes controlar. Con Millarworld, Mark Millar se asegura el total control creativo, el futuro de sus creaciones y sobretodo los derechos de explotación derivados. Esos derechos, según explica el propio Millar en la introducción al libro El arte de Millarworld, se reparten al 50 – 50 entre guionista y dibujante:

Los agentes me preguntan por qué insisto en dividir-lo todo al 50-50, desde derechos de películas hasta video- juegos, los royalties de los DVD, los juguetes, las sudaderas e incluso los dispensadores de caramelos Pez, cuando las grandes compañías ciertamente no lo hacen, e incluso algunos acuerdos económicos de autor más modernos están inclinados escandalosamente hacia el lado del guionista. Espero que lo que acabo de escribir sirva para explicarlo. Porque mis socios en todos estos proyectos han arriesgado tanto como yo, y como todos cruzamos juntos la jungla, me parece justo que las recompensas se repartan por igual. Por eso siempre recomiendo a los nuevos guionistas que lo re-partan todo a medias. Ningún dibujante querrá trabajar contigo si te quedas la mayor parte de los beneficios, y la próxima persona que sostenga el lápiz en tu próximo proyecto pensará lo mismo. Cualquier cosa que no sea 50-50es economía falsa, y ha sido siguiendo esa lógica como hemos reunido a lamayoría de dibujantes de estos libros y de algunos que están por llegar. Hasido un honor trabajar con ellos y, a riesgo de parecer sentimental, también me gustaría darles las gracias por haber tenido fe en mí. Todas las ventas y películas y todo lo demás que ha nacido de nuestro trabajo en común se debe a su confianza, y siempre les estaré agradecido por eso.

Extraído del libro El arte de Millarworld, publicado en España por Editorial Panini

 

Sólo así puede Mark Millar permitirse el lujo de trabajar con los mejores dibujantes de la industria, que abandonan sus muy bien pagados puestos en Marvel y/o DC para co-crear un mundo propio y tener el 50% de los derechos de su creación. El problema es que, una vez publicado el trabajo, la mayoría regresan a esos bien pagados puestos.

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Viñeta de Kick-Ass

Uno de los dibujantes que ha repetido con Millar en Millarworld es la mega-estrella John Romita Jr. En 2008, Romita Jr. y Millar lanzan Kick-Ass. La serie, gracias sobretodo al dibujo de Romita y a que el guionista no escatima en sangre y violencia en cada viñeta, es un éxito rotundo, tanto que generaría dos continuaciones, Kick-Ass 2 y Kick-Ass 3 y un derivado, Hit-Girl. Kick-Ass tuvo su correspondiente adaptación cinematográfica de la mano del director que ha encontrado en el universo Millar un auténtico filón: Mathew Vaughn, quien cedería la dirección a Jeff Wadlow en la segunda parte.

Es llamativo el éxito de Kick-Ass entre los aficionados. La historia narra como un fan del género que no deja de ser un auténtico pringado, decide ponerse las mallas de superhéroe en la vida real y va recibiendo palizas allí por donde pasa. Parece una parodia pero en realidad Kick-Ass esconde una brutal crítica y una caricatura de los aficionados a los cómics de superhéroes que, al mismo tiempo que se ríen de ellos en su cara, aplauden entusiasmados los litros de sangre que se recogen en cada página. Porque esa es otra característica del Millarworld: sangre y golpes y moratones y vísceras por doquier. No llega a ser una auténtica barbarie porque eso queda para Garth Ennis y sus gamberradas pero tampoco vamos a ver en un cómic Marvel o DC “para todos los públicos” lo que vemos en Kick-Ass.

Lo siguiente en llegar es Némesis y Superior, de la mano de Steve McNiven y Leinil Francis Yu respectivamente. Como vemos, no se escatima en grandes dibujantes. Si la primera es vendida cómo qué pasaría si un personaje como Batman fuese un auténtico psicópata como el Joker, la segunda narra la historia de un niño con esclerosis que debe elegir entre ser un ser superpoderoso o seguir con su vida a cambio de su alma. Tanto Némesis como Superior  están pendiente de su adaptación cinematográfica.

Cuando Nacho encontró a Mark

Erase una vez un español y un escocés que…

Leinil Francis Yu es otro que ha repetido en el Millarworld con Super Crooks: El atraco. Por la parte que nos toca, este es un cómic curioso: ¿qué pasaría si un grupo de supervillanos deciden dar un golpe en España? Bajo esta premisa Millar y Francis Yu nos ofrecen un cruce entre el género de superhéroes / supervillanos y el atraco perfecto, al estilo de lo que hemos visto en películas como Ocean’s Eleven. El hecho de situarlo en España y no tratarnos como un país bananero (que es lo que, por norma general, suelen hacer los estadounidenses) se debe en parte al co-argumentista del cómic, el outsider del cine español por excelencia, Nacho Vigalongo. Se ha hablado de una posible adaptación cinematográfica del cómic por parte de Vigalongo, situando su estreno en el 2017, algo que podemos descartar ya que Vigalongo acaba de estrenar Colosall. Como único consuelo nos queda un teaser que sí llegó a rodar el español y que daba pistas sobre el tono que podía tener la película.

