El cómic de la semana: El Reverendo, el salvaje Oeste en estado puro

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a “El cómic de la semana”Hoy destacamos El Reverendo.

Sed bienvenidos forasteros a esta sección. En esta ocasión, os traigo la reseña del cómic El Reverendo, publicado por la editorial Ponent Mon. Antes de comenzar, si estáis interesados en leer otros artículos relacionados con el western, os dejo el enlace aquí. Sin más, ¡empezamos con el análisis vaqueros!

El Reverendo, portada de la edición española

Ponent Mon se caracteriza por ser una editorial con uno de los catálogos más cuidados del panorama español (si queréis visitar su web, pinchad aquí). El Reverendo no es una excepción y representa el ejemplo perfecto de lo que todo el mundo esperaría de un buen western, pero al mismo tiempo evita ser predecible y guarda unos cuantos ases entre sus páginas.

Empecemos por el guion, a cargo de Christophe Lylian. La historia comienza de forma vertiginosa, mostrándonos un episodio que marcará la vida de nuestro protagonista, Angus Whitecross, cuando todavía es un niño. Tras esta carta de presentación, se produce un salto temporal y vemos de nuevo a Whitecross, ya como adulto, llegando a un pequeño poblado tras un largo viaje a través de las Montañas Rocosas.

Lo primero que llama la atención al lector sobre nuestro protagonista es su indumentaria. A simple vista, parece el típico vaquero o pistolero al que estamos acostumbrados a ver en el cine aunque, tras unas pocas viñetas, nos percatamos de que su atuendo incorpora dos elementos que parecen estar fuera de lugar: un alzacuello y dos revólveres con crucifijos en sus empuñaduras. De ahí el nombre por el que es conocido en el salvaje Oeste: El Reverendo.

Desde el principio, el guionista francés juega con el lector y nos indica que las apariencias engañan y que no podremos confiar en nadie a lo largo de la historia. Muchos de los personajes no son quienes parecen ser o han dejado atrás un pasado que quieren enterrar. Con lo que no contaban es que El Reverendo ha llegado a la ciudad, dispuesto a hacerles expiar sus pecados a base de pólvora.

La historia fluye con el ritmo perfecto para que podamos comprender las motivaciones que tienen los actos de cada personaje. Todos ellos tienen un rol en el desarrollo de los acontecimientos, estando sus vidas perfectamente conectadas. De esta forma, las decisiones que El Reverendo toma a lo largo de esta obra van desencadenando una trama que discurre por el lado más oscuro de la naturaleza del ser humano: la venganza. Una auténtica delicia para los amantes del género.

A los lápices tenemos a Augustin Lebon. Este artista francés retrata de forma brillante los paisajes del salvaje Oeste. Así nos muestra un amplio abanico de paisajes que van desde el desierto árido con sus montañas tan icónicas hasta zonas nevadas, pasando por bosques frondosos o gargantas de roca. Pero no contento con eso, es capaz de plasmar todos los elementos de la época con un nivel de detalle encomiable: las diligencias, los caballos y sus aperos, las indumentarias de la época, las armas, la arquitectura…

Un buen guion en este género necesita un artista que sepa plasmar sobre el papel la atmósfera y el entorno necesarios para que el lector pueda viajar a este periodo de la historia. El western presenta una serie de elementos que buscamos de forma inconsciente al ver una película, leer una novela o un cómic, etc. Lebon cumple con creces en esta faceta consiguiendo que cada detalle brille, estando cada elemento de sus páginas cuidado con mimo.

Por último, Hugo Poupelin se encarga del color. Si he mencionado que el guion y el dibujo son sobresalientes, el color de este cómic no se queda atrás. Hay aspectos narrativos y visuales que se pierden sin la existencia de este elemento. De esta forma, el color cobrizo que adquiere la tierra o las montañas del desierto durante las últimas horas de la tarde, la oscuridad de una noche iluminada por antorchas o la característica luz uniforme de un día lluvioso están perfectamente representadas en El Reverendo.

Poupelin también es capaz de plasmar aspectos más sutiles como la luz tenue de una vela encendida dentro de una habitación, las sombras proyectadas por una lámpara de queroseno o la luz sombría de un bosque frondoso que no deja pasar los rayos de sol. Por tanto, el color se convierte junto al guion y el dibujo en un elemento crucial para la historia, formando un tridente que roza la perfección.

Llegados a este punto, ¿merece la pena leer este cómic? Lylian, Lebon y Poupelin forman un trío perfectamente coordinado para crear El Reverendo, una obra que hará las delicias de los amantes del género y que, para aquellos que no lo sean, puede ser un buen punto de partida para adentrarse en el mismo. Ponent Mon nos trae otro tebeo sobresaliente, repleto de sorpresas hasta el final y con El Reverendo a la cabeza, un personaje digno de recordar.

Espero que os haya gustado, ¡sed felices vaqueros!

el autor

Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad de Granada. Desde pequeño, crecí leyendo Dragon Ball y ahora los cómics son una parte fundamental de mi vida gracias a Toriyama. El plan perfecto para una tarde cualquiera es una sesión de cine y una buena serie puede llegar a ser mi perdición si hay demasiadas temporadas disponibles cuando empiezo a verla. Otra de mis pasiones es el baloncesto, no hay nada como ver ganar a tu equipo en el último segundo sufriendo una taquicardia.

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