Las 25 películas imprescindibles sobre la mafia.

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¡Ay, el gangster! Ese criminal despiadado, descarado ladrón, violento asesino, amante bandido…pocas veces el cine nos ha generado tanto conflicto como el sentir simpatía por la figura criminal desde la pionera Los mosqueteros de Pig Alley, dirigida por el legendario D.W. Griffith en 1912, hace más de 100 años.

Desde entonces, el subgénero gangsteril nos ha acompañado hasta hoy, con el reciente estreno de El Irlandés, película llamada a destacar, a clausurar una época gloriosa de este tipo de largometrajes. Ha sido un paseo en el que la figura criminal se ha ido adaptando a las distintas realidades sociales y morales de cada país, desde Estados Unidos a Inglaterra pasando por Japón, Francia o Brasil.

Sin embargo, pese a las diferencias socioculturales y geográficas, todas las películas que abordan el mundo de la mafia intentan responder a una pregunta universal:

¿El crimen compensa?

Por ello, vamos a repasar brevemente las que, a mi juicio, son las 25 películas imprescindibles sobre la mafia. Muchas se quedarán fuera porque no entran en el criterio que he querido imponer o porque, sencillamente, no tienen la calidad suficiente para arrebatar el puesto a cualquiera de las siguientes películas.

Aclaro que no es una lista en orden de calidad, si no en orden cronológico. No porque tema opinar sobre tal o cual película en términos de categoría fílmica, si no porque creo que es mucho más instructivo, al poder abordar indirectamente la evolución del género y, con él, la del mismísimo cine.

Os dejamos con una recopilación de las 10 mejores películas sobre gángsters en formato vídeo. Si te gusta el vídeo no olvides suscribirte al canal. 

Comenzamos.

  1. El enemigo público (1931), el villano como protagonista.

Aunque Las calles de la ciudad se considera la película fundacional del subgénero mafioso al abordar el tráfico de alcohol durante la Ley seca en los años 20 estadounidenses, fue Hampa Dorada el primer éxito del género al retratar el auge y caída de un criminal sin miramientos por la ley.

Sin embargo, dicha película ha envejecido mal, todo lo contrario que El enemigo público, película rodada durante la era Pre-código Hays. Es decir, una película sin ningún tipo de censura a la hora mostrar violencia.

De ritmo endiablado (apenas hora y media de duración), la película fue un escándalo para la época por diversos motivos: por sus tiroteos con balas reales que impactaban en las paredes de los edificios, por la violencia misógina (en una escena, el protagonista le estrella un pomelo en la cara a su compañera) y por el mítico James Cagney, que con su interpretación hiperactiva y amoral consiguió crear un precedente a la hora de interpretar a criminales.

Como curiosidad, esta es la película que ve Johnny Depp al final de Enemigos Públicos (2009), película de Michael Mann que homenajea a este tipo de cine rodado durante los años 30.

  1. Scarface, el terror del hampa (1932), el villano degenerado como protagonista.

Para entender el cine actual, hay que acudir al pasado. Porque, por mucho que nos sigamos sorprendiendo, todo lo que hemos podido ver en el cine posterior a los años 70 ya estaba inventado previamente. Es el caso de Scarface, la gran película gangsteril de la era pre-código Hays junto con El enemigo público y la película en la que se basó la no menos icónica El precio del poder.

Scarface cuenta la historia del impulsivo Tony Camonte, un ambicioso gángster que quiere acabar  con su jefe para ocupar su puesto a la vez que lidia con una relación casi incestuosa con su hermana.

De esta forma, la película es una continuación de todo lo visto en El enemigo público, con un protagonista aún más perturbado porque a su amoralidad se le añade una relación tóxica y posesiva con su propia hermana. A esto le sumamos el ritmo impuesto por Howard Hawks, un artesano capaz de realizar obras maestras en todos los géneros vigentes del cine clásico (La fiera de mi niña en la comedia, Río Bravo en el western…). Un director que no tiene reflejo en el cine actual.

