Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic, bienvenidos a el cómic recomendado de la semana.
¿Cuál es tu superhéroe favorito? Esa es una pregunta que, antes o después, se hacen los aficionados al género. Hay quien lo tiene claro y hay quien, como es mi caso, no sabría decantarse por uno o por otro. Si me hacían esa pregunta a finales de los 80, contestaba sin dudarlo que Lobezno o Spiderman. Ahora, vista la nefasta evolución de

esos personajes en etapas dignas de olvidar, no contestaría eso. Sin embargo hay un héroe que me fascina por encima de los demás: Flash. Flash, el concepto del personaje, es fascinante. Pensadlo. ¿Cuál es su superporder? La velocidad, el movimiento, un concepto muy difícil de plasmar en las páginas estáticas de un cómic, dónde el movimiento de los personajes se lleva a cabo entre viñetas gracias a la imaginación del lector. Pero en Flash lo consiguen y lo consiguen gracias a números como los que conforman Flash: Ignición.
Flash: Ignición, publicado por ECC, es un tomo que supuso un punto y seguido en la etapa de Geoff Johns en la colección del velocista escarlata, un tomo muy especial por varias razones. La primera fue el nuevo punto de partida para el personaje. Johns sustituyó a Mark Waid en Flash y dedicó los números que preceden a este tomo a desarrollar la personalidad de Los Villanos, un grupo de personajes verdaderamente estrambóticos y desquiciados a los que de tanto en tanto dedicaba un número especial centrado en ellos. Ahora es cuando culmina la evolución de la etapa llevada a cabo por Waid.

Según sus propias palabras, Mark Waid siempre tuvo claro que, cuando escribía Flash, estaba escribiendo una historia de amor. Si, había lucha, sagas, villanos, aliados y la Fuerza de la Velocidad pero el verdadero motor de la serie era el amor entre Wally West y Linda Park. Sin embargo, a tenor de lo visto en estos números, Johns creía que el amor pasa por altibajos, por situaciones clave que, o bien lo hacen más fuerte, o bien lo rompen para siempre y eso es lo que plantea en la primera parte de este tomo, donde el amor de Wally y Linda se verá puesto a prueba. Para eso contó con la ayuda del fallecido Alberto Dose, un dibujante argentino que en muchas páginas nos recuerda a Eduardo Risso. ¿O es al revés? El caso es que el dibujo de Dose, mucho más realista que el de su antecesor Scott Kolins, le sienta de maravilla a la saga que da título al tomo y es otra de las razones por las que destaca este tomo.
Gracias también al guión de Geoff Johns y con un estilo cercano al dibujo de Risso en 100 balas, oscuro y alejado del colorido mundo de los superhéroes, Dose consiguió en el primer número del tomo mostrarnos la velocidad de Flash de una forma que no habíamos visto antes. Así, Wally West, con su memoría borrada y sin recordar que es Flash, ve como el tiempo se detiene a su alrededor y como puede moverse entre las gotas de lluvia, que están calientes cuando las toca. Una década después de este cómic, Bryan Singer haría que, en X-Men: Días del Futuro Pasado, viésemos a la contrapartida de Flash en Marvel igual que vimos a Flash en las viñetas de este cómic, The Flash #201.
Al final de la saga Ignición, que marcó la despedida de Alberto Dose de la serie (muy breve pero muy adecuada a la historia) vemos como Wally West pasá página y encara su futuro; al pasar la página, la luminosidad y el estilo de Howard Porter sustituye a la historia de género negro que nos habían estado contando. Todo en el mismo número, a partir del cual regresan los villanos coloristas y los aliados del héroe, con los que Porter ya trabajó en la JLA de Grant Morrison. Si un número destaca es el de la carrera alrededor del mundo con Superman, con Wally buscando a Linda mientras intenta zafarse del Hombre de Acero. Son números en los que Johns retoma las tramas que ya desarrolló anteriormente y que desembocan en el anunciado regreso del mayor enemigo de Wally.

Flash: Ignición es un tomo de esos que generan afición, con dos partes muy diferenciadas que se complementan entre sí, con la aparición de villanos clásicos (inmenso ese Capitán Frío retratado por Dose) y otros héroes aliados perfectamente retratados (sólo uno de ellos es capaz de desentrañar el misterio tras la «desaparición» de Flash, el segundo más inteligente de todos según el propio Wally West y el más peligroso de todo el Universo DC). Una compra que ya recomendamos en la web y que no defraudará a los fans del velocista. Ya sólo nos queda esperar que pronto publiquen la continuación y los números que anteceden a este tomo, que quizás hubiese sido lo más adecuado para recopilar las aventuras del personaje en este tipo de formato. Hasta entonces, un saludo y sed felices.




