El cómic de la semana: The Unfunnies de Mark Millar

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Bienvenidos un sábado más a la sección de los amantes del cómic. Bienvenidos a El cómic de la semana.

Así, sin tapujos. Resulta algo imprudente decir eso de Mark Millar, uno de los guionistas de cómic más exitosos y polémicos de los últimos tiempos, y que ha traído a Jesucristo a la actualidad, además de crear tebeos de contenido sexual y violento. Sin embargo, a pesar de haber introducido escenas polémicas en sus obras Kick-Ass 2 o The Authority, este tebeo es el que más tabúes rompe de todos, y seguramente habría resultado más controvertido de ser más popular: de hecho, incluso está inédito en países como España. Y, sin embargo, resulta una adecuada síntesis de algunas de las virtudes de este autor.

Pero basta ya de tanta introducción. Si has llegado hasta aquí, te estarás preguntando qué es The Unfunnies. Bien, se trata de una ácida visión de unos personajes de cómic infantiles que a todos nos recuerdan a los iconos de la animación como los Looney Tunes o los personajes de Hanna-Barbera, que tienen un enorme parecido con algunos de los simplistas diseños que utiliza la serie. Hace mucho tiempo, este curioso universo era amigable y perfecto, accesible a todas las edades. No existía la violencia, no existían las guerras ni la criminalidad, las drogas no llenaban las calles y todas las relaciones personales eran modélicas. Sin embargo, este mundo se encuentra en plena decadencia y es una burla de lo que era antes. ¿Qué ha pasado? Nadie lo sabe.

En principio, la historia comienza como una simple sátira, relatando la historia de un cuervo antropomorfo que va a la cárcel por abusos sexuales a menores. Aquí ya se deja entrever cómo va a ser el humor de esta historia: negro, muy negro, al nivel de series como Padre de familia o South Park, e incluso superándolo en algunas ocasiones. Este primer número no solo relatará el aciago destino de este animal, sino que seguirá los pasos de su mujer para sacar adelante a su familia sin la ayuda de su marido. Durante estas veinte páginas, observamos cómo va descubriendo que esa sociedad que creía blanca e inocente se convierte en una selva, cómo esos vecinos que tan amables parecían se han convertido en unos depravados que se aprovechan de sus desgracias. Uno no puede evitar ver una crítica a nuestro propio mundo, pero la historia va más allá.

A lo largo de la obra, se nos muestran distintas facetas de esta perversa realidad, como un actor de teatro fracasado o un matrimonio que se desespera por no poder tener hijos, pero la parte realmente interesante del desarrollo se encuentra en la investigación que un par de policías llevan a cabo sobre el cuervo con el que empezamos la historia, y sobre los motivos que le llevaron a cometer sus atroces crímenes. Durante las pesquisas de estos agentes, vamos recibiendo pistas sobre las catastróficas circunstancias que rodean a este mundo, y se nos presenta a una figura misteriosa que afectará a toda la trama hasta niveles insospechados: el elusivo Troy Hicks.

Aunque no se trata de una obra maestra que nos vaya a cambiar la vida, resulta muy difícil ponerle pegas a este cómic. Uno podría pensar en el rudimentario e infantil dibujo de Anthony Williams, pero su simplismo es necesario para la trama al reflejar un universo mucho más sencillo que el nuestro, incluso en este momento de evolución. De hecho, como se demuestra en algunas viñetas, el uso de recursos visuales es uno de los fuertes del tebeo, creando una sensación ultraterrenal cuando el guión lo requiere, y que introduce una experimentación con estos recursos que no se suele ver mucho en el mainstream americano.

Además, en este tebeo Millar se desprende de uno de sus vicios más comunes, o quizás no lo haya adquirido todavía: el de no aprovechar sus premisas y cerrar las tramas de manera apresurada, como hizo en Wanted, una historieta con un potencial mucho mayor. Con este tema en concreto, habría sido muy sencillo: simplemente, le habría bastado con mostrar animales antropomorfos cometiendo barbaridades, como en alguna mala copia de Happy Tree Friends. Por suerte, optó por otro camino. A pesar de que la historia dura solo cuatro números, no se limita a un entretenimiento gamberro de humor negro como pudiera parecer en un principio, sino que se atreve a ir más allá e incluso a cambiar su género en cierto punto, acercándose más a un horror sobrenatural que no llega a aterrorizar en ningún momento, pero sí deja un mal sabor de boca que ni siquiera viene acompañado de una risa culpable para aliviarse.

El mayor inconveniente que se le puede achacar al tebeo es que la premisa no da para más, pero Millar exprime todas las posibilidades que esta le ofrece para entregar una obra menor y, sin embargo, realmente satisfactoria. En mi opinión, este cómic es una joyita infravalorada que, si sabemos ver más allá de los golpes de efecto gratuitos, contiene ideas muy interesantes y que puede resultar un entretenimiento bastante digno para los muchos fans del escocés. Una pena que haya editores que no piensen lo mismo…



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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