Crítica de Dragon Ball Super: Broly, Goku y sus amigos vuelven al cine por la puerta grande

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Ya tenemos en nuestros cines la última película de Goku y compañía, que como sabréis nos llega como secuela de Dragon Ball Super, la nueva serie de animación que continuaba las aventuras y desventuras de los personajes tras la saga del monstruo Buu. Como ya os contamos en nuestro post previo a la película, el visionado de esa serie no es obligatorio, aunque sí que recomendábamos haber visto las dos películas anteriores ya que algunos personajes y transformaciones se nos explicaban allí.

Esta nueva película, que se sitúa inmediatamente después del fin de la serie, nos cuenta como un Freezer recién revivido (como premio por su contribución a salvar el multiverso) decide robarle de tapadillo las bolas de dragón a la buena de Bulma. Mientras tanto, un par de miembros de su ejército encuentran en un inhóspito planetoide a una pareja de Saiyans exiliados, Paragus, un antiguo general del ejército del rey Vegeta con ansias de venganza y su hijo Broly, un mutante con una increíble capacidad de combate cuyo nacimiento causó tal exilio. Freezer, viendo en Broly una oportunidad de acabar con sus dos grandes enemigos, Goku y Vegeta, utiliza la rabia de Paragus contra su antiguo rey para propiciar un combate en la tierra que se convirtirá en una lucha desesperada a vida o muerte cuando Broly comience a perder el control de su creciente poder.

La tierna infacia de Goku, que cada vez se parece más a la de Superman, es parte integral de la trama

La película, que cuenta con unos 90 minutos de duración, se divide en dos partes bien diferenciadas. Los primeros cuarenta minutos nos retrotraen al pasado de los personajes en el planeta Vegeta y nos relatan el fin de este a manos de un joven Freezer. El primer tramo de la cinta es rico narrativamente y nos presenta a los padres de Goku, Bardock y Gine, así como el conflicto entre el rey Vegeta y Paragus que desembocará en su exilio y el de su hijo. La segunda parte abarca el resto de la película y es pura acción, nos sitúa en el presente y se centra en la batalla en la tierra de nuestros héroes contra un Broly desbocado. Sí, estamos hablando de unos 50 minutos de acción ininterrumpida que posiblemente harán las delicias de los fans de la saga, pero que podrían hastiar a los espectadores más casuales. Esta división narrativa puede parecer algo tajante pero es necesaria si no queremos ralentizar la acción continuamente a base de flashbacks.

En el campo de la animación nos encontramos ante un espectáculo verdaderamente extraordinario. El nuevo estilo visual, menos detallado y mas fluido, nos regala momentos verdaderamente espectaculares durante las batallas, con un enfasis especial en las transformaciones de los personajes, y la dirección artística que cuenta con diseños de Akira Toriyama es un derroche de imaginación propia de la Space Opera más añeja. El planeta Vegeta se nos presenta en todo su esplendor, mostrándonos el palacio real, las zonas residenciales de los guerreros y esas incubadoras tan particulares con aspecto de vainas, mientras que el planetoide donde vive Broly, Vampa, es un lugar hosco plagado de todo tipo de monstruos de diferentes tamaños y colores. Incluso los nuevos personajes como Cheelai y Lemo, así como la cohorte de Freezer, cuentan con ese aspecto tan característico de los alienígenas humanoides de la ciencia ficción Pulp que les proporciona un encanto innegable. El único punto negativo al respecto es el uso puntual de gráficos generados por ordenador que, aunque muy superiores a los de películas anteriores, siguen cantando la traviata en según que escenas, algo que acaba desluciendo un poco un producto que por lo demás está rayando la perfección visual.

El nuevo Broly, que es una reimaginación del personaje original, esta vez es un buen tipo aunque propenso a perder el control de su poder

Estamos por lo tanto ante una película recomendable cuyos grandes valores de producción y naturaleza auto conclusiva posicionan como un producto muy disfrutable para todos los públicos, un espectáculo audiovisual que gustará a los aficionados al cine de animación, aunque es innegable que los fans de la saga se llevarán un plus por su conocimiento del universo y sus personajes. Respecto a esto hay que decir que un punto a favor es que los creadores, con mucha vista, han introducido elementos nostálgicos de Dragon Ball Z como el propio Freezer, guiños a villanos como Célula y Buu, el mítico tema Cha-La Head Cha-La y la aparición estelar de la técnica de la Fusión, algo que sin duda tocará el corazoncito de los fans de siempre. Por otra parte su ritmo algo irregular podrá desconcertar a algunos espectadores noveles y ese regulero uso ocasional del CGI representa un desdoro que esperemos no vuelva en el futuro a no ser que mejore mucho, mucho.

En conclusión, un producto que hará las delicias de los fans y que seguramente gustará a los profanos, ni mucho menos perfecto pero que gracias a sus valores audiovisuales merece ser visionado en pantalla grande.

 



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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