Tras Super Crooks: El atraco, vendrían Starlight, con dibujo de Goran Parlov; Kingsman. The secret service, con dibujo de Dave Gibbons, cuya adaptación al cine corrió a cargo de Matthew Vaughn y cuya segunda parte tiene una fecha de estreno prevista para 2017; MHP, el último título publicado hasta la fecha en España, con dibujo de Duncan Fegredo y la mejor obra hasta la fecha (para mi gusto) de Millarworld: Jupiter’s Legacy, con Frank Quitely. Todas estas obras han sido reseñadas en la web, por lo que no me extenderé sobre ellas y os remito a las reseñas que hicimos anteriormente. Las últimas obras publicadas en España y que también hemos reseñado en la web han sido MPH, con dibujo de Duncan Fegredo y Crononautas, dibujada por Sean Murphy (que parece ser que será adapta al cine por Universal Studios).

Pendientes de publicación quedan Jupiter’s Circle, dibujada por Alfredo Torres y Huck, con Rafael Albuquerque; en EE.UU. está anunciada la publicación de Empress, dibujada por Stuart Immonen.

Imagen de la muy esperada Empress, de Stuart Immonenn

Imagen de la muy esperada Empress, de Stuart Immonen

Características de Millarworld

Ya hemos ido desgranando algunas de las características de los cómics de Millarworld. Son varios los puntos en común y también las diferencias y de todos se deducen las críticas, positivas y negativas, de estos cómics.

1. Un único guionista. Mark Millar aparece como guionista supremo, como único creador de todos los cómics que forman su universo particular. No en vano se llama Millarworld. ¿Cederá sus creaciones a otros escritores para que aporten sus propias ideas? Eso es algo que está por ver y que personalmente no creo que veamos. ¿Por qué? Pues por la propia estructura creativa, económica y empresarial que sustenta toda su empresa. Millar tiene claro que, aparte de servir de vehículo para expresar sus ideas y sus inquietudes, Millarworld tiene que ser rentable económicamente y eso se consigue dividiendo los derechos al 50% entre guionista y dibujante y, si es posible, incrementando los beneficios gracias a las adaptaciones cinematográficas. No creo que contemple ceder derechos a otros autores y no creo que se pueda permitir pagarles un sueldo al nivel del que pagan en Marvel o DC.

2. Varios dibujantes. Tan sólo John Romita Jr. y Leinil Francis Yu han repetido y Romita lo ha hecho con los mismos personajes. Cada serie ha contado con dibujantes muy diferentes entre sí, adecuados a la historia que están contando. Eso sí, todos son excelentes dibujantes y un gran número de ellos son estrellas del mundillo. John Romita Jr., Steve McNiven, Frank Quitely y Stuart Immonen son primeras espadas en cualquier editorial. El resto está un peldaño por debajo en cuanto a su cotización pero no se quedan muy atrás.

Si los rostros son iguales, es que dibuja Frank

Si los rostros son iguales, es que dibuja Frank

3. Variedad de historias. A pesar de estar centradas en el mundo de los superhéroes, las historias son muy diferentes. Por lo general, Millar parte de una idea (“¿qué pasaría si…?”) que suele ser una nueva vuelta de tuerca a algo ya conocido. No se refleja un universo en común entre ellas, por lo menos de momento. Y digo de momento porque Millar ha anunciado que Starlight y MPH significan la puesta en marcha de lo que él ha denominado Universo Millarworld. ¿En qué consiste? Pues a saber. He leído ambos cómics y no he sido capaz de ver si hay relación, lo que no quiere decir que no exista. No sería la primera vez que Millar experimenta en ese sentido ya que sus series en Marvel, 1985, Los 4 fantásticos y El viejo Logan sí estaban relacionadas, algo que sólo se vio al final ya que no las escribía al mismo tiempo y no podían ser más distintas.

4. Falta continuidad. Excepto en el caso de Kick-Ass, el resto de historias no van más allá de un volumen de 4 o 6 números. Esto viene dado por las características del modelo de Millarworld: autores de primera fila que co-crean con Millar la serie, se aseguran su parte de beneficios pero luego regresan al cobijo de Marvel y DC. John Romita Jr. anda en DC, McNiven en Marvel, etc. En algunas series se echa de menos una continuación, como en el caso de Jupiter’s Legacy, continuación anunciada pero que al ritmo al que trabaja Quitely (que viene a ser un poco más rápido que George R.R. Martin pero tampoco demasiado) podemos esperar tumbados.

