Darkest Dungeon (PC): Lovecraft+Mignola+Dungeons & Dragons=la gozadera del rol

0

Bienvenidos, auténticos creyentes, a La Tapa del Obseso, la sección de Raúl Sánchez.

La vida está llena de decepciones. Realmente esa tía no quiere nada contigo, sólo le caes bien. Parece que no es tan fácil como creías el tener el torso de Statham. Tu plan inspirado en la vida de Batman de trabajar de día, estudiar de noche y no dormir nunca está teniendo un rendimiento parecido al de Casillas en el Oporto. Las ochocientas películas de Marvel no son capaces de tener un villano la mitad de interesante que el de “El Protegido“.

 Ver lo malo de las cosas es muy fácil, es adaptativo. Ver las cosas buenas no tanto. Al fin y al cabo, la depresión no es algo que consista en ver las cosas malas de la vida, es más bien el no ser capaz de ver las cosas buenas, bellas y que dan gustito. Con ese noble fin estamos en esta página, dando servicio público y ahorrando al erario un dinero gastado en salud mental que está mejor empleado en otras cosas, como fábricas de catapultas o institutos de petanca.

Creo necesario escribir sobre algo relacionado con el rol. Nos la veíamos muy felices con The Witcher 3, esa barbaridad maravillosa que nos llovió de Polonia. Nubarrones negros han venido al mundo de los videojuegos de rol con Fallout 4. Hay demasiada discusión sobre si es más de lo mismo (sonriendo, pareciéndonos bien) o si es más de lo mismo (con ceño fruncido, pareciéndonos mal). En general se está llevando palos de espanto por tener un argumento absurdo, por tener diálogos que hacen pasar a Dora la Exploradora como Yo, Claudio y, en general, por el nulo cuidado técnico general. Yo diré que sus creadores, Bethesda, ha hecho exactamente esas mismas cosas en todos sus juegos: el argumento es olvidable, los personajes más aún, es mejor ni mirar los diálogos, etc.  La gracia de sus juegos nunca estuvo ahí. Pero cuando lo juegue os diré.

A mi el espectáculo de gente que le gustan los videojuegos de rol triste o enfrentada me pone, a la vez, muy triste. Es por ello que, como hemos avisado en los primeros párrafos, me veo en la obligación de buscar una formula de consenso que contente a todos/enfade a los menos posibles. Algo así como lo que están diciendo últimamente todos los periodistas sobre el nuevo gobierno de España, pero limitándome a los videojuegos de rol. En función del éxito de esta empresa ya pensaremos si emprendemos otras más audaces. Cuánta gloria.

Lo que tenemos es “Darkest Dungeon“, flamante videojuego independiente de rol creado por Red Hook Studios. No tiene ni quince días el juego. Para los que ya se hayan cansado de leer, el resumen es el siguiente: mezcla Lovecraft, Dungeons and Dragons, el estilo gráfico del dibujante Mike Mignola (sí, el de Hellboy) y la tendrás formada. ¿El qué? Pues la gozadera para quien ame los videojuegos de rol.

Hemos heredado un chiringo con una pinta realmente mala mala. Parece que hay un okupa maligno haciendo que el pueblo heredado de mucha pena verlo. Hay como una especie de argumento más o menos tontorrón y básico, pero en el fondo esto es lo que antes se llamaba “dungeon crawler” o “juego de mazmorras”. Es decir, formamos un equipo de cuatro aventureros, nos metemos en una mazmorra y la saqueamos mientras matamos monstruos, sorteamos trampas y subimos de nivel. Los videojuegos de rol empezaron de ese modo tan simple y estupendo, con Eye of the Beholder (1990) como uno de sus exponentes viejunos más redondos. El argumento daba igual, todo se basaba en cómo matar a los bichos, mejorar tu equipo, subir de nivel y terminar siendo una máquina de matar todo lo que encontrara.

Darkest Dungeon viene de esta tradición simple pero adictiva a más no poder. Pero, claro, hacerlo visualmente como en los 90 sería duro. Y malo. Por ello el estilo de todo lo que veamos en pantalla se parecerá sospechosamente al del dibujante Mike Mignola, el de Hellboy. No tenéis más que ver las pantallas o vídeos de este post. Estéticamente es una mezcla de horror lovecraftiano y caritura siniestra. Encaja perfectamente con lo que vamos a jugar y cómo lo vamos a jugar. Artísticamente es una maravilla de ver y oír (está traducido al castellano y los deliciosos audios en inglés tienen subtítulos, no temáis). Ved el siguiente vídeo, con las cosas en el idioma del Imperio Español.

