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Crítica de Sin Piedad: 90 minutos de adrenalina y justicia

El cine como forma de entretenimiento tiene que lograr que el espectador disfrute de una película enganchado a la butaca… y eso es algo que consigue Sin Piedad. Gracias a su ritmo frenético, de esos que no dan pausa ni para comerte las palomitas tranquilo, logra que nuestras sensaciones se disparen hacia niveles altos de adrenalina. Sin Piedad es una experiencia amena que define la satisfacción de pasar un rato agradable sentado en una sala de cine. (descubre las películas más esperadas del 2026)

Espectáculo frente a reflexión

Es verdad que no termina de explotar su idea: los juicios se basan en la frialdad de los datos y no profundiza realmente en debates legales complejos. Por ejemplo: ¿podría ser justa una IA sin contexto humano? ¿Qué implicaciones morales tiene que los juicios sean extremadamente rápidos y letales?. Esto debilita un poco la propuesta, porque prefiere convertirse más en un espectáculo que en una reflexión seria.

Eso sí, un espectáculo de primer nivel visual, con un ritmo que no da tregua, unos diálogos ágiles y una puesta en escena vertiginosa que da poco espacio a nuestro cerebro para procesar todas las cuestiones planteadas. Nos invita a dejarnos llevar por la urgencia del relato y empatizar con el acusado, junto al que hacemos este viaje angustioso hacia la declaración de su inocencia.

Sin Piedad

Argumento de Sin Piedad

La trama de Sin Piedad nos sitúa en un futuro cercano en la ciudad de Los Ángeles, donde ante el aumento de la delincuencia se implanta un sistema judicial llamado Mercy. Este sistema ha reemplazado los tribunales tradicionales por juicios automatizados dirigidos por una IA. Chris Raven (un Chris Pratt que vuelve a la ciencia ficción después de la interesante La Guerra del Mañana) es un detective acusado de asesinar a su esposa (y quien ayudó a implementar este sistema). Está atado a un asiento judicial y tiene 90 minutos para demostrar su inocencia ante la IA jueza, “Maddox”. Si no consigue bajar el nivel de culpabilidad que la IA le asigna, se enfrenta a una pena de muerte inmediata.

Reparto y créditos

Sin Piedad está dirigida por Timur Bekmambetov (el interesante director de la traviesa Abraham Lincoln, Cazador de Vampiros). Su guionista es Marco van Belle, siendo Khalid Mohtaseb el encargado de la fotografía y Ramin Djawadi componiendo la banda sonora.

Está protagonizada por Chris Pratt, Rebecca Ferguson (actriz de la estupenda serie Silo), Kali Reis, Annabelle Wallis, Chris Sullivan, Kylie Rogers, Jeff Pierre, Rafi Gavron, Kenneth Choi y Jamie McBride. Producida por Metro-Goldwyn-Mayer, Atlas Entertainment y Amazon MGM Studios, que tiene los derechos de distribución para estrenarla en unos meses en su plataforma.

mercy

Diversión de primer nivel

El entretenimiento y la acción están bien hilvanadas entre la marea de imágenes e información que desfilan por la pantalla, consiguiendo que sintamos ese agobio y la saturación por la que pasa el protagonista. Sin Piedad se mueve con soltura entre el thriller policíaco y la ciencia ficción, con ideas interesantes que flotan en medio de las escenas, dándole una aterradora perspectiva de realidad. Como la hipervigilancia, la separación de clases en barrios marginales o lo más preocupante: el fin de los derechos fundamentales y la presunción de inocencia.

El problema es que esas ideas de un futuro tecnológico, frío, hostil y basado en las evidencias, solo se dejan ver como una fina bruma que se disipa tras la intensidad de las capas del thriller. Una intensidad, repleta de entusiasmo, inspirada, tensa y emocionante que nos tiene en vilo, pero que devora todas sus buenas ideas tras la acelerada propuesta de juicio rápido.

Sin embargo, sí es capaz de depositar una idea que subyace en nuestra memoria después de terminar de ver la película: la de cuestionar la fiabilidad de la inteligencia artificial que se basa en datos y hechos como futuro sistema judicial. Una fiabilidad que puede extrapolarse a otras actividades humanas y que genera una interesante reflexión de hacia dónde se encamina el futuro de la humanidad con el uso de la inteligencia artificial.

Rebecca Ferguson

La vigilancia y el falso culpable

Timur Bekmambetov nos plantea un habilidoso juego del ratón y el gato que no busca la originalidad, sino que juguetea con los patrones clásicos del género, como el falso culpable que planea bajo la sombra del genial Hitchcock. Un hombre acusado que debe defenderse sacando a la luz esas mentiras que todos ocultamos tras nuestra apariencia de normalidad. Utilizando una IA implacable que se luce en pantalla a través de una efectista puesta en escena mediante una narración repleta de cámaras de móviles, videollamadas y redes sociales.

Sale airosa en su apuesta por utilizar casi un único escenario, mientras que el protagonista se encuentra atado a la silla de ejecución. Logra mantener las emociones condensadas durante gran parte del metraje, gracias a la sensación continua de carrera contra el tiempo, hasta llegar a un desenlace final algo descafeinado por los giros previsibles de un guion que no termina de aprovechar las infinitas posibilidades que manejaba la trama.

Sin Piedad falla en reflexionar sobre la influencia que puede tener la inteligencia artificial en nuestras vidas, en las relaciones personales o en el ejercicio absoluto del poder. Es en esta parte donde el guion flojea ya que pasa de puntillas por todos estos dilemas morales para dejar paso a una narrativa más bien efectista, que busca asombrar al espectador mediante el apabullamiento de las imágenes de la investigación.

En cuanto a los actores, nos encontramos con un Chris Pratt contenido, alejado del típico papel de bromista, del que sale airoso (como en la interesante La Lista final). Demuestra saber manejar registros dramáticos y crear la confusión necesaria con sus gestos para que dudemos si cometió el crimen o no. Es capaz de sostener el peso emocional del relato sentado en una silla, trasladando sus emociones al espectador de manera eficaz, logrando que vivamos su experiencia con la misma tensión e incertidumbre que el protagonista. Por su lado, Rebecca Ferguson da vida a la jueza IA encargada del caso, demostrando la frialdad necesaria en cada uno de sus gestos y mostrándonos un rostro tan impasible como cautivador.

el éxito de la ciencia ficción Sin Piedad

Conclusión

Sin Piedad es una historia que tiene sutiles destellos de chispa, que busca el entretenimiento frente al debate, siendo un ejercicio adrenalínico que se disfruta mientras corres contra el tiempo. Logra que nos sumerjamos en ese frenético viaje hacia la liberación, un camino tecnológico y abrumador que nos deja agotados, pero con un regustillo placentero (como la notable saga de Bourne). Pese a su flojo guion con algunos giros forzados, logra atraparnos gracias a la correcta interpretación de sus actores, unos diálogos ágiles y su seductora puesta en escena. Una película que ofrece lo que esperas, aunque se quede algo corta para las inmensas posibilidades que plantea su trama.

Un film disfrutón, tan divertido como poco arriesgado, que termina por apostar por el caos de la acción que se desliza hacia la incoherencia y el absurdo en su parte final. Sin Piedad corre, golpea y deslumbra convirtiéndose en una experiencia honesta, vertiginosa e intensa que logra ser una descarada propuesta de puro espectáculo cinematográfico.

A continuación podéis ver el tráiler de Sin Piedad:

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