Hace unos días se estrenaba El juicio del motín del Caine, una película protagonizada entre otros por el recién fallecido Lance Reddick y dirigida por el también recién fallecido William Friedkin. Y la verdad es que como despedida no es la mejor viendo el currículum de ambos.
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El motín del Caine pero ambientado en nuestra época
Friedkin guioniza y dirige todo un clásico y lo actualiza a nuestro tiempo. Hablamos de El motín del Caine, dirigida por Edward Dmytryk y protagonizada por Humphrey Bogart. Lo de actualizarlo a nuestra época es una licencia que para el caso apenas es relevante ya que no he notado nada que haga merecer el cambio.
La película nos lleva a un juicio militar por amotinamiento del segundo capitán (Jake Lacy) sobre el capitán de Marina Queeg (Kiefer Sutherland). El abogado defensor Greenwald (Jason Clarke) es el personaje más interesante al tener la tesitura de tener que enfrentarse al estamento militar y a sus propios ideales.
Es interesante el tema que se aborda en el juicio ya que todo se vuelve subjetivo: se trata de si el Capitán de Marina Queeg perdió en un momento delicado la cordura. Para ello irán pasando por el juicio una serie de testigos que contarán cómo es el capitán. En este sentido, se trata muy bien en la historia la delgada línea roja que hay entre la cordura y la locura.

Toda la película está ambientada en la sala donde se celebra el juicio por lo que estamos ante una película teatral donde imperan los diálogos y las actuaciones. Y aquí radica lo mejor de la misma, en las interpretaciones, sobre todo la de Lance Reddick al que siempre veremos sentado, la del abogado defensor interpretado por Jason Clarke y la que para mí es lo mejor de la película, la fiscal interpretada por Monica Raymund.
En cuanto a Kiefer Sutherland, no veo que haya aprovechado el jugoso papel que se le ha dado y lo he visto demasiado contenido, quizás para evitar los posibles histrionismos que subjetivamente el papel le está pidiendo.
Sin embargo, aquí acaba lo bueno y es que la película aunque no se hace aburrida tampoco es lo más entretenido del mundo: al tener un único espacio, los diálogos deberían ser fluidos y el montaje ágil, pero no tenemos ni lo uno ni lo otro.
El guion de Friedkin cumple ofreciéndonos a veces duelos argumentales ciertamente interesantes pero también tenemos mucha morralla y lo peor lo tenemos en la pobre puesta en escena. La película destila a telefilme de las cuatro de la tarde con una fotografía que no llama nada la atención al igual que la propia realización, algo que sorprende al estar detrás todo un director como William Friedkin, secundado a priori tal y como os conté aquí, por el mismísimo Guillermo del Toro.

Consideraciones finales
El juicio del motín del Caine es una propuesta interesante para echar la tarde, buenas interpretaciones y dirección de William Friedkin. La película se deja ver si bien no aporta nada nuevo bajo el sol. Ya hemos visto dramas militares de este estilo y mucho mejores y más conseguidos como Algunos hombres buenos o Marea Roja: eso sí que era un amotinamiento.
Sinopsis:
Cuando un capitán de la marina estadounidense muestra una inestabilidad mental que pone en peligro la seguridad de su barco, el primer oficial le releva y se enfrenta a un consejo de guerra por amotinamiento. Greenwald, un abogado escéptico, defiende a regañadientes a Maryk, un oficial de la marina que arrebató el control del barco a su dominante capitán Queeg mientras se encontraba atrapado en una violenta tormenta marina. Greenwald se muestra cada vez más preocupado a medida que avanza el consejo de guerra y se pregunta si lo del Caine fue un verdadero motín o simplemente los valerosos actos de un grupo de marineros que no podían confiar en su inestable líder. (FILMAFFINITY)
Un saludo y sed felices.




