Crítica de La Corazonada, en Netflix

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Dirigida por Alejandro Montiel, ha llegado en estos días a Netflix La Corazonada, thriller policial que se convierte en el primer largometraje argentino de ficción producido por la plataforma. Protagonizado por Joaquín Furriel y Luisana Lopilato, alcanza, con aciertos y desaciertos, un resultado que termina siendo bastante potable.

Lo primero que llama la atención al tratarse de un filme argentino es el título, ya que la palabra corazonada no es de las que más usemos en la jerga cotidiana por estas latitudes; mucho más probable es que digamos pálpito o, incluso, presentimiento. Sin embargo, tras haberlo visto, descubro que el título encubre un doble sentido sobre el cual no quiero espoilear: de hecho, he visto que para el mundo angloparlante el filme se llama Intuition, que puede ser sinónimo, pero le quita algo de ese significado.

La Corazonada es producción primeriza en dos aspectos: por un lado, es la primera película argentina de ficción original de Netflix (hasta ahora habían sido series y un documental); por otro, si no me engaña la memoria, creo que es la primera precuela en la historia fílmica del país. Sin embargo, que eso último no sea interpretado como que requiere la visión de otro filme para entender éste: la trama es absolutamente independiente y se entiende por sí misma, con apenas algún guiño intrascendente hacia el final.

Al igual que Perdida, su película antecesora (o sucesora, nunca sé cómo decirlo cuando se habla de precuelas), está dirigida por Alejandro Montiel y otra vez basada en una novela de Florencia Etcheves, en aquel caso Cornelia y en éste La Virgen en tus Ojos: como dato a destacar, digamos que la autora se desempeñó por varios años como periodista de policiales. A diferencia de lo que ocurre con las películas, las novelas fueron publicadas siguiendo el orden cronológico convencional en cuanto a las historias contadas; allí no hay precuela: punto más para insistir en que el filme tiene autonomía argumental.

Muertes bajo la Lupa

La trama gira alrededor de dos muertes aparentemente sin conexión. Por un lado, la de una adolescente de buena posición llamada Gloriana (Delfina Chaves), quien, tras una noche de discoteca, juerga y excesos, ha aparecido acuchillada en su casa y sobre su propia cama; por el otro, el de un joven empleado de supermercado, quien, yendo en bicicleta, es embestido por un auto en plena noche.

En el caso de la muchacha asesinada, su mejor amiga, Minerva (Maite Lanata), se atribuye el hecho en una confesión contradictoria que no suena demasiado convincente. En el caso del empleado atropellado, hay elementos que enturbian el aparente accidente, pues el hecho se ha producido a poco de salir el joven de prisión, donde había ido a parar por dar accidental muerte a una mujer al defenderse de un robo: su mala suerte fue tanta que la misma resultó ser esposa de un policía.

La Clásica Dupla

En medio de todo ello, se mueve la dupla de policías integrada por Francisco Juanez (Joaquín Furriel) y Manuela Pelari, a quien apodan Pipa (Luisana Lopilato); tal como hemos visto infinidad de veces, ambos son, en algún punto, antagónicos. Él es un investigador parco e impulsivo, que sigue más a sus instintos que a la lógica y se vale de métodos poco ortodoxos o a veces no demasiado santos; ella es novata e inexperta, pero a la vez racional y medida. Ambos guardan, además, secretos de sus respectivos pasados que los atormentan: Juanez (quizás ya lo hayan adivinado) es el viudo de aquella mujer asesinada en el supermercado, lo cual lo hace obvio blanco de todas las sospechas; además de ello, padece un problema de salud sobre el cual mucho no revela ni comenta. Pipa, por su parte, ha perdido, de adolescente, a su mejor amiga, quien continúa desaparecida.