  1. Ángeles con caras sucias (1938), la importancia del ejemplo.

La segunda película de James Cagney en esta lista permite un abordaje completamente diferente a lo visto anteriormente. El código Hays, la censura, se había impuesto en la industria hollywoodiense y, con ello, no se permitían películas que, con aquellos protagonistas sin escrúpulos, corrieran el riesgo de glorificar la violencia y el crimen ante unos espectadores impresionables.

La película cuenta la historia de un sacerdote preocupado por la influencia que está produciendo un antiguo amigo convertido en gángster en los niños del barrio.

Una vez más, un personaje hiperactivo en su forma de hablar y moverse, así como carente de empatía, es el protagonista de una historia con gran sentido del ritmo. Lo que hace a la película tan especial es su  tramo final, donde se desmorona lo visto anteriormente y se aporta un mensaje claro: el crimen no compensa, pero siempre puede haber redención para los criminales.

Todo sea por limpiar el rostro de unos ángeles cuyo defecto es tener las caras sucias.

  1. Los violentos años 20 (1939), siembra y recogerás. 

Raoul Walsh, uno de los grandes directores del género de acción y aventuras del cine clásico estadounidense, puso punto y final del cine gangsteril de los años 30, con James Cagney, Humphrey Bogart o Gladys George para uno de los grandes retratos de ascenso, esplendor y caída de un gángster durante la Ley Seca de los años 20.

Lo más destacado de Los violentos años 20 es que, a la clásica trama ya mencionada, aporta una visión social (en época de crisis, cualquiera es corruptible) que da más empaque y complejidad a los criminales, añadiéndoles una dimensión trágica por ser, en su origen, gente desesperada que busca prosperar de la forma que sea necesaria. 

La película contiene todos los elementos mencionados en los títulos previos y los sublima poniendo punto y final a una década gloriosa en el género.

  1. La ley del hampa (1960), el hombre con un plan. 

Tras el estreno de Los violentos años 20, el gángster dejó de ser un protagonista codiciado para Hollywood, siendo sustituido por los antihéroes del cine negro. El protagonista villano pasó a ser un antagonista más al dejar de ser considerado por los guionistas, probablemente por las presiones de la censura. Esta situación cambiaría durante los años 60.

Budd Boeticcher hacía westerns con cuatro duros y mucho talento. Antiguo torero, se sacó de la manga este desconocido peliculón sobre un carismático ladronzuelo cuya ambición le lleva a intentar ascender en la mafia americana de los años 20.

Legs Diamond es un homme fatale, un hombre que se aprovecha de su atractivo con las mujeres y de su determinación para ir eliminado a todo aquel que se interponga en su camino… Mucho más frío y calculador que sus arrolladores antecesores, su sensación de invulnerabilidad y algunas de las decisiones que toma (el destino de su hermano) son precursoras de lo que posteriormente veríamos en El Padrino y El precio del poder.

6.El padrino (1972), lazos familiares.  

¿Qué decir cuándo ya se ha dicho todo?

La historia del patriarca de una familia criminal y sus hijos, uno de los cuáles desprecia las actividades criminales de su padre, es ya un hito en la historia del cine mundial y la película con más puntuación en la mayoría de páginas de críticas cinematográficas en Internet.

Francis Ford Coopola romantizó a los protagonistas amorales de los años 30 otorgándoles conflictos más propios de Shakespeare, con un diseño narrativo aún hoy insuperable, compuesto de largas y definitorias secuencias familiares combinadas con creíbles y duras secuencias de acción. Todo ello aderezado por  la intepretación de un reparto perfecto liderado por un legendario Marlon Brando.

¿Qué decir cuándo ya se ha dicho todo?

Que si tuviera que salvar una película entre todas las que ha parido el cine desde 1895, esta sería El padrino.

  1. El padrino II, la caída moral del hombre bueno. 

Cuando parecía que El Padrino iba a ser una película insuperable técnica y narrativamente, Coppola, que por aquel entonces estaba con el modo Madrid de 3 Champions consecutivas activado, se marcó una continuación intachable, superior en complejidad y en tragedia.

