Cerebus. Libro 2: Alta Sociedad

0

Hace un tiempo, comentamos en esta web el primer tomo de Cerebus, la titánica de obra del guionista y dibujante de cómic Dave Sim, que cuenta la vida de un oso hormiguero a través de trescientos números. Esta primera parte supone un esfuerzo encomiable para un principiante que solo tenía veintiún años cuando comenzó a escribirla, y ya apunta maneras con algunas innovaciones gráficas. Sin embargo, si se hubiera quedado ahí, no estaríamos hablando hoy de Cerebus. Es en el siguiente tomo, Alta Sociedad, donde el autor canadiense madura como escritor y como artista, ofreciendo una sátira política muy interesante y un desarrollo de personajes que mejora notablemente todo lo que había logrado hasta el momento. Estos veinticinco números, que el propio autor cita como el punto de entrada ideal, hicieron que esta historieta independiente alcanzara el éxito que se merecía y, como veremos, cambiaron el panorama del cómic americano para siempre.

Un oso hormiguero contra una cabra

La historia comienza cuando Cerebus, al servicio del tiránico gobernante Lord Julius, de la ciudad de Palnu, es secuestrado por unos salteadores de caminos. Su jefe acaba pagando el rescate, con una condición: deberá devolverle el dinero. Desesperado, nuestro protagonista intenta hacerse rico manipulando a los nobles de la corte, en un esfuerzo que resulta infructuoso. Por eso, en cuanto la misteriosa intrigante Astoria le ofrece ser su mecenas si se convierte en primer ministro de la ciudad de Iest, él acepta sin dudarlo. Pronto descubrirá que este municipio también está endeudado hasta las cejas, por lo que tendrá que presentarse a las elecciones y competir con el candidato títere de su antiguo superior… una cabra. Y no un animal antropomorfo como Cerebus, sino una simple cabra. Esta disparatada premisa da comienzo a una carrera presidencial accidentada y que cambiará su vida para siempre.

Resulta extraño que, en una sociedad de inspiración medieval como la que se nos presentó en el primer tomo, existan elecciones. Sin embargo, dado que se trata de un mundo fantástico, se puede dejar pasar esta pequeña incoherencia, dado que resulta muy útil para criticar unas prácticas manipuladoras que no han cambiado sustancialmente desde que este tebeo se publicó en los años ochenta. A lo largo de los distintos capítulos de esta obra, vemos cómo los distintos candidatos buscan formas cada vez más ingeniosas de perjudicar a su adversario. En este sentido, el personaje de Lord Julius brilla con luz propia: se trata de un gobernante inspirado en Groucho Marx que regenta una burocracia tan compleja e inútil que solo él la entiende. Prácticamente cada frase que sale de su boca es un chiste, aunque a veces no tenga mucha gracia: se trata de un político que utiliza su carisma para ocultar su corrupción, y que elude las preguntas de la prensa con un descaro que haría sonrojarse a un ministro español. Un villano de categoría.

Sin embargo, el desarrollo de personajes va mucho más allá…

El poder corrompe

En los primeros números, Cerebus era un simple mercenario bárbaro que vendía sus servicios al mejor postor. Un personaje gracioso que a veces se permitía momentos de seriedad, pero que era un mero esbozo de lo que vendría después. Es en este tomo donde Dave Sim nos muestra el potencial que tiene su creación, recalcando el contraste entre su vida como guerrero y el encorsetado mundo de la política. Incluso cuando todavía es un mero candidato, podemos ver cómo sus escasos principios morales se van diluyendo. Los pactos a los que debe llegar son cada vez más costosos, y pronto empieza a ver que sus problemas empiezan a ser demasiado complejos para él. La visita de Jaka, su amor platónico, le confirma esta transformación monstruosa que tendrá su apogeo en el siguiente tomo, Iglesia y Estado.

Esto se debe, en parte, a la influencia que Astoria tiene sobre él. Esta mecenas, de una moralidad ambigua, es capaz de manipular a Cerebus para sus propósitos, sin dejarle demasiada libertad como candidato. Sus métodos son algo cuestionables, pero pronto descubrimos cuáles son sus motivaciones: quiere infiltrarse en la política de Iest a través de su candidato para, a largo plazo, conseguir mejorar la situación de las mujeres. Se trata de uno de los personajes más interesantes de todo el cómic, y una muestra de la complejidad que llega a alcanzar esta obra, alejada del maniqueísmo.

¿Una… novela gráfica?

El término “novela gráfica” se ha discutido hasta la saciedad. ¿Se trata de un método de denominar a un estilo de cómic más maduro o solo a un formato de publicación? ¿Aporta una capa de respetabilidad a esta disciplina o la denominación surgió como un elemento de marketing? Personalmente, no soy el defensor más acérrimo del término, pero Dave Sim lo utilizó para diferenciar a su tebeo de los demás. Aunque es evidente que hay mucha improvisación durante los primeros números, esta segunda parte supone una sola historia con distintos capítulos, no veinticinco historias relacionadas entre sí, como solía suceder en la época. Dave Sim utiliza este método, que ha evolucionado hasta convertirse en el tan denostado decompressive storytelling, para elaborar una trama ambiciosa, tomando los elementos necesarios de los anteriores números de Cerebus, pero consciente de que se trataba de algo distinto.

El espacio para contar esta historia le permitió explorar las posibilidades de la doble página leída en horizontal y, más adelante, le permitiría recopilar Alta Sociedad en un gigantesco tomo que, sorprendentemente, se vendió más que los números publicado por separado. Dave Sim, pionero del cómic independiente con un desarrollado olfato empresarial, se dio cuenta de algo: esa forma de publicar un cómic, en una novela conformada por distintas partes, permitía a los lectores nuevos leer toda su obra en lugar de tener que rebuscar entre las estanterías de una tienda para encontrar los números atrasados. Recordemos que no existía Internet ni se podía comprar un tebeo on-line, por lo que esta novedad fue más que bienvenida por un público ya adulto y al que no le importaba pagar una cantidad de dinero elevada por un tomo que, a la larga, resultaba más barato. Con una portada a la que contribuyó su posterior colaborador Gerhard, que dibujaría los fondos a partir de la siguiente novela gráfica, este innovador artista marcó el camino para los posteriores tomos recopilatorios.

Conclusión

Este tomo no es perfecto: la presión de tener que dibujar un número al mes hace que Dave Sim descuide algunos aspectos de la obra como los fondos, que muchas veces son simplemente negros. Sin embargo, esto no le resta el mérito de ser un tebeo endiabladamente divertido con sus necesarios momentos de solemnidad. A partir de este momento, Cerebus adquiriría un prestigio que mantuvo durante la mayor parte de los años ochenta y noventa. Aunque las continuaciones de Alta Sociedad alcanzan un nivel superior, sobre todo tras la llegada de su colaborador Gerhard, estos veinticinco números supusieron el comienzo de una nueva etapa para nuestro oso hormiguero favorito.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado cuatro libros en ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan mona, podrás verlo.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Ya le gustaría a muchos autores tener el saque que tiene David B. Gil, que comenzó su andanza literaria con una apasionante thriller de ciencia…