Una antigua conocida es una de las últimas integrantes de la remesa inacabable de comedias románticas baratas protagonizadas por estrellas en auge o declive y que llevan a cabo la inestimable valor de crear contenido de relleno entre bombazo y bombazo. En este caso, mientras esperamos la siguiente temporada de The Boys, Amazon Prime Video ha estrenado este romance protagonizado (y coescrito) por Alison Brie y dirigido (y coescrito) por Dave Franco.
Sin grandes nombres que la avalen ni una campaña publicitaria destacable detrás, Una antigua conocida ha pasado merecidamente desapercibida tras su estreno. Sin embargo, puede que haya algo de valor para los aficionados al género.
Una antigua conocida viene de vuelta
Ally es la showrunner de un famoso concurso de cocina con una propuesta rayana en la telebasura. Es una mujer de éxito que disfruta de un buen sueldo y de la fama que conlleva su empleo, pero un mal día descubre que todo se sostiene sobre un castillo de naipes, cuando la cadena decide cancelar el programa. Decidirá pasar unos días en su pueblo natal para aclarar la mente mientras intenta encontrar otra premisa con la que replicar el éxito de su concurso.

Allí se reencontrará con viejos amigos, con su madre y con su exnovio Sean, cuya boda se celebrará en unos días. A pesar de sus intentos de evitarla, será invitada a la ceremonia, por lo que tendrá que hacer frente a los recuerdos y a preguntas incómodas sobre su propósito en la vida y sobre si tomó la decisión correcta al abandonar el pueblo.
Ya nos la sabemos, pero da igual
El título de Una antigua conocida es extrañamente profético, ya que cualquiera que lleve consumiendo películas más de diez años ha visto este argumento repetirse una y otra vez. En este sentido, la cinta no ofrece ninguna novedad importante, y su ejecución ni siquiera es tan magistral como para hacernos olvidar el sabor familiar de este plato almibarado. Sin embargo, ya decíamos que el nombre es profético, y es que a los viejos conocidos se les suele querer a pesar de sus defectos.
Esta cinta no cambiará la vida de nadie pero, aunque el esqueleto de su trama sea reconocible, tiene algunos detalles que la convierten en una experiencia digna y agradable para echar la tarde. Entre ellos se encuentra su elenco de secundarios, que no se limita a ser los comparsas de la expareja sino que tienen sus propias vidas, sus propios tics… y que, durante el segundo y tercer acto, hasta llegan a adoptar una importancia vital para la trama. Ahí tenemos el caso de Cassidy, la prometida de Sean, que no se limita a ser la antagonista sino que llega a suponer un revulsivo muy necesario para Ally.

El resto del reparto está integrado en parte por un Danny Pudi cuyo reencuentro con la actriz principal hará las delicias de los fans de Community (y que es un buen amigo de Alison Brie en la vida real) y por un funcional pero mediocre Haley Joel Osment que, me temo, nunca se librará por completo de la sombra de El sexto sentido e Inteligencia artificial.
Una antigua conocida, como cada vez más películas románticas vienen haciendo de un tiempo a esta parte, muestra un mensaje mucho más realista y sano que gran parte de sus predecesoras: el amor no lo es todo y, en este caso, puede que ni siquiera lo más importante. La cinta termina con este mensaje positivo y lógico que, en cierto modo, supone un giro de guión. Esto es, realmente no estábamos ante una historia romántica, sino ante una historia de autodescubrimiento. Así, no solo la protagonista sino todos los integrantes del triángulo amoroso aprenden algo de la experiencia, a pesar de los errores garrafales cometidos en el camino.
Conclusión
Una antigua conocida no es ninguna joya infravalorada ni ningún hito en su género, y probablemente no nos acordemos de ella en una semana, pero no tiene grandes errores y supone un entretenimiento simpático y no demasiado edulcorado. Como decíamos al comienzo, no todo pueden ser superproducciones, y este tipo de productos también cumple con una función. En este caso, la de hacernos pasar un buen rato sin insultar a nuestra inteligencia ni hacernos pensar demasiado.



