Crítica del Rey León: Nueva forma pero mismo fondo para un clásico intemporal

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Han pasado 25 primaveras desde que en 1994 disfrutásemos del estreno de uno de los hitos indiscutibles de la historia de la animación, El Rey León, aquella cinta que los mandamases de la casa del ratón Mickey consideraron durante gran parte de su desarrollo como un producto de serie B, o de relleno’ y que se acabó convirtiendo, gracias a la tremenda pasión de su excepcional equipo creativo, en un clásico generacional que se elevaba por encima de muchas de sus cintas hermanas. 

El Rey León fue uno de los primeros filmes en alejarse del patrón típico de la Disney de la época, que suponía personajes humanos poblando escenarios de fantasía occidental como castillos y bosques encantados trufados de figuras folclóricas y nos situaba directamente en un mundo en el que nuestra especie no tenían cabida, donde la belleza de la exótica Savannah africana brillaba con luz propia. Aquella historia, vagamente basada en el Hamlet de William Shakespeare, que trataba temas como la responsabilidad, la familia, la amistad, el amor, la envidia, la perdida y, en definitiva, la eterna lucha entre el bien y el mal, tenía una magia especial que encandiló a toda una generación de niños y niñas que la cuentan aún hoy como una de sus películas preferidas de siempre. La pregunta es, en este 2019 y tras una primera remesa de ‘remakes’ en imagen real que en principio no parecen aportar mucho, ¿podrá John Favreau, director de El libro de la Selva y aquella primera Iron-Man, recuperar esa magia para las audiencias de una nueva generación? La respuesta, al igual que la película en sí, es complicada, porque aun manteniendo el espíritu original esta nueva versión intenta contarnos las cosas de otra manera, una manera más impresionante y algo más oscura, con más aristas, que funciona en muchos sentidos pero sí que pierde algo de esa magia que derrochaba la original. 

Comencemos por lo más obvio, esta nueva versión del Rey León supone un éxito indiscutible a nivel técnico. Es difícil asumir en ocasiones que lo que nuestros ojos están viendo en pantalla no son escenarios reales y que todo, hasta la última brizna de hierba, hoja al viento o animal en la Savannah está modelado en 3D, y es que el hiperrealismo al que aspira la película llega a cotas inusitadas. Los animales por su parte siguen la misma filosofía y tanto su aspecto como sus movimientos son increíblemente parecidos a sus contrapartidas reales, si el original ya suponía todo un logro en ese sentido esperad a ver a los leones y demás habitantes de los dominios del clan que, en ciertas ocasiones, llegan a parecer los protagonistas de un documental del National Geographic. Por supuesto, este inmenso logro no llega sin su contrapunto negativo y las expresiones de los personajes protagonistas no tienen comparación con la versión animada, sí, el esfuerzo de transmitir emoción a través de las inamovibles facciones animales es encomiable pero ciertamente en ocasiones se nos puede hacer un poco bola empatizar con ellos de la misma manera en que lo hacíamos en la cinta original. 

Por suerte las voces ayudan muchísimo a suplir esa carencia y en este momento un servidor debe sincerase, esta crítica está hecha a partir de la versión VOSE del filme. Quizá a alguno esto le podría chirriar, pero, aunque yo soy partidario del doblaje patrio que creo que es un gran valor añadido cuando se hace bien, no me podréis negar que con el pedazo de reparto que Disney ha montado aquí era casi imposible resistirse, y es que hay cosas que se pueden pasar por alto pero tener al grandísimo James Earl Jones como Mufasa es insuperable duela a quién duela. Y en ese sentido pocas pegas se pueden poner, cabe destacar tanto a los niños actores que ponen voz a los adorables cachorros como a un inmenso Chiwetel Ejiofor interpretado a Scar, canalizando al original de Jeremy Irons pero dándole un toque de orgullo al personaje que lo hace propio, además de a una sobria Beyoncé que deja un poco atrás a Donald Glover que nos trae un Simba correcto pero poco más. 