No contento con tener a Al Pacino dirigiendo los negocios del Don durante los años 50, con intereses en Cuba, Coppola alterna la trama del hijo con los orígenes del padre (Robert De Niro) como inmigrante italiano a principios del siglo XX.

Esta arriesgada decisión narrativa refuerza la dimensión trágica de Michael Corleone, el hijo que debía mantenerse alejado de los negocios familiares y que acaba zambulléndose y manejándolos.

Una obra maestra que combina la realidad social de los inmigrantes italianos a principios de siglo XX con la relación entre la política y la mafia estadounidense durante los años 50. Por supuesto, no nos podemos olvidar de la tragedia shakesperiana de un hombre que, pretendiendo proteger a su familia, acaba destruyéndola. 

  1. El precio del poder (1983), la glorificación del psicópata.

Brian de Palma siempre ha sido considerado el patito feo de la gran oleada de cineastas que irrumpieron en la industria hollywoodiense durante los años 70 (Scorsese, Spielberg, Lucas, Coppola…). Una injusticia, siendo el más virtuoso con la cámara y legándonos, entre otras obras, una trilogía de películas sobre la mafia que aún hoy siguen perviviendo. 

La primera y más floja es El precio del poder, una de las películas más míticas y sobrevaloradas de los años 80. Remake de Scarface en versión cubana, Al Pacino es Tony Montana en una Miami excesiva en sus prendas, música y consumo de cocaína. Su interpretación sobreactuada marcó a toda una generación que admiró el carisma de un psicópata protagonista (enlazando con películas anteriores, un protagonista villano) que nunca antes habían visto, pese a que ya existían en los años 30. Algo parecido a lo ocurrido con el Joker de Joaquin Phoenix con los protagonistas del cine de los 70.

Aunque notable por devolver al cine ochentero a los protagonistas amorales de los años treinta y por la fuerza de alguna de sus escenas (ese final), la película trastabilla por el innecesario alargamiento de su trama. No obstante, sigue siendo una película imprescindible del cine de mafiosos.

  1. Érase una vez en América (1984), la VIDA. Con mayúsculas. 

Con una carrera compuesta solo por seis películas, Sergio Leone cambió la historia del western durante los años 60, poniendo uno de los primeros clavos en el ataúd del género con sus cuatro spaghetti westerns.  De enorme influencia en directores como Clint Eastwood o Quentin Tarantino, su única incursión en el cine gangsteril fue su última película y su mayor quebradero de cabeza, ya que se estrenó con un montaje mutilado que resultó en un fracaso de taquilla. Una vez que pudimos disfrutar de las 3 horas y 45 minutos originales, no hay discusión: estamos ante una las mejores películas de la historia del cine.

Sin duda, Leone parió la película más ambiciosa de todas las que aparecen en este lista. Érase una vez en América abarca la realidad social de más de cincuenta años del siglo XX estadounidense a través de la historia de un grupo de amigos desde que luchan por sobrevivir en un barrio pobre de Nueva York hasta que se convierten en jefes del crimen organizado.

Por encima de asesinatos, política o lealtades, Érase una vez en América habla sobre la amistad, el paso del tiempo, los errores, las malas decisiones y el amor. Una película larga y emocionante de principio a fin, amparada en la inmortal partitura de Morricone y en un reparto liderado por un De Niro consumido por los remordimientos. Esta no es una trama de mafiosos, sino la historia de una vida.

Una vida marcada por una decisión y con un final maravilloso en su ambigüedad que reíros de Origen. Y es que el debate sobre si el Érase una vez de su título responde a una crónica o a un cuento todavía no se ha resuelto. En mi opinión, me quedo con la segunda. Quien haya visto la película me entenderá. Quien no, ya está tardando en verla. 

  1. Los intocables de Elliot Ness (1987), la épica de lo incorruptible.

Tras El precio del poder, Brian de Palma se superó a sí mismo con este homenaje a los relatos pulp con una película conscientemente violenta, épica y excesiva. 

