Crítica de Nunca digas su nombre. No lo pienses. No lo digas. No la veas

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Este viernes se ha estrenado Nunca digas su nombre (en inglés The Bye Bye Man). Es una película de terror que vio la luz este mismo enero en Estados Unidos y se ha propuesto cruzar el charco para intentar aumentar los beneficios en taquilla a pesar de las críticas negativas.

UN HOMBRE DEL SACO DE BARATILLO

Sinceramente, la película no vale la cerca de hora y cuarenta minutos que dura. Es previsible, tonta, con una historia simple y unos actores con nulas capacidades interpretativas. Podríais no leer la crítica a partir de aquí porque ya os la he resumido en una frase, pero aquí a masoca no me gana nadie, y os lo dice quien ha visto esta cosa.

La película a grandes rasgos es como si mezclas IT, Pesadilla en Elm Street, Ouija y Expediente Warren, con el reparto de Scary Movie. No voy de broma, no funciona a ninguno de los niveles y os diré por qué, es una película sobre una leyenda urbana ¡que se olvida de ella!

Mirad, no estoy en contra de las leyendas urbanas (actualmente llamadas creepy pasta), de hecho, me gustan y pasé mi etapa adolescente leyendo infinidad de blogs que popularizaban estas historias. Pero adaptar una leyenda estadounidense de la cual (según he investigado) en Europa no está para nada arraigada y lanzarla al panorama internacional, es una apuesta arriesgada. Y claro, la película, quitando sus infinitas carencias, podría funcionar entre el público norteamericano, pero en nuestro país, muchos estarán desubicados.

A grandes rasgos se basa en la historia de The Bye Bye Man (supongo que cambiaron el título en España por el poco gancho que tendría) que nace con albinismo y recibe las palizas de sus padres y compañeros durante toda su infancia. Bueno pues el buen albino, en edad adulta, decide coger un cuchillo, subirse a un tren (que no digan que los asesinos no son buena gente, fomentan el transporte público) y recorrerse Estados Unidos repartiendo “justicia” entre quienes le pegaron. De entre mientras adquiere poderes telepáticos y un compañero sabueso que monta con los restos de sus víctimas, al más puro estilo LEGO. Os confieso que se ha perdido mucho desde las leyendas que yo leía.

Bueno, pues eso es lo más interesante (quitando su simplicidad) de la película, su trasfondo. Pero la película coge eso, le echa por encima las influencias que os he mencionado antes y crea una historia con muchas menciones a la leyenda (que no entendí en su momento, y casi que tampoco ahora) y otras tantas cosas absurdas que no vienen a cuento.

Pero me sorprende que una película que tiene un increíble comienzo, acabe tan mal. Y es que, la cinta abre con una escena de más de 5 minutos de plano secuencia que está muy bien llevada. Aparte de que sus primeros segundos están amenizados con Psychotic Reaction de Count Five (que no funciona para el momento) y un tono sepia para hacernos creer que estamos en los 70, es soberbio. En esta escena seguimos al bueno de Larry, causante de la muerte de 8 personas, todas ellas sus amigos. Esta secuencia es muy buena porque no solo vemos las atrocidades de Larry, liándose a escopetazos en la casa de sus amigos, sino que nos hace cómplices visuales de su crueldad. La escena continúa mientras él se abre paso y constantemente nos deja caer que está siendo perseguido por algo que lo induce a hacer eso, pero no lo vemos, aquí el protagonista es Larry y su atrocidad. Es una escena muy bien llevada y que queda en nada al ver el resto de la cinta.

Después de eso, vuelve al presente y nos ofrece una historia de locura, visiones y asesinatos que poco o nada hace para enganchar. Seguimos a Elliot, Sasha y John, los dos primeros pareja. Tres amigos que deciden alquilar una mansión (para que luego digan que los estudiantes no tenemos dinero) y que tendrán que enfrentarse al bueno del albino quien, al ser “invocado”, viene para reclamar sus vidas.

Y aquí enlazo con el principio de la crítica, mencionar al reparto de Scary Movie ha sido intencionado. Esta buena gente tiene la capacidad interpretativa de una piedra, no exagero. Y sé que es una cinta con un corte muy amateur (quitando que busca ser el próximo Expediente Warren), pero ya hemos visto propuestas anteriores con un equipo similar. Fede Álvarez con el remake de Posesión Infernal, quiso un reparto lleno de caras poco conocidas y que no nos haga encasillarlos de primeras. El reparto funcionó de sobra, en especial Jane Levy, quien volvió junto al director para la posterior No Respires.

Constantemente, parece que la película ha sido hecha por partes y se ha unido en postproducción sin interesarse en si congenian. En los 20 primeros minutos se suceden 3 filtros de imagen como si no supieran qué tipo de película querían ofrecer; los personajes no están bien creados y constantemente cambian su psicología; un interés por volver a la primera secuencia antes mencionada para romper el misterio; una fase de búsqueda de información que ocupa ¡15 minutos! y acaba con un susto fácil y la sensación de no haber explicado nada; y un final abierto para una futura secuela.

La directora no sabe cuándo parar y hacer descansar al espectador, y cuando lo hace rompe la acción. Y relega todo a unos efectos especiales que, bueno, ¿son necesarios? Quiero decir, el ser tiene un estilo visual a lo Babadook: un ente oscuro, con una chaqueta y al que se le ve poco la cara. Estamos viviendo una época en que muchas cintas vuelven a los efectos “caseros” y van y usan unos efectos poco o nada convincentes. Por ejemplo: ojos de perro hechos con CGI, apariciones del albino en un espejo que los filtros de Instagram saben hacer mejor, fuego generado por ordenador… Es un derroche tonto de dinero.

Pero, ¿sabéis qué? Esto me duele. Muchas de las grandes propuestas para el cine de terror están saliendo de la escena indie o con un corte muy amateur. Sí, predominan las películas de efectos especiales que cuestan millones y que tiran al susto fácil, pero tenemos propuestas como Get Out (cuya crítica tenéis aquí), It Comes at Night, The Void o La Autopsia de Jane Doe que demuestran que el cine de puro espectáculo puede tener los años contados en este género.

Además, es una propuesta interesante, muchas leyendas urbanas lo son y están creadas desde el imaginario colectivo, de sus pesadillas y miedos. Adaptar una puede funcionar si te aferras a esa historia y, sobre todo, no ofreces una película de más de dos horas que podría condensarse en una serie de cortometrajes o incluso en una mini serie.

En conclusión, puede que la película no salga tan mal parada a nivel de taquilla por ofrecer ese espectáculo tonto y susto fácil que llamará a los adolescentes. No es siquiera la peor de su género ni se le debe apedrear, no estaba destinada a cambiar el cine, pero sí aspiraba muy alto con una propuesta ínfima y una dirección poco menos que absurda.



el autor

Estudiante en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Frikazo de proporciones bíblicas, crecí amando los videojuegos y el cine como medio de escape, sacrificando la vida social. Aunque no me arrepiento. Fan hasta las venas de Batman y El Señor de los Anillos. El mundo se me queda corto, mejor dejadme en la Tierra Media.

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