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Análisis de Bárbaros. Temporada 1, en Netflix

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Acorde al carácter internacional que viene llevando la plataforma, Netflix nos trae una nueva serie desde Alemania, en este caso Bárbaros, basada en personajes y hechos reales durante las luchas entre el imperio romano y los pueblos bárbaros de Germania en los albores de la era cristiana.

Las series históricas tienen ya su legión (nunca mejor aplicado el término) de seguidores incondicionales y esta nueva propuesta apunta claramente a aquellos que disfrutaron con Roma, Spartacus, Vikingos, Knightfall o The Last Kingdom. Bárbaros es una serie alemana producida por Gaumont en asociación con Netflix que, creada por Jan Martin Scharf , Andreas Heckmann y Arne Nolting, ubica su historia en el año 9 d.C., durante los sucesos previos a la batalla de Teutoburgo, la cual fijó los límites de la expansión del Imperio Romano en el norte de Europa.

El construir una historia sobre sucesos que hoy nos quedan tan distantes en el tiempo, aumenta, desde ya, la necesidad de recurrir a licencias para rellenar una trama: lo que se conoce, por mucho que parezca, siempre termina siendo poco y, sobre todo, tosco en detalles. Al igual que ocurre con las otras series mencionadas, podemos tener algún conocimiento a grandes rasgos sobre procesos y personajes de cierta raíz histórica, pero la gran mayoría de lo que serviría para construir una historia argumental, se nos escapa. Y ni hablar si, como en este caso, se trata de hechos ocurridos hace más de dos mil años.

De hecho y por lo que se ve, la serie pretende mostrar ese momento histórico desde la perspectiva de los pueblos germánicos, lo cual es ya de por sí complicado si se considera que toda la documentación existente sobre la batalla de Teutoburgo y su marco previo procede de cronistas romanos. Dicho de otra forma, no queda otra posibilidad más que inventar y no lo digo despectivamente: es perfectamente lógico y esperable que así sea. El asunto, por supuesto, es qué tan buena sea la mentira.

Una de Romanos

Como dijimos, estamos en el año 9 d.C.: la serie se centra en los pueblos bárbaros que, agrupados en tribus, viven en los bosques de Germania, especialmente queruscos y brúcteros, aun cuando haya también referencia a otras tribus. En tal contexto, los romanos, a través del gobernador Publio Varo (Gaetano Aronica), buscan afirmar su poder e imponer tributos que terminan resultando abusivos para quienes allí viven.  Y no faltan, por supuesto, las crucifixiones para castigar a aquellos que osen alzarse contra el imperio.

Arminio (Laurence Rupp) es un prefecto (y perfecto) romano, pero querusco de origen. De niño se le conocía como Ari y fue entregado por su padre a los romanos como modo de garantizar la paz luego de un conflictivo episodio. Rebautizado como Arminio, fue criado y educado de acuerdo a las costumbres romanas y considerado prácticamente un hijo por su tutor y mentor, el gobernador Varo.

El Regreso del Hijo Pródigo

El hecho de que, siendo ahora jefe militar, haya sido asignado a su propia región natal reaviva, desde ya, tanto viejas amistades como resquemores. Un tal Berulf, por ejemplo, lo ve como un traidor que se ha “vendido” a los romanos.

Folkwin (David Schütter) y Thusnelda (Jeanna Goursand) son amigos de Arminio desde la infancia y, además, mantienen entre sí una relación de atracción mutua no aprobada por Segestes (Bernhard Schütz), padre de la muchacha, que ya la prometió en matrimonio al reik de otra tribu. Esa historia, por supuesto, ya se contó infinidad de veces de una forma u otra, así que es fácil prever que el regreso de Arminio hará rebrotar algún viejo triángulo entre amigos, que terminará siendo “triángulo de cuatro” si contamos al reik (no tan amigo), que pretende a Thusnelda como esposa.

La joven, además, tiene un hermano menor que ha quedado mentalmente discapacitado de por vida tras ser golpeado por los romanos. El niño se comporta como un autista, tiene problemas motrices y, no puede faltar desde luego, el lugar común: tiene visiones, ve cosas que los demás no y que tienen que ver con el inminente escenario de muerte ligado a la gran batalla que se avecina. Thusnelda no perdona a su padre la condescendencia para con los romanos teniendo en cuenta lo que le han hecho a su hermano menor, al cual, para colmo de males, su madre quiere matar para que no siga sufriendo.

