Crítica de Arde Madrid: España y el oasis de Ava Gardner

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A pesar de su desigual inicio, Movistar + sigue decidida en su nueva etapa como creadora de contenido original de televisión. Dejando atrás las agridulces La Zona y La Peste, la plataforma se abrió paso y se ganó el respeto con títulos como Vergüenza, Matar al padre, Gigantes o recientemente El Embarcadero. Series que, en general, tuvieron una mejor acogida por parte del público y crítica.

Como ya es característico, regresamos nuevamente –aunque quizás algo tarde– para repasar uno de los estrenos más diferentes y originales de Movistar +: Arde Madrid.

La excusa de Ava Gardner

La serie nos sitúa en Madrid –sorprendente, lo sé– en 1961. En la tónica del franquismo que vive en esos momentos el país, un pequeño reducto destaca en la ciudad por su heterodoxia y extravagancia: el apartamento de Ava Gardner. Ya en los anales de la historia por sus alocadas fiestas, Arde Madrid toma a la famosa actriz como núcleo y punto de partida de la serie para así especular y ficcionar sobre un ambiente con los ingredientes para una explosiva combinación. Nuestra historia da comienzo cuando Ana Mari, una instructora en la Sección Femenina de la Falange Española, es escogida para infiltrarse en el piso de la actriz como sirvienta para así poder detectar fácilmente aquellos comportamientos sospechosos o que puedan considerarse como un peligro para la patria.

Aunque a priori la serie pueda dar la sensación que gira en torno a Ava Gardner, es en realidad todo lo contrario. Lejos de centrarse en su figura, Arde Madrid la utiliza como excusa para especular sobre el impacto que su figura tuvo en aquellos que se toparon con ella. Para una España todavía sumida en una dictadura y acostumbrada a la censura, la actriz suponía un extraño oasis plagado de excesos que chocaban de lleno con los valores de toda una sociedad. Es esa dicotomía que se plantea que hace de la serie un producto interesante y divertido que explora las inseguridades y carencias de una generación.

Una serie de autor

Siguiendo la creciente tendencia de las series a estar escritas o dirigidas enteramente por una o varias personas, Arde Madrid consigue crear una sensación de unidad y homogeneidad gracias a la figura de Paco León, que se halla tanto tras las cámaras como tras la historia. La experiencia como creador del afamado actor resaltan en esta serie, otorgándole la personalidad y carácter que los buenos productos albergan. Una personalidad que resalta ya desde la base de su planteamiento y formato.

Sumándose al torrente de la dramedia, Arde Madrid encuentra un hueco por su ácido e irreverente sentido del humor, mezclado con un thriller condenado al despropósito y la paulatina descomposición de sus personajes. Unos personajes que, aunque claramente caricaturizados, se revelan sumamente humanos, tanto aquellos que chocan con el irreverente y obsceno ambiente de las fiestas de Ava Gardner como la misma actriz que, a pesar de su aparente inhibición de la realidad, se termina mostrando como alguien repleto de carencias que solo busca dejar de sufrir. Oscilando entre lo patético y lo divino, la dualidad que se plantea en ella marca una tónica que repercute en el resto de personajes que están sujetos a dos realidades completamente opuestas que los pondrán a ellos y a sus anhelos más profundos en una delicada coyuntura.

¿Deberías ver Arde Madrid?

Para aquellos que busquen ver algo distinto y ligero, Arde Madrid es una interesante opción que promete buenas actuaciones, un planteamiento interesante y bien dirigido que consigue retratar y parodiar a través de la ficción un período de una España franquista a la que no le interesaba nada perturbar sus relaciones con los EEUU. Pero cabe resaltar que no es una serie histórica. A pesar de ser de época y albergar personajes conocidos, no ansía relatar unos acontecimientos en particular. Arde Madrid utiliza la historia como contexto para construir su relato y establecer los dilemas de sus personajes, es el trampolín necesario para explorar la personalidad de una sociedad desde el histrionismo y la ternura que difícilmente se podría conseguir de otro modo.

Movistar + consigue con esta serie ampliar el abanico de sus productos y demostrar la originalidad que pueden albergar las ficciones españolas. Plagada de referencias y homenajes a clásicos como El Guateque, Arde Madrid nos brinda una propuesta atemporal que, a pesar de los errores de época, supone un gran paso hacia delante.



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Estudio guión cinematográfico y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello. También doy la chapa en Twitter @PablodesdeMarte.

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