Crítica de Big Mouth, 3a temporada: abrazando el absurdo

0

Parece que la animación está reviviendo y se está transformando. Lo antaño considerado para niños o entretenimiento insustancial, ha empezado a cobrar una nueva dimensión en estos últimos años, al menos en lo que a percepción social se refiere. Y es que este formato lleva ya un tiempo dándonos propuestas arriesgadas y que cada vez retratan mejor las emociones humanas, a veces incluso mejor que las convencionales. Es posible que no haya mejor baremo para evaluar las tendencias de la sociedad que Netflix y, como pudimos comprobar con la renovación de Big Mouth por 3 temporadas y el acuerdo con sus creadores para crear contenido en exclusividad, parece ser cierto que la animación está en plena vigencia.

Big Mouth –la serie de animación creada por Nick Kroll, Andrew Goldberg, Jennifer Flackett y Mark Levin– regresó el pasado viernes con su tercera temporada y, sabiendo ya que habrán seis, no podemos evitar preguntarnos si una serie que aboga por caricaturizar y explorar una etapa tan efímera como la adolescencia tendrá combustible para llegar a tanto sin caer en la monotonía, así que esta nueva entrega puede ser un momento más que significativo para entrever su devenir.

Abrazando el absurdo

Quizás la característica que define más esta temporada sea la clara decantación por el absurdo y los momentos pasados de vueltas, rompiendo en múltiples ocasiones la cuarta pared e incluso dando lugar a números musicales. Este fenómeno, con el que ya habían tonteado en sus anteriores temporadas, recibe aquí un peso casi protagonista y que nos marca desde el especial de San Valentín, la hoja de ruta que parecen decididos a seguir.

Separándose de una línea argumental más dura, Big Mouth nos muestra su faceta más descarada, irreverente e imprivisible. Siendo consciente de que todavía le quedan temporadas, la serie aminora la marcha y apuesta por diversificar temáticamente, abordando en cada episodio una problemática diferente y centrándose en personajes distintos, proponiendo una estructura casi autoconclusiva con la que poder dar rienda suelta a las fantasías más sucias –lo son y mucho– que un/a adolescente es capaz de generar.

Más actual que nunca

Como ya he mencionado antes,  la serie aborda una cantidad de temas muy amplia y, como no podía ser de otro modo, Big Mouth toca las partes más íntimas de prácticamente todos los temas de actualidad. Feminismo, estereotipos, libertad de expresión, movimientos LGTBIQ, el boom de las series y la guerra de plataformas, política… Pero lo refrescante no es que trate estos temas pues, aunque duela reconocerlo, al ser tendencia todo el mundo quiere meterlos porque ayudan a la difusión del producto.

El soplo de aire fresco proviene del planteamiento del debate ya que, lejos de tomar un discurso deliberadamente partidista o coartado, Big Mouth lleva a la pantalla posiciones inseguros, plagados de acné y sobretodo mucha hipocresía. Una crítica que trasciende la lucha de bandos y se centra en que, aunque imperfectos y muchas veces asquerosos, todos somos humanos y buscamos la realidad que más nos conviene o la que creemos que nos conviene. Hay veces que una reflexión desde nuestro período más vulnerable y en el que nos cuestionamos más, es justo lo que necesitamos.

¿Hay estancamiento?

Por lo que hemos podido ver, no. La serie de momento ha sabido reinventarse, mantenerse fresca y endiabladamente divertida, pero no ha sido a costa de nada. Como ya he mencionado, en esta tercera entrega sí que han habido sacrificios. El principal problema que se me ocurre achacarle a la temporada es la pérdida de cohesión como unidad y es que, al buscar esa transversalidad temática y de personajes, no ha habido una gran trama que dé un sentido y lo aúne todo claramente. Con esto no quiero decir que no haya servido para nada, pero la progresión argumental sí que ha dado un paso atrás y se ha visto relegada a un segundo plano, haciéndome cuestionar en muchas ocasiones si realmente importaba ver la serie en orden. Por suerte, este no ha sido el caso.

La principal diferencia con otras temporadas es que aquí los personajes han ido subyugados a las temáticas y no al revés. Quizás fruto de actualizarse y mantenerse vigente, quizás por buscar un tono más ligero e irreverente en pos de expandirse, lo cual no tiene porqué ser malo. A pesar de todo, han habido detalles para el futuro que se antojan muy interesantes y que generan interrogantes. Un futuro que, a pesar del aparente cambio –o paréntesis– de estructura, sabemos que será longevo y cuestionable por los posibles desarrollos que sugiere este final de temporada. Quién sabe lo que deparará el futuro de estos sudorosos y cachondos adolescentes, pero lo que está claro es que todavía nos esperan muchos fluidos y vergüenza ajena que disfrutar.



el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
¡Saludos! Para todas las personas que disfrutamos con las andanzas de John Wick, también conocido como "Baba Yaga", las noticias sobre la franquicia no paran…