El Robo del Águila

En medio de tal contexto y sobrepasada la paciencia de los germánicos por los abusivos tributos que no están en condiciones de pagar, Folkwin y Brusnelda, como jóvenes irreverentes que son, organizan una osada incursión en los campamentos romanos para robar el estandarte del águila. Afectos como son, de ambos lados, al valor de los íconos y símbolos, la idea es que ello pueda debilitar a los romanos en seguridad y confianza pero, contrariamente, estos montan en ira y Varo encarga a Arminio la doble misión de encontrar al culpable y recuperar el águila.

No quiero contar mucho más sobre la historia: solo diré lo que ya figura en los libros. Arminio, al reencontrarse con su gente y tomar contacto con sus problemas, se verá afectado al punto de poner en duda su lealtad a Roma y terminar convirtiéndose en el líder que unificará a las tribus germánicas.

Vae Victis

Un buen detalle de la serie es que los romanos hablan latín. Es cierto que lo hacen con un acento que parece romano actual, pero, después de todo: ¿quién sabe realmente cómo hablaban en esos tiempos? También están muy bien cuidadas las vestimentas, armamentos y demás enseres.  Intachable en ese sentido, a no ser por una piel de tigre que no sé cómo pudo llegar allí (los romanos tenían posesiones en África y en Oriente Medio, pero no llegaron a la India ni cerca).

Pero cuando nos cruzamos al lado de los germánicos (que uno los presumiría mejor retratados por el origen de la serie), nos encontramos con algunos anacronismos llamativos , especialmente en lo religioso, incluyendo referencias al dios Thor o al lobo Fenrir: Arminio siendo pequeño, por ejemplo, no entiende cómo una loba pudo criar a dos hermanos cuando siempre le enseñaron que un lobo terminaría devorando al Sol y acabando con el mundo. Tales creencias, sin embargo, se corresponden con grupos llegados más tarde desde el norte, siendo más posible, en cambio, que las de los queruscos o brúcteros tuvieran raíces celtas por descender de grupos procedentes de la Galia. Pero, claro, ya sabemos que a partir de Marvel y de Vikingos, el martillo, el trueno y el lobo venden bien, así que había que introducirlos de algún modo. Prefiero pensar eso y no que se haya buscado decir “que quede claro que somos nórdicos”.

La separación entre unos y otros está, por cierto, trazada con una línea bastante gruesa: los romanos son desalmados y poco humanos, en tanto que los germánicos, en general y salvo alguna excepción, honrados y hasta ingenuos. Así y todo, Arminio es un personaje interesante y, además, quien muestra más ambigüedades, pues lo mismo se siente culpable cuando colabora con los romanos que cuando los traiciona: la doble herencia suele traer esos problemas.

Y ya que hablamos de los personajes, algunos remiten, claramente, a otras series que hemos visto, e incluso antes, mencionado. El propio Arminio nos hace acordar bastante a Uhtred, personaje principal de The Last Kingdom, en el sentido de que también se ha criado apartado de los suyos y en contacto con el “enemigo”; algo semejante ocurría en Vikingos con el monje Athelstan, personaje importante, si bien no central en la serie. Y si de Vikingos hablamos, el perfil de guerrera indómita representado por Thusnelda remite inevitablemente a Lagertha.

Balance Final de la Temporada

La fotografía y la estética están, en general, bien manejadas, con buena iluminación en las escenas nocturnas. Hay que decir en ese sentido que, visualmente, la serie no se ve “muy alemana” que digamos, sino que parece más aggiornada a un gusto neutro global: olvídense, por ejemplo, de los primeros planos tan característicos en series como Dark o Freud, por nombrar dos connacionales.

Existe, sí, cierta reiteración en las escenas de guerreros difuminados entre bosques cubiertos de niebla (típico también en películas de Hollywood que se ambientan en esa época y región). Y en cuanto a la batalla de Teutoburgo, está bien recreada, pero, quizás, le faltó algo de espectacularidad, sobre todo considerando que toda la temporada conducía hacia ella como desenlace.

Las actuaciones son, en general, correctas, destacándose especialmente Laurence Rupp y Gaetano Aronica, a quienes toca más que a otros transmitir cambios, dudas y decepciones con la expresión de sus rostros: una vez más, las mayores fortalezas están del lado de los romanos.

Hacen chirriar un poco los dientes algunos muchachos de pechos lustrosos y muchachas de cuidados maquillajes que difícilmente encajen en el probable aspecto de los rudos habitantes de la Germania de esos tiempos: creo que los godos de Asterix se ven mucho más creíbles. Pero, bueno, no nos pongamos tan detallistas, ya que eso pasa también en cada una de las otras series históricas mencionadas en este artículo.

