Crítica de Lo que esconde Silver Lake: un neo-noir con abundantes referencias a la cultura popular

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Lo que esconde Silver Lake es la nueva película de David Robert Mitchell, director de la aclamada It Follows, una película destinada a convertirse en una de las esenciales del terror del siglo XXI. Mitchell como ya hizo con It Follows presentó Lo que esconde Silver Lake en el festival de Cannes, y sin duda, su tercer largometraje está resultando ser bastante divisorio entre críticos y probablemente también vaya a serlo entre la audiencia. Muchos incluso están comparando al director con Richard Kelly y su película Shoutland Tales. Tras el estreno de Donnie Darko, Kelly obtuvo tal acogida que su siguiente filme, Shoutland Tales, no alcanzó las expectativas depositadas sobre ella, mucho afirman que la historia se está repitiendo con Mitchell y Lo que esconde Silver Lake.

Lo que esconde Silver Lake nos presenta a Sam (Andrew Garfield), un joven que vive en Los Angeles y que deambula por la ciudad sin oficio alguno y al borde de ser desahuciado de su piso de alquiler. Un día cualquiera, Sam, al más puro estilo Ventana Indiscreta, se fija con unos prismáticos y desde su balcón en Sarah (Riley Keough), una nueva vecina que llama la atención del joven. Después de un encuentro entre los dos, Sarah desaparece y Sam comienza una investigación para dar con su paradero. En esta versión de Los Angeles, Sam, obsesionado con las teorías conspirativas, deberá encontrar la verdad en una ciudad impregnada de elementos surrealistas con toques que recuerdan al estilo de David Lynch.

Para conseguir representar esta versión de Los Angeles, Mitchell hace uso de un tono magistral, sin duda alguna, es el aspecto que mejor funciona del filme, donde desde el principio el espectador sabe el tipo de película que está viendo. Este tono despreocupado inunda esta comedia negra que parece adoptar el mismo enfoque que su protagonista, un carácter de indiferencia y relajo que lo caracteriza.

El filme, además, para aportar comicidad hace uso de este tono a la hora de criticar el estilo de vida de los angelinos, los que solo parecen estar preocupados por ir de fiesta en fiesta. Sin duda, esta representación de Los Angeles y la crítica que se hace a la ciudad es uno de los aspectos más memorables del filme. El aspecto negativo es que es un producto muy específico culturalmente hablando y es posible que esa lectura pase desapercibida por algunos espectadores de otros países.

Lo que esconde Silver Lake no solo alcanza lo ridículo, se aprovecha de ello para crear comedia, aquí la aportación de Andrew Garfield es clave. El actor, que está haciendo un muy buen trabajo a la hora de elegir papeles para no estancarse utiliza su lenguaje corporal para representar a Sam, ese detective completamente fuera de lugar en los ambientes en los que se mueve y al que la suerte parece siempre sonreírle con respecto a su suerte con las mujeres.

Si bien, hay buenas interpretaciones, la comicidad y el tono elegido funcionan a la perfección y la lectura que se hace acerca del estilo de vida de los angelinos es bastante acertada, el fallo más importante se encuentra en la cantidad de elementos que se deciden incluir en el filme. Llega un punto en el que la historia parece no ir a ningún lado y es verdaderamente frustrante para el espectador. En un momento incluso creí que no se iba a dar una resolución a nada y no se iban a establecer conexiones entre los diferentes frentes que se deciden abrir en la película.

El ritmo es otro de los puntos débiles, en primer lugar, al filme le sobra bastante tiempo de duración para conseguir cierta agilidad. Además, durante gran parte de esa duración no se revela información pertinente, lo único que se consigue así es complicar el visionado añadiendo elementos.

En conclusión, es una película interesante cuanto menos, pero no llega a superar la genialidad de It Follows y, ciertamente habría sido mucho mejor si se hubiesen reducido los elementos de la historia. Es una de esas películas que compensan el revisionado debido a la cantidad de guiños cinematográficos y a la cultura pop que contiene. Ante todo Lo que esconde Silver Lake incita discusión: algunos opinarán que está destinada a convertirse en una imprescindible y otros pensarán que es un paso atrás para Mitchell.



el autor

Actualmente estudio traducción e interpretación, pero mi verdadera pasión es el cine, una pasión que, en mi caso, no comprende de géneros, solo de calidad.

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