Lo que hace a un videojuego de rol por turnos especial son los añadidos originales. En primer lugar, hay que planificar las expediciones. Comprar antorchas, comida, vendajes, palas…o no. Los personajes perderán puntos de vida si no tienen qué comer cuando haya hambre, los vendajes nos salvan de desangrarnos, las palas sirven para quitar obstáculos y las antorchas son un caso especial.

Cuando usamos una antorcha, hay más luz. Vemos mejor a los monstruos, hacen menos daño…pero dan menos recompensas matarlos. Cuanto más nos arriesguemos a ir a oscuras, más recompensas habrá pero todo será más difícil. También con menos luz los personajes ganarán puntos de estrés…sí, los personajes, en la mejor tradición del juego de rol de La Llamada de Cthulhu, se estresan al ver monstruos horribles, caer en trampas, ir a oscuras, sufrir mucho daño en combate o cosas así. Cuando sufren mucho estrés terminan adquiriendo trastornos mentales. Uno se vuelve muy egoísta y se queda de vez en cuando parte del botín. Otro se vuelve masoquista y quiere que los enemigos le peguen, gritándoles y no queriendo que le cures. Puede ser que otro se vuelva un agonías y esté todo el rato en plan cenizo soltando cosas como “vamos a morir todoooos“, haciendo que los demás se agobien más. O puede que uno critique a los demás personajes cuando fallan, agobiándoles aún más. Imaginaos varias de estas cosas juntas mientras tienes monstruitos y demonios por delante queriendo comérselos. Es descacharrante a la vez que frustrante.

Todos estos trastornos y ansiedad pueden curarse en el pueblo entre expediciones. Hay tabernas, iglesias y sanatorios mentales (todos cuestan dinero, claro). Pero en función de los trastornos o peculiaridades que vayan aprendiendo los personajes así funcionan no sólo en batalla, también en el descanso. Algunos no quieren iglesia y sólo quieren vino. Otros se perderán y volverán transformados en otra cosa. Alguno desaparece en un prostíbulo una semana y vuelve arrepentido diciendo que ha donado la mitad del dinero de tu última expedición como penitencia. El juego sorprende por los comentarios de los personajes y cómo interactúan entre sí, con sus manías, personalidades y taras que aumentan con más exposición a los monstruos, las trampas y la oscuridad. Y cuidado: demasiado estrés puede hacer que el personaje muera de un infarto. Quien haya jugado al juego de rol de La Llamada de Cthulhu sabrá cuánta gloria implica esto.

El juego, no nos engañemos, es fácil al principio y escala rápido. Es exigente. Tendrás que pensar qué personajes y qué habilidades son las mejores, planificar las acciones y el equipo. Y combinar las taras mentales. La atmósfera es muy especial y el arte gráfico tiene muchísima personalidad. Es vergonzosamente fácil aprender a jugar y engancha desde el inicio, sobre todo por todo lo inesperado que se encuentra uno en las primeras horas. Es una gozada para quien le gusten los videojuegos de rol, al Pueblo le está encantando. Hay razones sobradas para ello.

En las partes menos bonitas, decir que llevadas unas horas los enemigos se repiten mucho y que las dinámicas no cambian. La parte central del juego es complicada pero el final o el principio no tanto. La meseta nos hará sudar y muchos personajes se nos irán por el vertedero de la locura y los infartos. Nos plantearemos irnos de una misión para que a nuestro personaje más trabajado y al que más empeño hemos puesto por mejorar no se nos muera de un infarto. Por momentos es frustrante. Pero el juego no es injusto ni arbitrario.

Compradlo, jugadlo, disfrutadlo. Es la gozadera rolera, auténticos creyentes.

Sed felices.



el autor

Arriba es abajo, y negro es blanco. Respiro regularmente. Mi supervivencia de momento parece relativamente segura, por lo que un sentimiento de considerable satisfacción invade mi cuerpo con sobrepeso. Espero que tal regularidad respiratoria se mantenga cuando duerma esta noche. Si esto no pasa tienen vds. mi permiso para vender mis órganos a carnicerías de Ulan Bator.

Deja tu comentario

Recomendado en Las Cosas felices
Bienvenidos auténticos creyentes y aquellos que únicamente queréis creer al análisis del segundo capítulo de Expediente X. La verdad sigue estando ahí fuera y los expedientes…