La Chaqueta Metálica (1987) es un ejemplo en la historia del séptimo arte de película que refleja de manera directa lo que la guerra lleva consigo y sus consecuencias. La crudeza del conflicto queda impresa en muchas, pero creo que en pocas se plasma de manera tan concisa como aquí lo hace Stanley Kubrick.
De dónde viene la historia tras la película de Kubrick
La historia que se nos cuenta en Full Metal Jacket (el título original de la chaqueta metálica) viene de la novela “The Short-Timers” del escritor Gustav Hasford. El autor de la misma fue reportero de guerra en Vietnam y sirvió como marine. Interesante detalle es que el personaje que Matthew Modine interpreta en el film se le parezca, o está hecho aposta, quizás. El propio Hasford coescribió el guión que luego llevó Kubrick a la pantalla. También participaron en la escritura Michael Herr (autor de Dispatches, otro libro dedicado a la guerra de Vietnam) y el propio Stanley.
La película usa varios elementos que provienen de la novela de Hasford como son varios personajes: “Joker” (M. Modine), “Cowboy” (Arliss Howard) y “Pyle” (Vincent D’onofrio). El enfoque que se le da en el filme a la deshumanización de los soldados en su periodo de entrenamiento, su transformación en máquinas de guerra y la visión a la vez crítica y cínica de la guerra o del conflicto militar interno, son premisas compartidas entre novela y película.

La psicología de la guerra plasmada en la película
Es evidente que estamos ante un filme que aborda la problemática de los conflictos bélicos desde distintos ángulos, uno de los cuales es la psicología. Queda claro que aquí el enfoque filosófico viene de la narrativa y los personajes.
El director Stanley Kubrick trata la deshumanización a que el sistema militar somete a los soldados para luego convertirles en máquinas de matar no pensantes. Eso es plasmado de manera brillante a través de un personaje, el sargento Hartman (R.Lee Ermey), el cual despoja de cualquier ego individual a sus subordinados usando insultos, humillaciones varias e incluso despojándoles de sus propios nombres al ponerles apodos carentes, en general, de cualquier empatía.
En esa primera parte de La Chaqueta Metálica trata ese proceso y conocemos a los protagonistas del filme: los mencionados Joker, Cowboy y Pyle, que van a ocupar nuestra atención a lo largo del mismo. Leonard Lawrence (tal el verdadero nombre de Pyle) representa el deterioro mental al que puede llegar a alcanzar alguien que no controla su psicología.
Es incapaz de adaptarse, sufre abusos por parte de su superior e incluso de los propios compañeros que reciben los castigos que a él corresponderían. Es un personaje que se vuelve solitario, sin autonomía personal y que acaba por desarrollar una psicosis que le costará la vida a él y a alguien más…
El personaje del “Joker” tiene problemas de disociación emocional dado que (y Kubrick lo muestra visualmente) lleva en la solapa una chapa con el símbolo de la paz y a la vez (cuando está en la guerra) lleva en el casco el lema “Born to kill” (nacido para matar). Es un personaje que a través de su sarcasmo y humor negro trata de ponerse una coraza frente a la violencia y el absurdo en que está inmerso.
La Chaqueta Metálica toca también aspectos como la normalización de la violencia, con escenas donde los soldados no tienen ningún tipo de sentimiento a la hora de causar bajas en el enemigo, ni cuando ven los cadáveres de civiles bajo sus pies. Pareciera que los soldados tienen cierta anestesia emocional ante los hechos en los que están involucrados.

La falta de sentido es también tratada en el filme y nos presenta cómo la guerra no es un escenario de lucha noble, sino más bien una máquina absurda. Los soldados son como engranajes sin importancia que pueden ser reemplazados por otros sin que ello afecte al proceso global. El hecho de que los soldados canten al final la melodía “Mickey Mouse March” tras estar en una masacre, nos da un punto de vista exterior de cómo pueden existir momentos de paz en medio de la vorágine de violencia que les rodea.
Qué tiene esta película para ser recomendada
Aparte de lo expuesto más arriba, creo que esta película hace muy bien en separar la trama en dos partes bien diferenciadas. La primera, en que vemos todo el viaje de los soldados hacía su inhumanización y preparación para el conflicto, y la segunda, en donde los vemos ya en el campo de batalla y lidiando contra todo lo que un conflicto armado conlleva. Tanto una como la otra nos dan una representación fidedigna de lo que es el ambiente militar y todo lo que trae consigo.
El apartado visual es otro aspecto para destacar positivamente, usando encuadres simétricos y centrados con composiciones limpias que, lógicamente, quieren transmitirnos el orden militar mostrado en la película. Los colores que usa Kubrick para diferenciar ambas partes de la película son grises, fríos y verdes. En la primera parte, que transcurre en el campo de entrenamiento de Parris Island, dan idea de despersonalización, en tanto que en la segunda los colores más apagados y terrosos remarcan el desgaste físico y mental de los soldados.
También es importante destacar la crítica al sistema militar que, especialmente en la primera parte, Kubrick muestra sin tapujos al hacernos asistir a la ruptura de los soldados con su pasado y, en más de un caso, con sus propias creencias, tal el caso de Joker por ejemplo. Somos los testigos de la corrupción del alma humana en el contexto de la guerra, en este caso de Vietnam. Tanto por aspectos técnicos, como por narrativa o por las brillantes interpretaciones de los actores, La Chaqueta Metálica es un gran ejemplo de cine anti-bélico que el inmenso Stanley Kubrick nos dejó como legado.
Os recomiendo, pinchando en los respectivos enlaces, visitar otras obras de Kubrick que Rodolfo Del Bene tuvo a bien analizar como La Naranja Mecánica o Eyes Wide Shut., como también el realizado por nuestro ex colaborador Mario Fernández Filloy sobre 2001: Una Odisea del Espacio.