Con un reparto compuesto por un joven Kevin Costner, Andy Garcia, Robert de Niro y un genial Sean Connery, Los intocables cuenta la historia del equipo de agentes que luchó contra la corrupción en Chicago liderada por el mafioso Al Capone.

Un entretenimiento de primer nivel con violencia, camaradería, banda sonora de, nuevamente, Morricone y varias de las secuencias más virtuosas de los años 80. Prueba de ello es la escena de la estación de tren, un elegante homenaje a Acorazado Potemkin (aprende, Tarantino) el asalto a la casa de Malone, con una elegante planificación pocas veces vista en el cine moderno, o ver a Los intocables atacar a los contrabandistas montados a caballo.

  1. El padrino III (1990), esclavos de nuestros actos. 

Se cierra el círculo. Un Michael Corleone cansado de los negocios sucios y con una familia desestructurada debe lidiar con fantasmas del pasado y con la sombra de una sucesión que no le convence en absoluto…

Una de las trilogías más famosas de la historia del cine finaliza de forma monumental en una película menos ambiciosa que las dos anteriores pero no exenta de belleza. Era difícil continuar la historia de Michael tras el final de El padrino II, pero un Coppola de capa caída y asolado por las deudas supo dar un final más que digno, con un clímax que entra en el panteón del cine de los 90 y con una trama mafiosa que implica al mismísimo Vaticano.

Más allá de contar la tragedia shakesperiana de un Michael Corleone mutilado moralmente tras lo ocurrido en la segunda entrega, El Padrino III destaca, por encima de todo, por sus últimos minutos, la primera muestra de cine mafioso crepuscular. Ya lo dice el propio eslogan de la película: ni todo el poder del mundo puede escapar al destino…

  1. Uno de los nuestros (1990), psicópatas sin justificación.

1990 no solo supuso el fin de la visión «romántico-trágica» del mafioso con El Padrino III, si no la irrupción de los psicópatas sin alma, cortesía de Martin Scorsese y Uno de los nuestros.

Habían pasado 17 años desde Malas Calles, notable película sobre mafiosos (que no sobre mafias), cuando Scorsese nos abofeteó con esta obra maestra sobre unos mafiosos cutres de barrio desprovista totalmente de una visión trágica. Si bien El precio del poder contaba con un psicópata como protagonista, reflejaba el sufrimiento de su alma a medida que la soledad le invadía. En definitiva, todas las películas mencionadas anteriormente eran tragedias.

Alejado de la corriente anterior, Scorsese  abraza la ironía y nos muestra a un grupo de criminales cuyos actos están desprovistos de traumas, problemas sociales o justificación alguna. Son  capaces  de quedar para comer con la madre de uno de ellos mientras guardan un cadáver en el maletero.

Además de una película sobre mafiosos es una historia sobre ambición y lealtad con un uso anfetamínico del montaje y de la música, todo ello sustentado en un trío protagonista de excepción cuya alma es un Joe Pesci entregado a su papel de gángster desquiciado.

  1. Muerte entre las flores (1990), la amistad por encima de todo. 

Con su tercera película, los hermanos Coen reinventaron el pulp gangsteril de los años 20 con esta mezcla de las novelas de Dashiel Hammett, pionera en esto de las tramas enrevesadas cargadas de violencia y giros inesperados.

En una ciudad indeterminada de 1929, Leo, el jefe de la mafia irlandesa de la ciudad, y Tom, su lugarteniente, se enzarzan en una guerra de bandas por una mujer.

Muerte entre las flores es la mezcla perfecta entre cine negro y cine de mafiosos. Dos bandos enfrentados con sus respectivos líderes desquiciados y, en medio, un antihéroe cuyos tejemanejes solo buscan ayudar a la persona que quiere. Pero, ¿Quién es esa persona?.

Además del clasicismo que exuda en cada plano, Muerte entre las flores es una película Coen, con diálogos, personajes y situaciones violentas marca de la casa. 

