Crítica de Mortal Engines: una estética preciosa con un guion deficiente

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Mortal Engines es la nueva saga de novelas juveniles que se adapta a la gran pantalla. Christian Rivers es el director de esta primera película que adapta el primer libro de la saga escrito por Philip Reeve. Puede que Rivers sea el director, pero en este caso el principal protagonista de la campaña publicitaria no es ni más ni menos que Peter Jackson, quien no solo trabaja como productor, también como guionista junto a Fran Walsh y Philippa Boyens. La película se está vendiendo como la siguiente gran saga del director de El Señor de los Anillos y, si bien es cierto que no hay mejor publicidad que esta, la realidad es que conviene reducir las expectativas a la hora de ver este filme, para evitar posibles desencantos porque comparaciones de ese tipo suelen ser bastante peligrosas. Además no hay que olvidar que se trata de una adaptación de un libro juvenil, un género que no ha tenido mucha suerte en las adaptaciones cinematográficas.

Como muchas novelas juveniles, Mortal Engines se sitúa en un mundo postapocalíptico. La humanidad ha conseguido adaptarse a una nueva forma de vida: las ciudades ahora se desplazan y se impone la ley del más fuerte. Londres es la potencia mundial y va “engullendo” a los pueblos más pequeños para así abastecerse. Los protagonistas de la historia son Hester Shaw (Hera Hilmar), una chica que busca venganza, y Tom Natsworthy (Robert Sheehan) un huérfano que lucha por sobrevivir. Sus caminos se cruzarán para cambiar el destino del mundo.

El filme posee una belleza estética destacable, y realiza una buena labor introduciéndonos a este nuevo mundo. Desde la primera escena, que es una de las mejores de toda la cinta, se ve el funcionamiento de las ciudades andantes. En estos primeros minutos, se muestra muy bien las proporciones de Londres en comparación con una pequeña ciudad: se visualiza la grandeza de la primera frente a la pequeñez de la otra. Además, el diseño de la nueva Londres es magnífico, especialmente destaca cómo se incorporan partes clave de la ciudad a esta nueva realidad.

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Si bien el apartado de los efectos especiales está muy trabajado, parece que la historia ha quedado relegada a un segundo plano. La creación de personajes es bastante deficiente, el filme está lleno de personajes mediocres en los que no se profundiza y, por lo tanto, no interesan. La excepción es la protagonista, que sí que tiene una motivación clara, y el personaje de Shrike (Stephen Lang), quienes comparten la relación más emotiva del largometraje. Por otro lado, se puede intuir que los secundarios tienen más importancia en la novela, pero aquí pasan totalmente desapercibidos. El villano (Hugo Weaving) es posiblemente, el personaje más deficiente de toda la cinta, es completamente unidimensional. Por otro lado, el componente amoroso deja mucho que desear porque, en primer lugar, la química entre los actores brilla por su ausencia y, en segundo lugar, escasean las escenas en las que se pueda respirar y llegar a conocer a estos personajes. Este último problema deriva de la cantidad de acción que se incluye en Mortal Engines. Normalmente la acción es buena, salvo en algún momento aislado en el que es un poco confusa, pero se echan en falta más momentos tranquilos.

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Evidentemente, estos son algunos problemas que conlleva adaptar una novela al medio cinematográfico, pero si no se consigue que la audiencia conozca medianamente a esos personajes es difícil entonces crear tensión en la batalla final, o interés en una posible relación amorosa si el público cree que es inverosímil.

Por otro lado, en algunos momentos, es un tanto predecible, por no decir que hay detalles que sacan por completo de la película. Es chocante ver que la protagonista tiene una manicura perfecta o que se está intentando convencer al público para que crea que Hester es un ser horripilante por tener una cicatriz en la cara cuando estamos ante una película con protagonistas que respetan el típico canon de belleza Hollywoodiense.

En conclusión, es verdad que es una película bastante vacía en cuanto a contenido y que podría haber dado mucho más juego, pero tiene buenas escenas de acción y es estéticamente preciosa. Mortal Engines es una oportunidad perdida, a día de hoy no se ha confirmado la secuela de la película, todo dependerá del éxito de esta primera entrega, pero por ahora los resultados no son demasiado buenos.



el autor

Actualmente estudio traducción e interpretación, pero mi verdadera pasión es el cine, una pasión que, en mi caso, no comprende de géneros, solo de calidad.

2 comentarios

  1. Leí el libro en su día, me encanto y me emocione al escuchar que habría una pelicula, cuando ya solo con el primer libro, podrían haber sacado como poco dos.

    Este film es una decepción enorme y un insulto. Capítulos enteros eliminados, personajes principales con dos frases de motivación personal y poco peso real sobre la pantalla, personajes secundarios vacíos y prácticamente nulos, un cambio tras otro de dirección en la naturaleza de las escenas.

    El final del libro era precioso tal y como estaba construido. En la gran pantalla es totalmente diferente y no sirve ni como broche de una obra mal ejecutada. No pierdan su dinero yendo a verla al cine.

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