Crítica de Dumbo: otra decepción de Tim Burton

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Dumbo, un pequeño elefante con unas orejas totalmente desproporcionadas con su cuerpo, es testigo de la cara más despreciable de la humanidad y de sus compañeros animales. Todos lo consideran un monstruo excepto su madre, que lo quiere incondicionalmente. Tras una serie de aventuras Dumbo consigue encontrar en lo que todos veían un defecto una habilidad única: a través de sus orejas es capaz de volar. Este suceso ocurre justo al final de la película original de Disney de 1941 y supone una descarga emocional potentísima para el espectador cuando Dumbo encuentra en algo que le ha hecho sufrir algo que le hace único.

Esta nueva versión dirigida por Tim Burton, que a priori parece un candidato ideal para este tipo de filme, se toma varias libertades con respecto a la original de Disney. De hecho, es mejor si se observa la nueva aventura del elefante orejudo como lo que pasó después de que Dumbo consiguiera volar (lo hace en la primera mitad de la película y en reiteradas ocasiones a lo largo del filme). Además aquí, los humanos que tan poco peso tenían en la original, cobran protagonismo, especialmente Holt (Colin Farrel), quien trabajó en el circo de Max Medici (Danny DeVito) pero tuvo que marcharse a la guerra. Tras volver de ella, debe reconectar con sus dos hijos quienes han perdido recientemente a su madre. Todo cambia en la vida de estos personajes cuando el empresario V.A Vendevere (Michael Keaton) se interesa por la compra de Dumbo.

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Lo que lastra especialmente a esta película es que el impacto emocional de la historia se queda reducido a casi nada. Se debe a que no se le dedica el suficiente tiempo a la relación de Dumbo y su madre y a que el elefante vuela en los primeros 15 minutos. Lo que fue una de las historias más trágicas, pero a la vez emotivas de Disney se convierte en algo superfluo, incluso artificial, que si bien está muy cuidado estéticamente parece haber perdido parte del corazón. La decisión de despegarse tanto de la original no es mala, no tiene sentido hacer exactamente lo mismo dos veces, pero el enfoque principal debería estar en el personaje de Dumbo y su madre. Parece que las interacciones humanas o animales pasan a ser sustituidas por muestras de la espectacularidad del filme, se aprecia perfectamente en el último tramo de la historia donde hay una cantidad de explosiones y acción que no aportan realmente nada. También abundan los momentos ridículos que no parecen propios del comportamiento de una persona sino más bien de exigencias del guion para añadir supuestos momentos mágicos a la historia.

La temática principal sobre la que decide hablar Burton es la familia. En primer lugar, Dumbo y su madre, de la que ya hemos hablado y en segundo, Holt y sus dos hijos. No sé si los lectores han visto Interestelar, esa película de Christopher Nolan donde el hijo queda excluido porque lo que importa realmente es la relación entre el padre y la hija. En Dumbo pasa exactamente lo mismo, el “desarrollo” se lo lleva el personaje interpretado por Nico Parker, cuyo arco argumental se basa en que ella no quiere trabajar en el circo, quiere ser científica. Curiosamente, la relación entre los niños y Dumbo sí que funciona muy bien, lo que los une es la figura materna, los chicos no quieren que Dumbo pierda a su madre ya que ellos ya pasaron por eso.

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Esta nueva versión, no hay ni que decir que es muy inferior a la original, ¿es que Disney no puede contar una historia sencilla sin necesidad de organizar un gran espectáculo que no viene a cuento? Es además un desperdicio de unos actores perfectamente capaces de mucho más, la mayoría realiza un buen trabajo, quizá la interpretación de Keaton es demasiado exagerada, flaco favor le han hecho poniéndole una peluca tan horrible. Burton decepciona otra vez aquí. Personalmente, es un director cuyo trabajo, especialmente el de sus primeros años, me encanta, pero que pasa por un periodo de sequía creativa. Por ahora seguiré esperando sus películas, pero cada vez dudo tengo menos esperanzas de que vuelva a conseguir la genialidad de sus primeros años.



el autor

Actualmente estudio traducción e interpretación, pero mi verdadera pasión es el cine, una pasión que, en mi caso, no comprende de géneros, solo de calidad.

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