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Starlight

5. Millar no ha inventado la rueda. Sí, sus conceptos suenan a nuevos, parecen una nueva visión, una vuelta de tuerca innovadora pero al final todos nos suenan de algo. La citada Jupiter’s Legacy, que condensa por sí misma todas las características, buenas y malas, de Millarworld, es un buen ejemplo. Superhéroes que ceden a la tentación de tomar el poder ya lo hemos visto antes en Miracleman, Escuadrón Supremo o Watchmen; supervillanos que dominan el mundo en Wanted ya los vimos en el Empire de Mark Waid; Starlight condensa conceptos vistos también en otras series. Todo eso hace que si bien al principio la idea nos impacta, al final su desarrollo acabe por resultar flojo, algo que se compensa con la siguiente característica.

6. Violencia, sangre y vísceras. Por lo general, los cómics de Mark Millar son violentos. Si hay que mostrar sangres, golpes y más sangre, pues se muestran. Hay que reconocer que por lo menos suele dosificar bastante la ración de hemoglobina que nos salpica y no llega al nivel de Garth Ennis en burradas como The boys. Así que sí, son cómics violentos y no aptos para menores.

Bueno, muy bueno, jodidamente bueno

A pesar de todo, los cómics de Millarworld son buenos. Unos más que otros; incluso los hay muy buenos. Mi favorito, quizás porque resume todo lo que es Millarworld, es Jupiter’s Legacy: una gran historia que engancha, con un dibujante fabuloso (aunque todavía tiene que mejorar mucho en los rostros, pero eso es otra historia) y que te deja con ganas de más. A destacar el relato de cómo consiguieron sus poderes, ambientado en el pasado. También Starlight, con su dibujo tan personal, resulta un gran homenaje al género pulp, a las historias de ciencia ficción y a Flash Gordon en particular. El resto resultan muy entretenidos y tienen sus puntos.

¡Qué contento estoy!

¡Qué contento estoy!

¿Hay algún “pero”? Si hay uno no es achacable a los cómics de Millarworld y sus dibujantes sino al propio Mark Millar. Actualmente, sus cómics van de lo bueno a lo muy bueno sin bajar el listón pero es que antes Mark Millar era jodidamente bueno. Sus obras pasadas ensombrecen el mundo que ha creado, las expectativas son muy altas y fácilmente se oyen comentarios del estilo “si, está bien”, algo que no sucedía anteriormente cuando el comentario solía ser “esto es la puta hostia”.

Si tengo que elegir entre el Autorithy de Warren Ellis y el de Millar, me quedo con el de Millar sin pensarlo, que superó en todos los aspectos al de Ellis; en Marvel todavía están rapiñando en el mundo de El viejo Logan a ver si consiguen llegar a la altura del original; y podemos tener claro que si existe un Universo Cinematográfico Marvel y Joss Whedon pudo hacer Los Vengadores fue porque Mark Millar les mostró el camino en The Ultimates. The Ultimates es sin duda su obra maestra, una demostración de como hacer un blockbuster en cómic sin estar limitado por el presupuesto, una forma de mostrar cómo tenían que ser los superhéroes en el mundo real y cómo tenían que llevarse a la gran pantalla. Ante semejantes antecedentes, Millarworld nos sabe a poco, aunque reconozcamos que es una excelente alternativa a Marvel y DC tal y como están ahora.

Un saludo. Sed felices.



el autor

Aficionado también al cine, las series de televisión, la literatura fantástica y de ciencia ficción, a la comida, la cerveza y a todas las pequeñas cosas que nos hacen felices.

1 comentario

  1. Raúl Sánchez el

    Muy buen post, Pedro.

    Creo que Millar es el guionista más talentoso del mundo anglosajón. Pero ha visto que la forma tradicional de hacer superhéroes no le iba a dar la pasta que merece, así que se montó todo lo que has comentado. Y su prioridad es esa: hacer la máxima cantidad de dinero posible. Cosa que está consiguiendo, por cierto. Está siendo a costa de no tener continuidad y no rematar nada del todo. El contraste es con Kirby, que tras regalarnos toda la imagen moderna de los superhéroes había que ver cómo terminó por seguir el camino tradicional de trabajar en Marvel y/o DC.

    Es una pena. Yo creo que podría hacer una obra maestra, pero prefiere, legítimamente, amasar dinero. Es complicado culparle.

    Por otro lado se ha hablado poco de “Superior” y mucho de Kick-Ass o Secret Service. En “Superior” Millar deja de intentar competir con Ennis a ver quién es más burro y más macarra y hace algo maravilloso: hace un homenaje sencillo y estupendo al Superman de Christopher Reeve. A los superhéroes sin traumas infantiles, pasados oscuros, obsesiones malsanas ni cuentos traumáticos psicológicos de mala telenovela. Al superhéroe como alguien que simplemente quiere ayudar, sin nada más detrás. Al Bien, vaya. Y lo hace de maravilla, con unas dos últimas páginas que consiguen sacarte una sonrisa y te dan las ganas de darle las gracias. No es ninguna maravilla de comic, pero se lee bien, es divertido y por una vez ves como el macarra cree en algo más elevado que el recital de sangre, vómitos, oscuridad y tacos a los que nos tiene acostumbrados.

    Saludos.

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