Crítica de The End of the F***ing world, temporada 2: ¿Valió la pena?

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De la mano del aquí desconocido Channel 4, irrumpió en el panorama serial una pequeña pero irreverente propuesta llamada The End of the F***ing World. Una propuesta que aspiraba a llevar a la pequeña pantalla una oscura e hilarante novela gráfica que narra la aventura y la historia de amor de dos adolescentes. Pero no hablamos de un tradicional romance, hablamos de amor entre un posible psicópata y una casi  sociópata.

Fueron tales las alabanzas de las primeras críticas, que Netflix –la principal carroñera audiovisual contemporánea– no tardó en comprarla y convertirse a golpe de talonario en su principal distribuidora, dándola a conocer a un gran público y haciendo que causase furor. Recientemente salió el último episodio de su segunda temporada, una continuación que pocos esperaban y muchos se debatían entre si tenía realmente un motivo de peso para existir. Así que, ¿es el caso?

El pasado nunca nos abandona

Como ya he mencionado la serie terminó en un punto que, si bien fue muy desconcertante y generó muchas preguntas, no dejaba demasiadas puertas abiertas a continuaciones, por lo que –en el caso de que no abordaran otra historia distinta y la convirtiesen en una antología– el anuncio de su continuación causó cierto revuelo. Pero para nuestra suerte, The End of the F***ing World 2 encuentra un buen hilo por el que seguir.

The End of the F***ing World  era en su primera temporada una aventura a lo Thelma y Louise en la que dos adolescentes un tanto especiales que no terminaban de encajar, encuentran en su compañía y viaje, una oportunidad para dar rienda suelta a sus caprichos y cumplir el eterno sueño de la juventud a lo largo de la historia: vivir en un constante estado de rebelión sin dar explicaciones a nadie. Pero, como en toda historia de descubrimiento, todo tiene un precio y el mundo real termina alcanzándoles. Esta segunda temporada ya no es solo la repercusión de sus acciones, sino una exploración de sus secuelas emocionales, de cómo a pesar de ser ambos raros y con trazas de sociopatía, en el fondo son tan solo personas tratando de conocerse a sí mismos y convivir con sus emociones.

Un epílogo distinto

Precisamente por la temática que pretende abordar The End of the F***ing World 2, la estructura y planteamiento de la misma tienen algunos cambios significativos con lo que respecta a su anterior entrega, siendo el principal que, al tratarse más de una temporada de personajes, la mayoría de acontecimientos relevantes se vertebran a partir de la progresión emocional de nuestros protagonistas. La consecuencia inevitable de esto es lo que muchas de sus críticas negativas le achacan: que pierde el ritmo frenético de la primera temporada y, por ende, su esencia. Pero yo no acabo de estar del todo de acuerdo.

Es evidente que The End of the F***ing World 2 es un epílogo, uno dramatizado y con una trama de La caperucita roja como anclaje –la trama de Bonnie– pero un epílogo. Aun así, no creo que la serie haya perdido su esencia. Una cosa es perder la coherencia por querer contar una algo diferente y otra muy distinta explorar la profundidad de tu universo. Esta segunda temporada tiene un gran mérito, pues consigue explorar las secuelas emocionales de sus personajes sin perder su sentido del humor y, aunque en parte se debe al carisma de sus protagonistas –o en este caso la ausencia del mismo–, el principal motivo de que mantenga su estilo es la trama de Bonnie, que logra poner una contrarreloj patosa y alocada que, a parte de recordarnos el riesgo, mantiene y potencia el leit motiv de la serie: el pasado nunca nos abandona.

¿Era necesaria?

Quizás esta sea la pregunta más formulada desde que se anunció y la que mayor debate ha generado. Si bien creo que pudo haber terminado sin problema en la primera temporada, The End of the F***ing World 2 nos brinda respuestas anisadas sin forzar la máquina y nos permite mirar de otro modo a los protagonistas, mostrándolos por lo que son realmente y siempre han sido, un par de jóvenes raritos que no saben cómo gestionar sus emociones, pero que necesitan sentirse queridos en un mundo que no parece diseñado para ellos.

Podrían no haberla hecho, pero me alegro de que no haya sido así. The End of the F***ing World 2 brinda frescura y ternura a su primera entrega, consiguiendo fortalecer con las dos temporadas las dos caras de la historia.



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el autor

Proyecto de todo sin llegar a nada. Intento de guionista y en ocasiones me creo crítico. Vivo en una divagación constante y no me arrepiento de ello.

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