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Crítica de Gambito de dama (2020). Netflix hace que el ajedrez sea sexy.

En ajedrez, el gambito de dama es una de las aperturas más conocidas en los grandes torneos. Cuando se acepta, porque se puede rechazar, se pierde un peón, una pieza menor, a cambio de una disposición más rápida del resto de piezas en el tablero. Y también es la última serie revelación de Netflix.

Dirigida y escrita en su totalidad por Scott Frank, el showrunner del notable western Godless (uno de los mejores productos de la plataforma. Aquí tenéis la crítica de Godless.) Gambito de dama es la adaptación de la novela de Walter Tevis, autor del libro que inspiró a la maravillosa El buscavidas (película de obligatorio visionado, por otro lado).

La serie cuenta la historia de Beth Harmon, huérfana destinada a un hogar de acogida tras la muerte de su madre biológica que tendrá que lidiar con un talento innato para el ajedrez y con una adicción al alcohol y ansiolíticos.

Sobre el papel, el argumento de esta miniserie de siete episodios no atrae mucho, pero Gambito de dama cuenta con algunos elementos que la convierten en una de las joyas seriéfilas de Netflix.

En primer lugar, Gambito de dama habla, por encima de todo, del papel de la mujer en la sociedad. No es casualidad que Beth Harmon sea una genio del ajedrez, un deporte en el que predominan las figuras masculinas y con un modo de vida totalmente alejado de lo que se esperaba en una mujer durante los años cincuenta estadounidenses.

Por lo tanto, teóricamente es una serie que podría caer en la reivindicación fácil para reforzar el mensaje feminista. Sin embargo, Frank es más inteligente que eso y sabe que, conjugando imagen, guion e interpretaciones puede conseguir calar su mensaje en el espectador de manera más profunda que machacándolo descaradamente y sacando a los televidentes de la serie.

Beth Harmon es una protagonista excepcional, definida en base a su condición de mujer, huérfana y ajedrecista.

Como mujer, siempre vista como intrusa tanto por otras mujeres por no llevar la vida conservadora esperada en ella como por otros hombres que la desprecian por intentar dominar un deporte de élite propio de los hombres.

Como huérfana, su personalidad se ancla en la permanente falta de algo. No quiere estar sola pero, a su vez, no es capaz de entablar relaciones estables por miedo a que la acaben “abandonando” como ocurrió con su madre biológica. De ahí el consumo de ansiolíticos y alcohol para intentar paliar un vacío que siempre va a tener en su vida.

Pero también es ajedrecista. Tiene un talento innato y entrenado a lo largo de los años a través de diferentes partidas con rivales de distinta clase y condición. La historia de Beth Harmon es la de una mujer que encuentra en el juego de los juegos la posibilidad de encontrarse plena simplemente por ser lo que es: una buena jugadora de ajedrez.

Todo ello está tratado sin estridencias sentimentales. Incluso la relación  entre Beth y su madre adoptiva está narrada de forma aséptica. Es una situación tóxica, y no hacen falta violines para que lo supongamos. Scott Frank no nos trata como si fuéramos tontos.

Además de la magnífica ambientación de la que hace gala Gambito de dama, la serie cuenta con la mejor representación audiovisual que se ha hecho del ajedrez. Casi ninguna otra producción capta  la tensión, el duelo psicológico y lo sexy que resulta el juego del rey y la dama. En este sentido, espero que sea un argumento que anime a la gente a acercarse a los tableros.

Mención aparte para la inmensa interpretación de Anya Taylor Joy, el alma de la serie. Contenida en la mayor parte de la serie, hace suyo al personaje y sostiene todo el metraje, acompañado de un gran reparto de secundarios con aristas. Incluso Borgov es retratado como un digno rival en lugar de caer en el tópico del despiadado comunista.

En definitiva, Gambito de dama es una de las series del año 2020. Un adictivo entretenimiento feminista sobre el fascinante mundo del ajedrez y los personajes que pululan en él. Todo ello enmarcado de forma lujosa en un retrato social de la Norteamérica de los años 50.

Crítica de Gambito de dama en filmaffinity

Un saludo y sed felices!

Nos leemos en Lascosasquenoshacenfelices!

Fernando Vílchez
Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

2 COMENTARIOS

  1. Hola, Fernando:
    Gran artículo. No comenté antes porque aún no la había visto. Me gustó mucho el tratamiento visual, así como el soundtrack, ambos más cinematográficos que de serie. El detalle casi surrealista del tablero cabeza abajo en el techo es genial. Y en cuanto a la interpretación de Anya Taylor Joy, creo que va camino al Emmy. Nominada, por lo menos, apostaría que va a estar.
    Un abrazo y que estés bien

    • Muchas gracias por tu comentario, Rodolfo. Estoy muy de acuerdo con lo que dices, sobre todo en relación a la interpretación de Anya Taylor Joy.

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