  1. Atrapado por su pasado (1993), qué difícil es dejarlo.

Y Brian De Palma cerró su trilogía del cine de gángsters con su mejor película. Atrapado por su pasado cuenta la historia de Carlito Brigante, un mafioso puertorriqueño que ha salido de la cárcel y quiere permanecer limpio.

Desde el principio conocemos el destino final del personaje, pero desconocemos el cómo y el por qué. Así, De Palma teje una historia en la que queda claro, desde el principio, que el crimen no compensa. No solo eso, si no que deja una mancha imposible de limpiar. No solo por lo que le ocurre al protagonista, si no porque Carlito Brigante sigue teniendo trazos criminales en su personalidad por mucho que quiera reformarse: esa confianza ciega en amigos de dudosa reputación, esa soberbia que pagara tan caro…

Al elucubrar sobre un mafioso rehabilitado por la cárcel, la película es concebida como un reverso del El precio del poder, con un Pacino mucho más contenido y uno de los trabajos de dirección más elegantes de los años 90, con planos secuencia, travelling circulares… y Sean Penn como abogado corrupto. ¿Alguien da más?

  1. Una historia del Bronx (1993), el poco atractivo del honrado. 

No siempre se cumple la norma de que un gran actor sea un gran director, pero ese no es el caso de Robert De Niro (El buen pastor es una joya), que debutó por la puerta grande con esta modesta película con excelentes resultados.

Contra todo pronóstico, De Niro abandona el papel más asociado a su presencia, el de  mafioso, para cedérsela a Chazz Palmintieri, actor y autor de la obra de teatro en la que se basa la película.

Una historia del Bronx habla de la infancia y juventud de Lorenzo, que pasa toda la película debatiéndose entre el ejemplo de su padre, un modesto y honrado conductor de autobuses, y el carismático mafioso del barrio. En este sentido, la película amplía lo visto en el último tramo de la mencionada Ángeles con caras sucias. Se aborda a la mafia como un poder con enorme fuerza atractiva de consecuencias fatales. En este sentido, la educación es fundamental en este tipo de barrios, y ninguna película lo ha reflejado con tanta intensidad como esta.

Aquí ya no se trata de mostrar que el crimen no compensa, si no cómo demostrárselo a un hijo adolescente fascinado por el poder del que controla a todo un barrio, 

  1. Casino (1995), una historia de amor.

Un Scorsese en plena forma repetía con Nicholas Pileggi (guionista de Uno de los nuestros) con Casino, crónica de una Las Vegas cuyos casinos eran utilizados para lavar el dinero de la mafia italiana.

Mientras su anterior película mafiosa hablaba sobre unos criminales cutres de barrio, Casino aborda a los jerifaltes de la mafia italiana, pero los temas a tratar son los mismos: ambición, lealtad y, por encima de todo,  el amor, reflejado en la tormentosa relación entre un obsesivo Robert De Niro y una embaucadora interpretada por Sharon Stone en el papel de su vida (no, no es Instinto Básico).

Con más colorido y mayor barroquismo musical, Casino es una apuesta al doble o nada en comparación con Uno de los Nuestros que forma un díptico perfecto para entender el enfoque criminal de Martin Scorsese.

  1. Donnie Brasco (1997), el ocaso del perdedor. 

Más intimista, menos ambiciosa pero, no por ello, menos impactante. Joe Pystone (Johnny Depp) es un agente del FBI que se infiltra en una organización mafiosa italiana bajo el nombre de Donnie Brasco. Una vez dentro, entablará relación con Lefty Ruggiero (Al Pacino), un veterano sicario que nunca llegó a ascender a las altas esferas del poder.

Por encima de la trama policiaca, lo que hace de Donnie Brasco una película merecedora de entrar en este top es la mirada a aquellos que no tuvieron éxito, a los desganados. En este sentido, gracias a un inmenso Pacino, en un papel no del todo reconocido, Donnie Brasco aporta una visión “romántica” del crepúsculo de un criminal de poca monta. De uno, además, que confía plenamente en un topo no solo por la amistad que siente por él, si no porque le supone la última oportunidad de tener la venia de los jefes.

