Crítica de Bone Tomahawk, la gran ópera prima de S. Craig Zahler

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Con aproximadamente medio año de retraso, nos llega Bone Tomahawk a España doblada, cuando parecía que estabamos abocados a verla en inglés con subtítulos pegados. Por lo menos esta cinta ha corrido más suerte que otras incluso más conocidas como Southpaw con Jake Gyllenhaal de extraordinario protagonista y que desde aquí os invito a verla ya.

Estamos de enhorabuena. Cada ciertos años aparece un western para decirnos que el género no ha muerto. En 2015 se ha encargado de ese honor la película que hoy nos concierne, Bone Tomahawk. Si bien es cierto que Tarantino con Django Desencadenado (2012) y quizás en menor medida con The hateful eight (2015) (filme que utiliza el género como homenaje, ya que la historia se podría llevar hasta la prehistoria) ha revitalizado el género a su particular manera de ver. Otras recientes como Slow West (2015) con Fassbender de protagonista o la película dirigida por Tommy Lee Jones, The Homesman, 2014 (en español Deuda de honor) dan un empuje necesario a un género que no debe morir. Hoy nos centraremos en una película que me ha dejado con un sabor de boca espléndido y que me hace tener más ganas de este nuevo director.

bone-tomahawk cosas felices

La película:

Bone Tomahawk supone el debut de S. Craig Zahler tras las cámaras. Ejerce también de guionista y de compositor. Para su incursión en el género bebe en la primera parte del filme de las fuentes clásicas del western, personajes que nos retrotraen a los de Howard Hawks de Río Bravo (1959), y es que los cuatro personajes que se juntarán para una peligrosa misión, probablemente sin retorno, son de todo menos normales. El sheriff Hunt, interpretado impecablemente por Kurt Russell, un actor curtido en el género, que hace suyo al personaje y llena la pantalla con su mera presencia. Es un sheriff, duro, de los que disparan primero y preguntan después (basta la escena del bar en los primeros minutos y que por desgracia degenerará en un devenir de los acontecimientos trágico). Luego está Chicory, el segundo del sheriff, un agente de la ley muy particular y que dará lugar a los diálogos más surrealistas del filme. Sin duda de lo mejor de la película, Richard Jenkins y su personaje. Luego tenemos al alemán, Brooder, un vaquero que viste de impoluto blanco, no es amigo de nadie, pero sus ansias de aventuras le harán sumarse al grupo. Brooder que está interpretado por el Jack de Perdidos, Matthew Fox. Y el cuarteto lo completa Arthur, un hombre que viajará con una pierna rota, interpretándolo un Patrick Wilson en evidente estado de gracia.  Estos cuatro personajes vecinos del pequeño pueblo Bright Hope se unirán para rescatar a la mujer de Arthur secuestrada en la mismísima oficina del Sheriff.

BoneTomahawk_ cosas felices

Es hasta este momento del filme donde identificamos las fuentes del guionista. Bebe, como decíamos, del Howard Hawks de Río Bravo, con esos personajes carismáticos, con esos diálogos, baste por ejemplo las escenas en la oficina del sheriff y de la cárcel con el personaje de Jenkins sobre todo que recuerda a Walter Brennan y su inolvidable personaje Stumpy. También debemos citar la gran obra maestra del género, Centauros del Desierto (1956), y es que si allí el vaquero Ethan Edwards (John Wayne) iniciaba un viaje sin aparente retorno en busca de su sobrina raptada por los comanches, aquí nuestro cuarteto va en busca como decíamos de la mujer de Arthur, Samantha, que ha sido secuestrada por trogloditas que habitan más allá del valle. Para la larga travesía de nuestros rescatadores Craig Zahler, a diferencia por ejemplo de Iñarritu y su filme El renacido (2015), en el que convierte a los hermosos paisajes en un protagonista más, opta por dar más protagonismo a las hogueras, a las largas charlas en la noche, dejando en un segundo plano a la llanura americana. Y es que el autor está tan contento de los personajes que ha creado y a las situaciones en los que los ha envuelto que no quiere que el espectador los pierda de vista ni un momento. En este segundo acto del film, se aleja de los Ford y Hawks, aunque mantiene un estilo clásico, lejos de la epopeya del viaje que nos esperaríamos en una travesía como esta en el cine del siglo XXI.

La locura:

Será el tercer acto el que nos lleve a la locura. Conoceremos a los trogloditas, una tribu canibal bastante terrorífica que habita en cuevas. Tienen unos bone tomahawk (hachas hechas a base de huesos humanos) como armas y arcos y flechas. Además tienen una forma de comunicarse bastante impresionable, unos silbatos situados debajo de la barbilla y realizados con huesos; y atados, entendemos que de forma quirúrgica, a las cuerdas vocales.

troglodita bone tomahawk cosas felices

Nuestro cuarteto no es precisamente un grupo de cobardes, seguramente el sheriff y Brooder han probado sangre tanto de sus enemigos como la suya propia en el pasado, pero lo que les viene encima es demasiado incluso para ellos. Una tribu salvaje de caníbales y conocedores del territorio en el que se enfrentan al sheriff y sus hombres. Este tercer acto ya no tiene nada fordiano ni hawkiano, es puro gore y visceral. La  violencia es seca, de un golpe, de un disparo, de un tomahawk que cercena. Asistimos a escenas que podríamos pensar que han sido sacadas de la cabeza de Eli Roth, como aquella de la petaca en el abdomen.

Sensaciones:

En definitiva S. Craig Zahler en su ópera prima crea una obra difícil de catalogar, homenajea al western más clásico y crepuscular en su primera parte para en el clímax llevarnos a una orgía de  violencia donde predomina lo gore, y es que de Río Lobo o Centauros del desierto a Las colinas tienen ojos u Holocausto caníbal hay una línea muy fina. Estamos con una película diferente a lo que se vendió meses atrás. Los comentarios nos hablaban de una película de terror ambientada en el oeste. Un acercamiento erróneo. Bone Tomahawk es ante todo un western crepuscular, es un viaje de cuatro jinetes sin caballo (esto lo entenderéis si habeis visto la película), es la lucha por la supervivencia, es en definitiva una amalgama de géneros que bien mezclada en la coctelera da con una película que se disfruta y mucho en sus 133 minutos de duración.



el autor

Community manager, Historiador y documentalista, apasionado del cine, las series, la lectura y el fútbol... en definitiva de las cosas que nos hacen felices.

4 comentarios

    • Carlos María Porras el

      Por eso me decidí a realizar la crítica, por lo peculiar que es, la amalgama de géneros que hay en la película. Yo la he disfrutado pero te deja un poco descolocado… Kurt Russell me ha vuelto a ganar.

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