La dupla antagónica con fantasmas del pasado no es nada nuevo, pero se agradece que no se haya incurrido en el lugar común del romance o de una tensión sexual demasiado evidente entre ambos, aunque, a decir verdad, hay un momento en el cual no termina de quedar claro si compartieron una noche o no, pero, en todo caso, queda en lo sugerido y no naufraga en lo explícito: no hay escenas de amantes apasionados ni tan siquiera un beso y eso que tenían a disposición una pareja bastante mediática y explosiva; siempre es bienvenido el evitar los clichés. Hay, eso sí, una relación especial entre ambos que lleva a Pipa a moverse de modo pendular entre buscar proteger a Juanez y, por el contrario, ceder ante la sospecha generalizada tanto del resto de la fuerza como de un fiscal (interpretado por Rafael Ferro) que la presiona insistentemente a investigarlo. Las desconfianzas toman, conforme avanza la trama, un lugar central en la misma.

Cal y Arena

Como thriller de suspenso, no es que la película plantee nada nuevo. Hay, sí, una fuerte preocupación por darle profesionalismo a la realización, lo cual es elogiable pero quizás también desnude una cierta cobardía a la hora de salirse de los patrones preconcebidos para el género. El filme, de hecho, abreva mucho en los policiales europeos, particularmente nórdicos y españoles; rezuma fuertes aromas noir y exhibe elementos que remiten a series como CSI o la Ley y el Orden, al punto que, por momentos, hasta pareciera que más que una película estuviéramos viendo un largo y bien filmado episodio de alguna serie.

La fotografía, justamente, es impecable y se luce sobre todo en las escenas nocturnas; también son interesantes los cambios de foco para guiar la atención del espectador, en tanto que las tomas con drones desde lo alto pueden ser algo reiterativas, pero, después de todo: ¿puede hablarse de estilo si no hay repetición?

Habiendo visto la película que le hizo de precuela (repito, innecesaria para la visión de ésta), puedo decir que, lejos de ser La Corazonada una obra maestra del policial negro (definitivamente no lo es), sí es muy superior a aquella otra. Una vez más se agradece, porque Perdida no fue una buena película (por cierto, no confundir con la película de David Fincher de 2014 ni tampoco con la serie española del mismo título).

Balance Final

El suspenso está bastante bien manejado aun cuando hay actuaciones desparejas en el elenco y algunos diálogos no suenen del todo convincentes. Hay alguna subtrama que pareciera iniciarse y ser abandonada (como el caso del comienzo), pero siendo la historia, originalmente, parte de una saga de novelas, me da la impresión de que son guiños o, más bien, puntas que se muestran para ser retomadas en algún otro momento. Furriel está correcto en el papel de Juanez, en tanto que Lopilato mejora su interpretación del personaje que ya había hecho en Perdida, donde no me convencía: siempre digo de ella que se lleva razonablemente bien con la comedia (lo demostró en la remake argentina de la serie Casados con Hijos) pero no con el drama. Sin embargo, hay que decir que aquí no está mal: se trata de un personaje en proceso, pues aún no ha adquirido el carácter impulsivo y obstinado que va a tomar después, lo cual nos permite suponer que es la influencia de Juanez la que terminará guiándola y moldeándola en tal sentido. Para destacar, de manera especial, la labor de Maite Lanata en el papel de Minerva.

Una cuestión que, en carácter de connacional y con cierto conocimiento de causa, me hace chirriar un poco los dientes es la imagen de la fuerza policial: aun cuando se puedan reconocer ciertos elementos bien autóctonos como la corrupción y, sobre todo, la dejadez (siendo Pipa la obvia excepción), el perfil de la policía difiere bastante del que le conocemos por estos lares y se acerca más bien al que se ve en producciones europeas o norteamericanas. Pero, bien, ese es un punto que pasará desapercibido para el potencial espectador de cualquier otra parte del mundo y, por lo tanto, no le empañará la historia, que está aceptablemente narrada.

Se puede ver: sin quitar el sueño, es digna y, algo fundamental, no aburre, pero no esperen, por ejemplo, ver la saga Millennium: no revoluciona el género. Vale como primer intento y hasta es entendible que, en la primera salida al mundo por la vía de una plataforma, se pueda resignar algo de audacia en favor de presentar una propuesta prolija y profesional. Ya se verá si las futuras producciones logran superar esa timidez.

Un afectuoso saludo y hasta cualquier momento; cuídense y sean felices…

 



el autor

Soy profesor de historia graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Entusiasta del cine, los cómics, la literatura, las series, la ciencia ficción y demás cosas que ayuden a mantener mi cerebro lo suficientemente alienado y trastornado.

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