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¿Conoces a Edgar Wright? Un director único, delirante y brillante

Quizás el nombre de Edgar Wright no te diga nada, igual que si te hablo de la trilogía Cornetto (o igual sí, quién sabe) pero si te pregunto por Shaun of the dead (que en España conocimos con la gloriosa traducción de Zombies party, cargándose el guiño del título y dejándolo igualmente en inglés) puede que tu expresión empiece a cambiar y recuerdes haberte echado unas buenas risas. Bien, pues esa obra maestra (pido por favor que disculpéis mi opinión al respecto pero se me hace difícil ser objetiva en cuanto al señor Wright) junto con Arma fatal Bienvenidos al fin del mundo forman la llamada trilogía Cornetto a través de la cual yo, y seguramente muchos otros fans, descubrimos al director británico. Pero, ¿quién es exactamente Edgar Wright?

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Edgar Howard Wright es un director, actor y productor inglés con un estilo tan propio y único que resulta imposible ver una de sus películas sin identificar todos y cada uno de los elementos que forman parte de la marca Wright. El joven autor comenzó su carrera en el mundo del audiovisual dirigiendo en televisión series como Asylum o la aclamada y aún muy vigente Spaced. Fue en esta época cuando conoció a Simon Pegg y Jessica Hynes, a quien no abandonó en sus siguientes proyectos. En el caso de Pegg, la presencia del actor se ha convertido en un elemento más de su estilo junto a Nick Frost, formando un trío verdaderamente memorable. Y, aunque estos dos son los actores más utilizados por Wright en papeles importantes, existe un grupo extenso de actores la presencia de los cuales se convirtió en indispensable en la trilogía Cornetto. Literalmente lo que une a las tres películas de la trilogía son los actores recurrentes, el tono propio de todas las películas de Wright, los cornettos y, como no, el icónico gag de las vallas (no haré spoiler para el que no las haya visto pero ¿a qué esperáis?).

Pero dicha trilogía no es lo único que podemos admirar del autor. Está, en primer lugar, Spaced. Una sitcom de los 90 muy propia de su época (con temas recurrentes en las comedias de situación de esos años como, por ejemplo, los amigos como la familia del siglo XXI) pero a la vez muy innovadora: carecía de risas enlatadas, tenía dosis de drama que más adelante han ido implementando las sitcoms más recientes, prescindía de público en el set y tenía una teatralidad nula. Ya en este primer contacto con su obra podemos ver elementos que no abandonará: los ya mencionados actores recurrentes, las continuas referencias a la cultura pop, personajes fracasados sin rumbo en la vida, etc. Spaced sienta las bases de lo que encontraremos en otras de sus obras, es donde conocemos por primera vez el gusto del director por jugar con los distintos géneros cinematográficos parodiándolos a la vez que los trata con cariño (Shaun of the dead es cine de terror con zombies, Arma fatal es policíaca y Bienvenidos al fin del mundo trata sobre el apocalipsis).

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Hay que mencionar, sin embargo, que aunque el cine de Wright puede resultar hilarante, consta de personajes con problemáticas devastadoras que de ser presentados en otro contexto no nos harían ni pizca de gracia: son trágicos y su situación es delicada. Tomamos como ejemplo la trilogía Cornetto y nos encontramos con que Shaun es un fracasado, Nicholas Angle (perdón, Angel) es un adicto al trabajo y Gary King ha quedado tan anclado en el pasado que es un adulto disfrazado de adolescente (con el patetismo que eso conlleva). Esta constante se extiende más allá de la trilogía. En su adaptación de Scott Pilgrim (el conocido cómic de Bryan Lee O’Malley) vemos a Scott siendo un pringado en toda regla y, aunque el personaje viene determinado por el cómic del que parte, no desentona en el universo de personajes del director.

Edgar Wright es un director tan único que incluso en Ant-Man, película que abandonó a mitad de la producción, se reconocen elementos propios de su cine. Si algo destacaría del autor (a parte de lo ya mencionado) es el ritmo delirante y acelerado de sus películas a través de un montaje picado y veloz, y el uso de música en sincronización con lo que pasa en escena (véase la memorable escena de Shaun of the dead en que los protagonistas apalean a un grupo de zombies al ritmo de Don’t stop me now). Quizás por estos dos elementos no es de extrañar que el director estrene ahora una película sobre un conductor de huidas con una relación muy estrecha con la música. Cada una de sus obras ha tenido la buena acogida que se merecía y creemos que seguirá así por el potencial demostrado hasta el momento.

Así pues, a los neófitos de Edgar Wright les tocará hacer los deberes y unirse a los que ya caímos rendidos a sus pies. Y para los que ya lo conozcáis, no os perdáis su nueva película ya que esta vez estamos de suerte y la distribución de su nuevo filme está a la altura del director.

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