La soledad y el amor en Nana: una carta a la condición humana

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Si tengo que recomendar un josei o un shojo —subgéneros del manga y el anime destinados a mujeres por tratar temas como el romance y las relaciones humanas, aunque esto sea debatible y es un tema que ya trató mi compañera Kitayu en su día— sería sin duda Nana, la más conocida de las obras de Ai Yazawa. No es solo que sus personajes sean coherentes dentro de sus propias contradicciones —lo que les da una gran fuerza—, sino que consiguen calarte en el fondo de tu corazón para bien o para mal. Y por si esto fuera poco, el desarrollo de la historia consigue llevarte por una montaña rusa de emociones que arranca desde la primera vez que escuchas la voz en off hasta la última. Esta es una historia del amor incondicional entre dos personas que están en conflicto con otras, pero también es una historia sobre la mayor condición humana: la soledad.

Todo empieza en un tren parado con destinación a Tokyo. Alguien en su corazón siente que es primavera pero está nevando. Dos chicas con el mismo nombre pero con deseos aparentemente diferentes se cruzan. Una con un pasado trágico desea dedicarse a la música, la otra proviene de una familia feliz y su máxima aspiración es ganarse la vida en la capital japonesa para vivir cerca de su actual pareja. Una es la noche y la otra es el día, de hecho, es curioso como la autora representa muchas veces a la primera como un gato y a la segunda como a un perro, animales que muchas veces no se toleran aunque también pueden llegar a convivir juntos. Aun así, se hacen amigas y acaban compartiendo piso en un séptimo sin ascensor, sin aire acondicionado ni terraza, un lugar incómodo para vivir pero donde son felices porque se tienen la una a la otra.

A partir de aquí todo empieza a divagar sin aparente rumbo fijo mientras las relaciones entre los personajes se entrelazan y van tomando forma. El eje central de la historia no deja de ser la relación entre las dos amigas y sus aspiraciones, pero a la larga uno se va dando cuenta de que esto solo es una escusa para presentarnos a todo un conglomerado de personajes y relaciones casi tan profundas como las principales.

Esta no es una historia única y exclusivamente de amor y de amistad, como tantos otros mangas del mismo subgénero. Nana habla sobre las personas como individuos y de la soledad como condición humana, lo que lleva a todos a querer relacionarse con alguien para sentirse importante para al menos otra persona. De aquí deriva todo lo demás, es de donde uno elige si decide relacionarse en función de sus sentimientos (si los expresa como realmente quiere o los oculta por miedo a sobrepase) o a través de la posesión de otros para alcanzar sus metas. Pero lo que hace único a Nana es la forma que tiene de transmitirte todo esto y más hasta el punto de hacerte sentir que se te desgarra el corazón con el cierre de cada capítulo, te hace sentir parte de todo lo que está sucediendo.

Existen muchas series que se basan en relaciones tóxicas y encima las defienden, son supuestas historias de amor pero que se centran en la dependencia emocional, los celos y el control sobre la otra persona. Nana también tiene de esto, va bailando entre el amor puro, el amor tóxico, el egoísmo y la dependencia, pero no lo defiende. Más bien esto es presentado como algo que no se puede controlar porque es invisible. Es algo de lo que no siempre es fácil escapar porque son cosas que se difuminan, como dice uno de los personajes secundarios: “cuando te enamoras lo quieres todo para ti solo”. Un ejemplo que relaciona el amor y la posesión como algo que van de la mano. Pero queda esperanza. El mismo personaje que pronuncia esas palabras es también el primero en mirar por el bien de los demás aunque él acabe perjudicado, no todo el mundo es egoísta o no todo el mundo se ve capaz de sacrificarse por otros. Todo parece un tanto contradictorio, pero al fin y al cabo esto también forma parte del ser humano.

Tanto el manga como la versión animada consiguen hacer llegar los mensajes de manera digna, los flashbacks y los flashfowards que empiezan a verse hacia la mitad de la historia son adecuados y revelan detalles que resultan amargos a la vez que otorgan un rayo de optimismo a todo esto.

No se puede hablar de Nana sin mencionar el vacío devastador que deja en uno. Quizá el vacío no sería tan grande si la serie no estuviera parada desde hace aproximadamente 10 años. La autora, pese a que parece tener intención de continuar con su obra, sigue sin pronunciarse todavía. Quizá el hecho de que esté inacabada también hace que las conclusiones que uno intente extraer no sean del todo claras. En la vida real también vendría bien alguno que otro flashfoward que arroje optimismo sobre la continuación de este manga. Si alguien se pregunta si vale la pena leerse esta historia pese a no estar finalizada, la respuesta es un rotundo sí. Una imprescindible del siglo XXI.



9.0 Awesome
  • Guión 9
  • Dibujo 8.5
  • Interés 9.5
  • User Ratings (1 Votes) 10

el autor

Editor de video freelance y consumidor innato de series, cómics y películas.

1 comentario

  1. Es una lastima que la autora no continúe con la historia por que creo no ser el único que espera que se retome su publicación, personalmente en este tipo de obras me gusta mas el anime por la musica aunque siento que pierde un poco contra el manga a la hora de transmitir sentimientos, muy buen articulo.

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