El Batman de Tom King (V): Reglas de compromiso y Un día de estos.

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-Padre, ¿Eres feliz?

-Eso intento

Bruce Wayne a Damian Wayne.

Tras ese inciso que supuso la larga y fallida Guerra de Bromas y Acertijos, King entra de lleno en la etapa pre-Boda, donde el escritor juega con la trama para que cada personaje afronte el compromiso de un héroe al que es muy improbable ver sonriendo.

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En el arco de tres números Reglas de compromiso, King vuelve a apostar por un tono ligero y más a corta distancia, alejado de macrosagas y grandes eventos asociados a otros autores del personaje como Snyder. El objetivo es sacudir los cimientos del personaje con conflictos que minen sus convicciones, no con acontecimientos externos que pongan a prueba su pericia. En este sentido, King utiliza la trama a su absoluta conveniencia, lo que origina un enorme desfase entre la verdadera trama (Batman planteándose encontrar la felicidad) y la falsa trama (una guerra civil entre villanos, la llegada de Bane a Gotham…). Entiendo que, por ser falsa, King no se molesta en aportar suficiente profundidad a esta trama, lo que nos lleva a enormes agujeros de guión que acaban por desquiciar al espectador.

Que esto se compense con una buena disección psicológica de como un héroe conocido por su dedicación absoluta a la lucha contra el crimen decide replantearse su objetivo y apostar por ser feliz es otro cantar.

Impresionante la capacidad de Jones para dejar imágenes impactantes en nuestra retina.

En Reglas de compromiso, Batman y Catwoman acuden a la búsqueda de Talia Al Ghul, que reina en un lugar prohibido para todo gobierno o grupo superheroico, incluída la mismísima Liga de la Justicia. Resulta que la hija de la Cabeza del demonio tiene a Holly Robinson, íntima amiga de Selina y verdadera culpable de la matanza por la que Catwoman va a ser juzgada.

El objetivo de la pareja es recuperarla para poder limpiar el nombre de la prometida de Batman. De paso, un encuentro entre, como diría ese maestro de la música que es Daddy Yankee, “la nueva y la ex”.

Encima, una ex que considera que Batman, el Detective, no puede estar con una mujer que no sea ella. Rápidamente, se establece una lucha entre ambas mujeres, las verdaderas protagonistas de este arco.

No solo se establece un duelo de espadas entre ellas (una interesante analogía con el mítico duelo entre Batman y Ras Al Ghul en el desierto), si no una lucha sobre la imagen que ambas tienen de su amado. Mientras que Talia admira a Batman por sus casi sobrehumanas capacidades, Selina ve al hombre murciélago tal cual es: un hombre triste y amargado, encadenado a una promesa infantil.

Por otro lado, con la excusa de que Batman y Selina entran en un país prohibido, asistimos a la reacción de la Batfamilia al compromiso de la nueva pareja. En ese sentido, la conversación que tienen Dick Grayson y Damian Wayne es maravillosa. Al fin y al cabo, uno puede permitirse convivir con el dolor y el trauma, pero no dejarse guiar por ellos.

A propósito de esto, un fallo que ilustra lo bueno y lo malo de Tom King. Este país prohibido es la excusa, el mcguffin, de una de las mejores escenas del cómic: la conversación entre el hijo adoptado y el biológico de Batman. Sin embargo, jamás oiremos hablar de consecuencias para Batman por haber entrado en Kandaq.

De lo que no podemos quejarnos es del magnífico dibujo de Joelle Jones, que le aporta un tono aventurero que le viene que ni pintado y, sobre todo, un magnífico diseño a los personajes femeninos. Desde ya, mi dibujante favorito de esta etapa junto con Mikel Janin.

ANNUAL 2: UN DÍA DE ESTOS.

Si hay algo que podemos afirmar de forma tajante sobre la etapa de Tom King a cargo de Batman es que es la más emotiva de cuantas se han abordado sobre el personaje.

Este Annual parece, al menos en principio, un repaso a la vida de Batman y Catwoman. Como han sido personajes similares en su pérdida pero opuestos en su forma de afrontarla.

Esto se ve reflejado en múltiples situaciones en las que la tensión entre ambos domina la escena. Perseguidor y perseguida…porque quiere.

Lo que no nos esperamos es que, en su último tercio, el cómic se transforma en un what if que permite a King elucubrar acerca de un matriomnio Batman-Catwoman y como este, al final tiene la mejor de la muertes: anciano, en casa, rodeado de sus seres queridos. Desconozco si esta es una licencia que King aprovecha para dar su versión de una historia que no acabará en boda…

Un día de estos está magníficamente ilustrado por Michael Lark y, en las últimas páginas, por un, para mí, desconocido Lee Weeks. Una pareja de dibujantes muy apropiados para lo que busca el guionista con este emotivo what if, que bien podría haber salido de la mente de un Bruce Wayne soñando mientras abraza a su amada. 

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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