En este sentido, Lefty somos todos o, al menos, una gran parte de los trabajadores que nunca escalan mientras otros de menor edad le adelantan por la izquierda. Pero claro, mucho más interesante reflejarlo desde el punto de vista de la mafia que de, que sé yo, una inmobiliaria.

  1. Snatch, cerdos y diamantes (2000), tan demencial como un Brad Pitt gitano.

Hubo un tiempo en que a Tarantino le salían imitadores. Hablamos del Tarantino de Reservoir Dogs y Pulp Fiction, donde sabía combinar a la perfección el homenaje a las películas que consumía en el videoclub a la vez que sabía imprimir su sello particular. De ahí surgieron los Robert Rodriguez, Gary Fleder… o Guy Ritchie, su alumno británico más aventajado, que nos regaló un peliculón en su segundo largometraje.

Snatch, cerdos y diamantes es la más desquiciada y delirante de todas las películas de mafiosos. Una trama demencial en el que un diamante pasa de mano en mano mientras asistimos a combates ilegales de boxeo, corrupción, violencia paródica, un humor negro a prueba de bombas y un reparto sorprendente. Ojo a ese “gitano” sin un pelo de tonto y con mal acento con el rostro del glamouroso Brad Pitt, el personaje robaescenas de la película.

  1. Ciudad de Dios (2002), la pérdida de la inocencia. 

La calidad no entiende de fronteras. Scorsese viajó a Brasil y se reencarnó en la figura de Fernando Meirelles, que nos entregó una película que deslumbró a medio mundo. Ciudad de Dios abarca veinte años y múltiples personajes a lo largo de la historia de una favela.

Para ello, Meirelles ahonda su mirada a través de una narrativa ramificada, en la que se van sumando y convergiendo las historias de diferentes personajes de la favela, a lo que ayuda uno de los mejores montajes del siglo XXI y un retrato repleto de actores no profesionales.

Ciudad de Dios habla de la convivencia con el crimen desde la misma infancia. A través de historias interconectadas, nos muestra un barrio donde la muerte se banaliza y la vida humana no vale nada. Un círculo vicioso sin final en el que es muy difícil sobrevivir sin introducirte en una de las bandas.

  1. Camino a la perdición (2002), honor entre criminales. 

Con el siglo XXI volvió una visión romántica del gángster a través de la relación paternofilial triple entre un sicario y su jefe y ambos con sus respectivos hijos.

Adaptación de un cómic de Max Allan Collins, Camino a la perdición rememora el cine de gángsters con una historia de persecución y traición donde, por encima de la magnífica fotografía y la banda sonora de Thomas Newman, prevalece un reparto dominado por un duelo de auténticos titanes.

El hijo querido de América Tom Hanks como sicario (imposible no empatizar con él pese a su papel) frente a la leyenda Paul Newman en su último gran papel como jefe criminal que se debate entre un hijo biológico que no desea y el amor por el «hijo» que le hubiera gustado tener.

Solo por ESA escena (los que la hayan visto lo entenderán), ya merece la pena el visionado de una película que también tiene un hueco para dar voz a los familiares de los criminales, especialmente a los hijos que no entienden en qué trabaja su padre.

  1. Infiltrados (2006), ¿En quién confiar?

Que no es engañe el nombre del director. Sí, es Scorsese, pero no esperéis un Uno de los nuestros o un Casino. De hecho, Infiltrados es una visión del conflicto policías-mafiosos de Boston más amparado en los giros narrativos. No en vano, es un remake de la película china Infernal Affairs.

Es irónico que un director tan descomunal como Scorsese haya recogido su único Oscar como director por una de las películas más alejadas de su estilo. 

