Ya hemos podido ver Citadel, la segunda serie más cara de Amazon (sólo por detrás de El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder) y una producción que en principio tenía todos los ingredientes para ser un absoluto pelotazo. Vamos a ir recordando algunos detalles, dejando de lado su abultado presupuesto, para que os hagáis una idea. Primero, cuenta con la producción de los hermanos Joe y Anthony Russo, recordemos, los responsables de las dos mejores películas Marvel hasta la fecha (Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame). Segundo, estamos ante un thriller de acción de los que tan bien le funcionan siempre a Amazon, siguiendo la línea de otros éxitos como Reacher, Jack Ryan o La lista final. Tercero, dos protagonistas con Priyanka Chopra Jonas (‘Quantico’) y Richard Madden (‘Juego de tronos’), que sin ser grandes superestrellas son conocidas y además tienen muy buena química en pantalla y todo ello sin olvidar la presencia del siempre agradecido secundario robaescenas, en este caso el genial Stanley Tucci. Y cuarto, esta primera temporada supone la presentación de un universo compartido (al más puro estilo Marvel) en el que el futuro no solo habrá más temporadas de la propia serie en sí, también se espera que haya varios spin-offs.
Ya sólo con estos mimbres se podía esperar que Citadel fuera un bombazo como he comentado… pero no. Tampoco quiero que se me malinterprete. La serie se deja ver y ofrece lo que promete, siendo un producto entretenido. Pero con unas expectativas tan altas, después de ver los seis capítulos que componen la primera temporada (ya al completo en Amazon Prime), la sensación que queda es que se podía haber hecho algo muchísimo mejor.
Una serie puede tener todos los ingredientes necesarios para ser un gran éxito, pero si le falla el más básico, no deja de ser un gigante con los pies de barro. ¿Y cuál es ese ingrediente básico que falla en Citadel? Pues ni más ni menos que la historia. Ya hemos comentado que estamos ante un thriller de acción y espionaje en los que tampoco es que un guion profundo sea necesario para que la historia funcione. Pero es que en Citadel el guion no puede ser más anodino, ramplón y falto de originalidad y personalidad propia.

Vamos a ver que nos cuentan los hermanos Russo. Citadel es una organización supranacional de espías dedicada a proteger al mundo mundial de las amenazas en las sombras sin tener que rendir cuentas ante ninguna institución superior. En el primer episodio, Citadel es objeto de un ataque a nivel global por parte de otra organización malvada llamada Manticore (formada por un consorcio de las principales familias criminales de la tierra) que la destruye prácticamente hasta los cimientos. Sólo sobreviven (en principio) dos agentes, Mason Kane (Richard Madden) y Nadia Sinh (Priyanka Chopra Jonas). Lo malo es que ambos han perdido la memoria y tendrá que luchar por recuperar sus recuerdos mientras intentan evitar que Manticore lleve a cabo sus planes y descubrir quién fue el agente que traicionó a Citadel.
Leer este resumen ya hace que levantemos las cejas un poco. La lucha de dos grandes organizaciones de espías por el poder suena a algo antiguo, muy poco original y sin demasiada chicha que llevarnos a la boca en estos tiempos que corren. Pero es que además se añade a la mezcla los agentes amnésicos (con coñas a lo Jason Bourne incluidas), la consabida tensión sexual entre los protagonistas y la búsqueda de un traidor o traidora que al final resulta ser el que menos se espera (como por otro lado todos esperábamos).

Nos parece estar viendo una mezcla de James Bond y Jason Bourne con una producción espectacular, pero sin alma ni corazón. Todos los giros de guion se ven venir a lo lejos. Siempre estamos con la sensación de que eso que nos muestran en pantalla ya lo hemos visto antes. Y por eso esta serie no acaba de funcionar todo lo bien que podría si se hubieran dejado de lados los clichés más tópicos y se hubiera buscado un mínimo de originalidad.
Tampoco juega en su favor que esta temporada dure sólo seis episodios. La trama avanza a ritmo frenético, sin dar tiempo a profundizar en personajes y situaciones, con el problema añadido de que la historia está plagada de flashback para ponernos en situación de lo que paso antes del ataque de Manticore a Citadel y poder saber quién fue el traidor. Además, los personajes acaban haciendo las cosas un poco porque sí, con unas decisiones bastante cuestionables que parecen excusas para explicar por qué pasan las cosas sin que en el fondo tengan demasiada lógica ya que no hay tiempo para buscar mejores motivaciones.

En cuanto a las escenas de acción, pues son como la serie en general, espectaculares, pero con poca sustancia. Las coreografías son bastante buenas, sobre todo cuando la pareja protagonista actúa junta, pero a la vez, son demasiado fantásticas. Los espías más parecen superhéroes que personas reales y se nota que están hechas pensando en el lucimiento de los personajes y que queden “molonas”, pero acaban pareciendo demasiado falsas.
En resumen, Citadel es una serie que decididamente va a entrar por los ojos ya que tiene un nivel de producción altísimo, pero que se queda un poco atrás en cuanto a nivel argumental. Con esto no quiero decir que sea aburrida, ni mucho menos. Al ser sólo seis capítulos y tener un ritmo tan alto, siempre están pasando cosas, y si puedes pasar por alto algunas incongruencias te mantendrá pegado a la pantalla. Se podría decir que esta serie es el equivalente al blockbuster veraniego con el que sabemos que lo vamos a pasar bien sin complicarnos la vida ni tener que pensar demasiado. Y esa función si que la cumple de sobra.
Además, como sabemos que es el principio de una saga, podemos tener la esperanza de que las cosas mejoren con el tiempo. Es más, su papel de principio de una franquicia está tan claro que ya tenemos incluso el trailer del spin-off que se situará en Italia, Citadel: Diana