En el balance final, se lleva un aprobado. No es que le sobre nada y, por cierto, no llega a la dimensión de Vikingos, Espartaco o The Last Kingdom ni en clima, ni en intensidad, ni en complejidad de la historia, que es mucho más lineal; pero así y todo, se deja ver y entretiene. De hecho y, contrariamente a lo que suele ocurrirme cuando termino de ver muchas series, esta vez me quedó la sensación de que faltaron episodios en lugar de sobrar: los seis que componen esta primera temporada se quedaron cortos para el desarrollo de la historia y dos más no hubieran venido mal.

¿Habrá segunda temporada? A juzgar por lo bien que parece venir en audiencia, la sensación es que sí y, además, la historia de Arminio dista de estar concluida y tiene todavía por delante un par de batallas históricas más por brindarnos.

Y volviendo al planteo inicial acerca de si la mentira está bien hecha, la respuesta es sí, siempre y cuando uno no se ponga desconfiado y le sostenga demasiado la mirada a quien miente.

Gracias por leer. Un saludo y será hasta la próxima. Sean felices…

2 COMENTARIOS

  1. Hola Rodolfo. Muy buen analisis. Yo la he disfrutado mucho aun con sus defectos. Tiene buen ritmo, historicamente hablando se toma sus licencias como todas las series de este tipo y por la misma razon cae en algunos inevitables anacronismos por aqui y por alla, visualmente cumple muy bien y la batalla de Teutoburgo resulta espectacular a pesar de resultar algo mas breve de lo que me habria gustado.
    Con respecto a los personajes y su desarrollo creo que cumplen muy bien para el limitado numero de capitulos. La figura de Arminio es muy interesante y da para mas temporadas y lo que has comentado de que recuerda a Uhtred, pues si, pero es que este tipo de personajes divididos entro dos lealtades y dos mundos son casi un cliche dentro de la ficcion historica, ya sean libros,series o peliculas. Thusnelda cumple muy bien como personaje femenino de apoyo y la actriz hace un buen trabajo. Si, en un principio puede recordar a Lagherta o a Brida de The last kingdom, pero al final el personaje va por otros derroteros.
    El unico que me sobra de la ecuacion es Folkwin lanzalobo, que ya veremos en futuras temporadas pero no me termina de resultar interesante.

    Leo a muchos quejandose de la representacion de los Romanos en la serie, que si los pintan como lo peor y a los germanos los pintan tal o cual….pero es una produccion alemana, ¿que esperaban?, ademas es una serie no un documental. No recuerdo a nadie quejandose de ese tipo de cosas en las primeras temporadas de Vikings, donde los anglosajones son unos incompetentes de cuidado. Ademas, tampoco pretendamos que los Romanos eran hermanitas de la caridad con los pueblos que subyugaba. Que si, que les aportaba mucho y el comercio y tal…pero tambien los machacaban a tributos imposibles y querian que renunciaran a su identidad…y la unica ley que imperaba eran las leyes romanas.

    Estamos en unos tempos complicados para el septimo arte pero ojala y puedan traernos minimo dos temporadas mas y abarcar la figura de Arminio y Thusnelda hasta su amargo final. Un saludo.

  2. Hola, Solidus:
    Muchas gracias por comentar y por tu extenso análisis. Coincidimos mucho. Es verdad lo que dices acerca de que la idealización de unos y demonización de otros es algo que se suele repetir bastante en las series históricas (quizás la que menos The Last Kingdom, donde no se termina por salvar nadie), lo mismo que el cliché del personaje criado a caballo de dos culturas. Y te diría más: no solo en las históricas; también se lo viene viendo en series de mafia o de ciencia ficción; sería para analizar el porqué viene pegando tanto ese tipo de personaje como para convertirse en tendencia.
    Pero, bueno, al igual que a ti, la serie también me gustó a pesar de alguna que otra cuestión y con respecto a lo que dices sobre una próxima temporada, yo estimo que vamos a tenerla porque, según se sabe, se está viendo mucho por todo el mundo. Lógicamente que siempre aparecen cuestiones como la pandemia u otras de carácter empresarial que, a veces, se nos escapan y de pronto vemos cancelar series muy exitosas, pero esperemos que no sea el caso.
    Ah… y coincido con lo poco que hasta aquí ha aportado Folkwin.
    Un saludo y que estés bien. Gracias nuevamente, tanto por leer como por aportar.

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