La historia de dos topos, un criminal en la policía y un policía en una organización criminal, cada vez más atrapados en sus respectivos mundos; es una enrevesada y entretenida intriga criminal que cuenta con la habitual visión de Scorsese del mundo criminal (en este caso, la mafia irlandesa de Boston) y con un Jack Nicholson sobreactuado en uno de sus últimos grandes papeles. Aquí lo importante es jugar al giro más insospechado, y no tanto radiografiar el funcionamiento de la mafia irlandesa.

  1. Promesas del Este (2007), la cruda mafia. 

Descomunal entrada de David Cronenberg en el cine de gángster. Una matrona asiste en el parto a una joven de Europa del Este que, antes de fallecer, le dice que ha sido violada por el dueño de un restaurante tapadera de la mafia rusa. Entre medias, aparece el misterioso chófer del hijo del patriarca.

Como es propio en el cineasta canadiense, esta es una de las películas de mafiosos más viscerales. La violencia está presente en todo momento: en cada golpe, en cada diálogo. Hasta el parto se vive con angustia.

Es una película de personajes extremos dominado por Viggo Mortensen y su bestialidad contenida tras su rostro impertérrito. Atención a la escena de la sauna, una de las cumbres de la violencia cinematográfica en lo que va de siglo.

  1. American Gangster (2007), actualizar lo clásico.

Cuando parecía que ya no se hacían películas de mafiosos “como las de antes”, llega Ridley Scott, que ya había insuflado vida al terror, la ciencia ficción y el péplum, y se marca un peliculón sobre la historia de El padrino de Harlem. Una de mafiosos que aborda las tensiones raciales, la corrupción policial y la sociedad estadounidense de los setenta.

Para ello, Scott contrapone al mafioso Frank Lucas (impresionante Denzel Washington) con Richie Roberts, un policía íntegro que acabó deteniéndole (Russell Crowe). A diferencia de otras contemporáneas, American Gangster no inventa nada nuevo, pero sabe integrar, a cambio, todo el clasicismo de los Padrinos o El precio del poder con un relato modélico de ascenso, cima y caída abordado desde la particularidad de la mafia afroamericana. 

  1. Un profeta (2009), mafia entre rejas.

Malik, un joven árabe prácticamente analfabeto, ingresa en una prisión francesa donde, usando su innato don de observación y su capacidad para aprender, irá ascendiendo en el escalafón de la mafia corsa.

Duro y violento drama carcelario en el que Jacques Audiard, ayudado por la magnífica interpretación de Tahar Rahim, retrata el establecimiento, ascenso y caída (moral) de un preso dentro de un sistema carcelario que permite continuar a sus integrantes con sus tejemanejes mafiosos. Aunque se puede hacer un poco larga en su segundo acto, su angustiosa primera media hora ya compensa la visualización de la película.

  1. El irlandés (2019), el ocaso de los ganadores. 

El motivo que me llevó a esta lista. El círculo se cierra con una película que, como dije en el ranking de las mejores de 2019, no está hecha para marcar una época, sino para cerrarla.

Scorsese tuvo que recurrir a Netflix para poder rejuvenecer digitalmente a tres de los grandes iconos del cine de género en una historia poliédrica que abarca de refilón la relación entre política y mafia en la Estados Unidos de los años 50 y 60 con un último acto devastador para la figura del gángster. A diferencia de Donnie Brasco, aquí se aborda el crepúsculo de los ganadores, de los criminales que lo han tenido todo. 

Queda claro que, cuando el león se vuelve viejo, ya no le interesa la caza tanto como antes. El primer acto de El irlandés, más deudor de Uno de los nuestros y Casino, ya no interesa tanto al maestro Scorsese. Sí que le importa la relación entre dos personajes desleales por naturaleza, aunque empaticemos con ellos (De Niro y Pesci) con el único personaje coherente de toda la película, el Jimmy Hoffa magistralmente interpretado por Al Pacino. El tercer acto, devastador, retrata a los mafiosos como lo que son: seres humanos que se vuelven viejos como los demás, con todo lo que eso conlleva.

