Happy!: la locura de Grant Morrison trasladada a la televisión

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El Noveno Arte, tan despreciado durante décadas por la ortodoxia más rancia, ha demostrado ser una fuente inagotable de ideas para el ávido sector audiovisual. Superhéroes aparte, la exitosísima The Walking Dead fue pionera en este sentido: demostró que, de tebeos independientes con más o menos éxito, podía extraerse una historia que encandilara a millones de televidentes o jugadores a los que jamás se les ocurriría echarle un vistazo a una historieta. En esta década en la que las distintas plataformas de vídeo bajo demanda se baten en duelo por la dispersa atención del público, hemos tenido Clase Letal, The Umbrella Academy, The Boys… y, oculta entre estas duras competidoras, una producción discreta de Syfy que se ha ganado la admiración de quienes la han visto: Happy!

Una alucinación muy peculiar

Aquellos lectores versados en el cómic anglosajón esbozarán una sonrisa al leer el nombre de Grant Morrison: este genial pero irregular escocés nos ha regalado algunas de las obras más irreverentes, originales y extrañas de esta disciplina artística, sin darle explicaciones a nadie y aprovechando el potencial de las viñetas frente a la televisión y al celuloide. Sin embargo, Happy! se trata de uno de sus trabajos cuyo lenguaje más se acerca al cinematográfico, por lo que no es de extrañar que haya sido escogido para llevar a cabo esta adaptación. A pesar de su trama más mundana y digerible para el gran público, hay mucho del loco británico en esta pequeña historia.

Desde el primer capítulo seguimos los pasos de Nick Sax, un antiguo policía expulsado del Cuerpo que malvive como asesino a sueldo. Después de un accidentado encargo en el que se ocupó de liquidar a los herederos de un clan mafioso, se encuentra con una extraña presencia que le sigue: un unicornio alado llamado Happy, que se revela como el amigo imaginario de una hija que no sabía que tenía y que ha sido secuestrada por un maníaco vestido de Papá Noel. A contrarreloj, este cínico mercenario destapará una conspiración mientras trata de descubrir si la criatura que le acompaña existe de verdad.

Estilo y sustancia

Esta serie consigue lo imposible: no solo adapta con fidelidad la locura de la obra original, algo en lo que hasta cierto punto fracasaron las meritorias The Boys y Umbrella Academy, sino que la expande de un modo que no resulta forzado. Happy! es un producto violento y escatológico, pero también parece formar parte de una absurda e imaginativa programación infantil, un cruce entre Tarantino y Los Teletubbies. El primer gag demencial provoca risas, el segundo también, pero quizás el tercero, el cuarto o el que sea acaben tocando alguna fibra sensible que haga que los espectadores de estómago más delicado le den la espalda. Los niños, por ejemplo, no están necesariamente a salvo.

A pesar de esta crudeza, la serie mantiene una cualidad infantil bastante difícil de evocar, dado que sus responsables saben que lo importante con una trama como esta es pasárselo bien. Todo, desde el histriónico protagonista interpretado por Christopher Meloni hasta los excéntricos y brillantes villanos a los que se enfrenta, parece salido de un dibujo animado particularmente inverosímil. El showrunner Brian Taylor no se deja nada importante del cómic en el tintero, y sí añade mucho a su trama sin que parezca relleno.

Pero no todo es descacharrante en esta serie: la historia principal es una de redención, y el patetismo del personaje principal puede resultar incómodo a veces, por no mencionar algunos de los crímenes repulsivos que se muestran. El desarrollo de personajes y de tramas es más inteligente de lo que parece en un primer momento, y todas las piezas acaban encajando de manera tan natural y sencilla que parece fruto de la improvisación. Conocer a estos personajes en clave de comedia hace que, cuando la tragedia golpea, sea mucho más impactante… y el arco del pobre Happy, una idea viviente que se ve corrompida tras caer en el mundo real, resulta irremediablemente conmovedor.

Conclusión

Las dos temporadas de Happy! forman parte de una comedia desenfrenada no exenta de algunos problemas como sus modestos efectos especiales, pero que merecía un destino mejor que el que ha acabado sufriendo. Syfy, en su historial de cancelaciones prematuras, ha capado esta serie tras su segunda temporada y, a pesar de los lloros de sus fans, parece que seguirá así por ahora. Hasta entonces, las aventuras de Nick Sax siguen disponibles en Netflix, esperando a quien quiera adentrarse en una locura extremadamente divertida.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

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