El cómic de la semana: Subterráneos

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana. Hoy destacamos Subterráneos de Ponent Mon. Al final del artículo tendréis la portada y el enlace.

Un nuevo peligro acecha a la minería

En lo que a la historia concierne, y por el desarrollo de los acontecimientos, ese peligro llega por varios frentes. Es una de las numerosas virtudes que he encontrado en “Subterráneos”, una obra elaborada de forma completa por Roman Baudy. El autor hace gala de un estilo artístico que me ha gustado mucho, tanto en su buena mano dibujando, como en las diferentes tonalidades de colores empleados en las escenas dentro y fuera de la mina. A lo anterior se une el acierto en el guion y su desarrollo, que en ningún momento se hace pesado, e hilvana con soltura temas como la política, las reivindicaciones sindicales, la minería, y la diferencia de clases (todo aderezado con toques de steampunk, misterio y suspense), sin descuidar los derroteros por los que la historia va discurriendo a medida que avanza.

La historia arranca en una explotación minera, en la que veremos a uno de los últimos trabajadores que queda en el lugar tras la jornada laboral, y que será atacado por una enorme criatura. Ahí tendremos una de las primeras cosas a las que habrán de hacer frente los protagonistas, un grupo de mineros que tras un accidente en su galería acabarán descubriendo un nuevo mundo subterráneo. Pero otra de las cosas que amenazará a los mineros, será la aparición en la explotación minera de una nueva máquina. ¿Por qué es una amenaza? Porque habrá personas que piensen que la llegada de esta tecnología será el inicio del fin para sus empleos, toda vez que esa maquinaria reemplazará al trabajo humano y por consiguiente los despidos irán multiplicándose.

El peculiar mundo descubierto bajo tierra

Poco después de la escena inicial, iremos conociendo a algunos de los protagonistas en su día a día. Realmente no hay nadie que acapare los focos, sino que el protagonismo se va repartiendo entre los diferentes personajes que se nos presentan, gozando a lo largo de la narración de más presencia los que están en el interior de la mina.

Cuando una nueva máquina llegue a la explotación, se presente a todos los empleados y curiosos, y deba ser probada, un grupo de mineros voluntarios serán los que hagan uso de ella. Así descubriremos que lo que en apariencia parecía un simple vehículo para facilitar las tareas mineras, es en realidad un robot, escondido en una carcasa para no causar demasiado revuelo en su presentación. Poco después, en ese primer día de probaturas, habrá una explosión en la mina, provocando que tanto el robot como los voluntarios queden atrapados mucho más abajo de la galería en la que estaban antes.

Y como si de una historia de Julio Verne se tratase, será así como conozcamos una nueva y diferente flora y fauna subterránea junto a los mineros, que no tendrán otra opción que seguir moviéndose para buscar una salida. Esto provocará que se topen con una piedra tallada con extraños símbolos, y posteriormente sean atacados y capturados por unos seres enanos, que controlan a unas criaturas gigantes llamadas Jotünn. Cuando los mineros y el robot sean llevados a la zona subterránea en la que viven los enanos, se nos irán facilitando más detalles sobre cómo se vive allí y de qué manera es posible que unas criaturas enanas dominen a otras gigantes. Los mineros comenzarán a darse cuenta de que los Jotünn, pese a ser gigantes, no son muy diferentes de ellos mismos (trabajadores sobre-explotados por los dueños de la mina), obligados a servir a otros seres que conocen sus debilidades y se aprovechan de ellas. Y se darán cuenta de que para poder escapar de aquel lugar, necesitarán cambiar el orden instaurado allí…

La historia es dinámica, absorbente a medida que avanza y nos vamos adentrando más en el mundo interior de la tierra, y no está exenta de mostrarnos cómo sufre un familiar de un minero una situación como la de un derrumbe, o lo poco que le importa a quien maneja el cotarro que unos pocos trabajadores hayan desaparecido, porque lo único que le preocupa es seguir llenándose los bolsillos. La narración dividida en varios capítulos contribuye a esa ligereza en la lectura, y como ya mencionaba al principio, el arte de Baudy es muy bueno, recordando un poco el estilo de Mike Mignola en Hellboy en su diseño del mundo subterráneo y de las criaturas que habitan allí.

Valoración general

No va a ser ningún misterio teniendo en cuenta lo que ya he ido comentando anteriormente, pero OS RECOMIENDO la lectura de “Subterráneos”, pues estamos ante una historia que sabe abordar varios géneros y temáticas, y lo hace con total acierto, buen ritmo narrativo, y un arte visual fantástico. La edición de Ponent Mon es en cartoné, y además de la historia en sí, trae algunas otras ilustraciones de Baudy.

Os dejo el enlace al cómic publicado por Ponent Mon y debajo de estas líneas la portada original.



el autor

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada. Guionista del cómic "Un disparo en el desierto" (Ediciones Traspiés, 2017), y colaborador en los fanzines "Hormigas" y "La Revistica" de Granada. Dos de mis aficiones son la lectura y la escritura, y sigo fomentándolas, leyendo cuanto puedo y escribiendo relatos o guiones de cómic para sus posibles publicaciones.

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