El maestro da una nueva respuesta o, mejor aún, matiza el ¿El crimen compensa? Y es que nada compensa el olvido.

Crítica de El irlandés sin spoilers

Y hasta aquí este largo ranking que espero que hayáis disfrutado. Espero vuestros comentarios sobre películas que estén en la lista o que no estén.

Un saludo y sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

4 comentarios

  1. Buenas, me encanta el género y muchas de las películas que mencionas, entiendo que no entrara una historia de violencia porque no es tanto de mafia como promesas del este, a pesar de ser bastante musical estaría bien incluir la de cotton club, no es un trabajo tan bueno como la trilogía de el padrino, pero es una película muy bien hecha de su mismo director. Otra reciente tipo los intocables es gangster squad que está bien aunque no tanto como los intocables por los clichés que tiene. Una que no es muy conocida pero que me encanta es borsalino protagonizada por alain delon y jean paul belmondo en los años 70 sobre unos gangsters marselleses de los años 30. Y bueno, por supuesto las de ritchie que no estan en la lista como lock and stock o rockanrolla. De asiaticas se podría incluir juego sucio que después se haría el remake infiltrados o las de redada asesina, que aunque son de acción y artes marciales también son de gangsters sobretodo la segunda. Y de Brasil aunque son mas policiacas, recomendaría también las de tropa de élite.

    • Fernando Vílchez el

      Cotton Club no entró porque, sencillamente, para mí no entra dentro de las 25. Sí de las 30. Una historia de la violencia es lo que dices: no la considero una película de mafiosos en el sentido estricto. Personalmente, The Gangster Squad no me interesó. Lock and Stock podría haber entrado perfectamente. Rocknrolla la veo algo inferior. Borsalino también es una película muy destacable que podría haber entrado en un top 30. En lo que respecta a Redada Asesina o Tropa de Élite, no las enmarcaría dentro del género, aunque aparezcan mafiosos. En cuanto a Juego Suico, aunque me gustó, me decanto por Infiltrados.
      Un saludo!

  2. Rodolfo Del Bene el

    Hola, Fernando:
    Gran post. Coincidimos bastante. En una lista mía entrarían la mayoría de las que has puesto y hay un par que no he visto. Una que ya ha sido mencionadas por Sergio y que yo también incluiría es Cotton Club, de Coppola. Quizás también Gangster Squad pero no sé si califica para un top 25. Otras que recomendaría sobre la temática:
    – El Honor de los Prizzi, de John Huston, con Jack Nicholson, Kathleen Turner y Anjelica Huston
    – El Don ha muerto, de Richard Fleischer, con Anthony Quinn
    – Billy Bathgate, de Robert Benton, con Dustin Hoffman, Bruce Willis y Nicole Kidman.
    – Bugsy, de Barry Levinson, con Warren Beatty y Annette Benning.
    – Disparos sobre Broadway, de Woody Allen, con John Cusack y Chazz Palminteri.
    – Bugsy Malone, de Alan Parker (maravillosa película de mafia pero íntegramente
    protagonizada por niños, con una muy pequeña Jodie Foster)
    – Lluvia Negra, de Ridley Scott, con Michael Douglas y Andy García (sobre mafia japonesa,
    yakuza)
    En fin, ésas. Por lo demás, tu lista es impresionante y además has aclarado bien que tu intención ha sido mostrar la evolución de manera cronológica. Lo mío sólo es aportar algunos títulos para quien le interese el género; yo, particularmente, lo amo. Y una pregunta, Fernando: ¿Pulp Fiction entraría dentro del género? A mí me parece que sí, pero me confunde un poco por lo inclasificable de Tarantino.
    Felicitaciones y gracias por el artículo. Un saludo!

    • Fernando Vílchez el

      Estupendas recomendaciones, Rodolfo.
      En mi opinión, Pulp Fiction no es una historia de mafiosos sino, como su propio nombre indica, un compendio de historias pulp. Si tuviera que enmarcarlo dentro de un género, sería el neo-noir.

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