Y hablando de personajes, hay que tener en cuenta una cosa. Se ha dicho que esta película es un calco plano por plano a la original y eso no es así. Lo cierto es que si bien hay personajes como Mufasa, Simba o Rafiki cuyo rol es casi idéntico, los 30 minutos de metraje extra que tiene esta película no son casualidad y, si bien el primer acto sí que es casi clavado, en el segundo podemos encontrar algunas escenas extra (protagonizadas casi en exclusiva por Nala, Sarabi y Scar) que redondean algunos de los cabos sueltos del guion que no quedaban del todo claros en 1994. La película apuntilla varias de estas pequeñas carencias, explica cosas y hace pequeños cambios para que todo sea más coherente. Se nos explica, por ejemplo, como Scar convence a Simba para ir al desfiladero, como la Nala adulta se escabulle para buscar ayuda o cual es el plan de Scar para el futuro de las tierras del clan, pequeñas adiciones que no molestan y que ayudan a elevar un guion ya de por si casi perfecto a un nivel sublime. 

Voy a hacerlo ya por ánimo de completar, pero creo que no hace falta mencionar que la banda sonora de esta película es, sin tapujos, una de las mejores de la historia del séptimo arte. Hans Zimmer reitera aquí sobre su obra maestra, ajustando los tiempos a las nuevas escenas y haciendo algún que otro nuevo arreglo arreglo pero, en lineas generales, es absolutamente respetuoso con todo lo que hacía de esta banda sonora una genialidad y eso, unido a la altísima cálidad de sonido que tenemos hoy en día, hace de ciertos momentos una experiencia casi religiosa. Dicho esto, si de lo que hablamos es de los números musicales sí que podemos poner peros. Supongo que ya os lo habréis imaginado cuando hablábamos del hiperrealismo y el aire a documental que tiene el filme en ocasiones, pero ha de quedar claro que las escenas más surrealistas y fantásticas como la coreografía de ‘Yo voy a ser Rey León’, el desfile de hienas en ‘Preparaos’ o la figura espiritual de Mufasa entre las nubes han sido suavizadas significativamente para encajar con el tono y el contexto del resto de la película, algo que sin duda molestará a los más puristas, pero que no podía ser de otra manera si queremos que la película resulte coherente. Cabe destacar que habemus canciónes nuevas en esta versión, por un lado Spirit, una canción muy bonita cantada por Beyoncé que ‘celebra la belleza de Africa’ y que podemos escuchar durante un ratito cuando el Simba y la Nala adultos vuelven a las tierras del clan en el tercer acto, y por el otro lado una nueva y animada pieza de Elton John títulada ‘Never Too Late‘ que  da mucha marcha a los títulos de crédito. 

En definitiva ¿Merece la pena ver esta nueva versión del Rey León? Pues mi respuesta es SÍ. Es cierto que en muchos sentidos nos da una de cal y una de arena, pero lo cierto es que no hay que entender esta película como un producto sustitutivo, la original es irremplazable y ninguna versión, jamás, conseguirá ni igualarla ni reemplazarla pero esta nueva versión con su impresionante acabado visual, esos toquecitos redondeados al guion, unos diálogos algo más sobrios y un aspecto algo más sexy y oscuro sirve como complemento perfecto para aquel que quiera revisitar esta historia clásica desde un nuevo punto de vista y, no nos engañemos, es el Rey León así que sigue siendo cojonuda. Los pelos como escarpias y las lágrimas han llegado cuando tenían que llegar y a mi entender ese es el test definitivo, así que no puedo más que darle mi aprobación absoluta. 

Hasta la próxima y como siempre, sed muy felices. 

 



el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

2 comentarios

  1. Para mi gusto fallaron en cambiar algunas líneas de diálogo en Timón y Pumba (hablo de la versión doblada, en VOSE no lo sé). No cambio para nada el momento “soy un cerdo decente, no un puerco”, por el “grasiento” y que no soporta los abusones. Me molaba más en la versión original en ese sentido.

  2. Hola Pali, gracias por comentar.

    Lo cierto es que en la versión original no han cambiado apenas nada más allá del monologo del espíritu de Mufasa así que en ese sentido y con la calidad de laz voces, muy contento.

    Un saludo.

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