El alcalde de Río de Janeiro prohíbe el cómic Avengers: The Children´s Crusade

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Si hace unos días escribía este artículo donde comentaba la censura de la penitenciaría de Florida hacia algunos cómics como Watchmen ahora nos alcanza una nueva noticia del mismo corte. El alcalde de la ciudad brasileña de Río de Janeiro parece ser que ha ordenado retirar del mercado todos los ejemplares del cómic Avengers: Childrens´Crusade alegando que incita a los menores a la homosexualidad. 

La Bienal do Livro es el evento literario más importante de Brasil pero este año se ha visto sacudida por la misiva de Marcelo Crivella, alcalde de Río, prohibiendo la distribución de este ejemplar alegando que las 264 páginas del volumen acercaban contenido sexual dañino a los menores y su deber era protegerlos. Curiosamente los organizadores del evento se negaron a llevar a cabo tal orden, no sólo por no estar de acuerdo en parámetros éticos sino sobre todo porque el ejemplar se había agotado dos días antes de tal mandato. En Avengers: The Children’s Crusade , de Allan Heinberg y Jim Cheung, dos miembros de Young Avengers, Wiccan y Hulkling, se convierten en una pareja, momento que los dos sellan con un apasionado y sentido beso. Esta es la escena crucial que ha levantado las ampollas redimidas al señor alcalde de Río.

Todo empezó el día 4 de septiembre cuando el concejal Alexandre Isquierdo denunció públicamente ¨ La cobardía de Marvel por intentar propagar la homosexualidad entre nuestros hijos ¨ añadiendo que sus palabras nada tenían que ver con la homofobia. Al día siguiente el alcalde de la ciudad enviaba a las fuerzas municipales al evento literario para obligar a retirar los ejemplares de la obra en cuestión. Tras hablar con los organizadores durante un buen rato se retiraron sin llegar a mayores.

Como suele ocurrir en estas ocasiones, Avengers: The Children´s Crusade, se ha convertido automáticamente en un incunable en Río disparándose el precio del volumen muy por encima del inicial. Grandes grupos de lectores están intentando hacerse con su ejemplar maldito a precio de oro como recuerdo de la infamia vivida en estos días.

 

Para más inri parece ser que el avezado alcalde está sufriendo multitud de críticas por la torpeza en la ejecución de su decisión ya que se debería haber hecho mediante un decreto judicial y no a las bravas más propio de una dictadura que de un estado de derecho. Incluso el argumento en el que se apoya para tal acto de censura estaría mal interpretado, el artículo 78 y 79 del Estatuto de Niños y Adolescentes donde se refiere que cualquier publicación con contenido inadecuado para niños o adolescentes debe venderse sellada y marcada con una advertencia, y las portadas con imágenes pornográficas u obscenas deben ocultarse con papel opaco además de que cualquier publicación dirigida a menores no debe contener ilustraciones, fotos, gráficos, artículos o anuncios de bebidas alcohólicas, tabaco, armas y municiones y deben respetar los valores éticos y sociales del individuo y la familia. Esta retahíla estaría anulada por la Constitución de 1.988 donde se especifica que no se aplicaría  dicha censura a ningún medio.

 

En definitiva un despropósito a mi parecer que, como hemos visto en numerosas ocasiones, no consigue más que el efecto contrario ya que prácticamente cualquier fan de los cómics en Río de Janeiro ahora quiere leer este volumen y darle un lugar de preferencia en su estantería. Vivimos un mundo cambiante donde la diversidad reina y se expande como el universo que nos rodea. Ver a dos personas del mismo sexo besándose no tiene el mismo impacto que podría tener hace cincuenta años al igual que hace décadas los bañadores en las playas llegaban hasta los tobillos y ahora nos parece ridículo. Dejemos que la gente decida qué es lo que quiere leer y lo que no. Y si son menores serán sus padres o tutores quienes serán herederos de esa responsabilidad. Censurar la literatura sólo es signo de no haber sido usuario de ella y, por lo general, eso ya define a la persona. Nos guste o no, nuestro mundo se está tiñendo con una nueva gama de colores, si algunos tonos no nos gustan siempre podremos mirar hacia otro lado, pero echar encima un cubo de disolvente para intentar borrarlos me parece un error.

Un abrazo a todos.



el autor

Escritor y superviviente. Autor del libro ¨Mi faro en las Estrellas ¨ disponible en Amazon. Pienso y algunas veces acierto.

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