Life is Strange: Teoría del Caos Emocional

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Life is Strange es una extraño y maravilloso diamante en bruto, un videojuego que según todas las predicciones tendría que haberse estrellado estrepitosamente, después de todo las aventuras y desventuras de una chica adolescente en un pueblecito costero de Oregon nos pueden sonar a éxito televisivo, a algo más propio series como The OC o Gossip Girl que a un producto de interés para el público de una industria en la que los grandes éxitos se suelen medir en función a las explosiones, la adrenalina y el gore; donde lo bélico, la fantasía y la ciencia-ficción priman por encima de todo.

Pues bien, el pasado 2015 este modesto producto interactivo consiguió para sorpresa de todos (especialmente de su desarrollador Dontnod Entertainment) convertirse no solo en un éxito de crítica y ventas sino en uno de los videojuegos más valorados por el público de los últimos tiempos. Pero, ¿qué es lo que hace de Life is Strange un título especial? Teniendo en cuenta que se trata de un juego interactivo con una jugabilidad ‘simple’, ¿merece la pena? La respuesta de un servidor es un claro y rotundo: .

El juego, que está dividido en cinco episodios de unas tres horas, nos ofrece una experiencia muy parecida a la de los productos de Telltale Games (The Walking Dead) o los del ya infame David Cage (Beyond: Dos Almas). Para los que no estéis familiarizados con ellos, se basan en una mezcla de exploración, decisiones que afectan al desarrollo de la historia y algún que otro quick time event incluido para darle “sabor” al asunto. Resumiendo, algo muy parecido a una serie (o película) interactiva con énfasis en la narrativa sobre la jugabilidad donde, como ya os podéis imaginar, es la historia lo que brilla con luz propia.

Life is Strange nos pone en los zapatos de Maxine “Max” Caulfield una joven de 18 años que vuelve a su pueblo natal, Bahía de Arcadia, para estudiar fotografía en una prestigiosa escuela de arte. Un buen día nuestra heroína descubre que posee el poder de “rebobinar” hacia atrás en el tiempo pudiendo así salir airosa de todo tipo de situaciones. Tras reunirse con Chloe, su amiga de la infancia, la pareja intentará descubrir la verdad sobre la misteriosa desaparición de una de sus compañeras.

A pesar de lo que pueda parecer por su premisa de ciencia ficción (o realismo mágico si se prefiere) este no es un videojuego sobre viajes en el tiempo. Si bien este elemento funciona como motor de la historia, en última instancia Life is Strange trata sobre temas como la amistad, el destino, las decisiones que tomamos y la responsabilidad que estas conllevan. Una de las claves más importantes sobre qué hace a Life is Strange especial nos la da el codirector del juego, Michel Koch:

 “Queríamos crear una historia sobre madurar anclada en la realidad, para poder contar algo sobre personajes lidiando con problemas reales y tomando decisiones difíciles – una historia más bien costumbrista. Algo que pareciese suficientemente real como para que la gente se pudiera sentir identificada.”

A diferencia de otros juegos, Life is Strange utiliza la narrativa interactiva para explorar una panoplia de problemas que afrontamos día a día, problemas que afectan nuestras vidas en el mundo real. Desde la ansiedad de esa etapa liminal que es la adolescencia hasta cuestiones como la soledad, la violencia doméstica, el bullying (real y virtual), el embarazo adolescente, el abuso de las drogas e incluso el suicidio. La mayor virtud de Life is Strange es que consigue abordar y explorar estos difíciles temas de forma respetuosa y neutral, dando al jugador algo interesante sobre lo que reflexionar.

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Llegados a este punto mucho/as os estaréis preguntando si resulta fácil identificarse con el personaje de Max, a fin de cuentas los intereses y anhelos de una adolescente norteamericana pueden parecernos algo de lo más lejano… pero es aquí precisamente donde el argumento del juego destaca por méritos propios. Como algunos habréis notado sin duda, el apellido de Max, “Caulfield” no es casual sino un sutil homenaje a Holden Caulfield, el protagonista del clásico literario El Guardián Entre el Centeno.

Y es que al igual que la obra de Salinger y muchas otras de las grandes historias de la literatura norteamericana como Huckleberry Finn o Las Aventuras de Tom Sawyer, Life is Strange es en esencia una historia sobre madurar, sobre pasar de la niñez al mundo adulto dejando atrás la inocencia, convirtiéndose así el poder de Max en un simple McGuffin, una alegoría de que por mucho que queramos escapar de ellos, los problemas de nuestras vidas no tienen fácil solución y al final nos toca afrontarlos.

En conclusión, este es uno de los pocos juegos con un enfoque narrativo que aportan algo nuevo al género y que hará las delicias de todos los que disfruten no solo de la ficción adolescente, sino de obras clásicas enmarcadas dentro del mundo rural norteamericano como Twin Peaks o Donnie Darko e incluso de aquellos que esperen un toque de thriller de investigación, todo ello aderezado con un maravilloso regusto a capítulo de La Zona Desconocida. Por encima de todo es un juego con alma, uno de los pocos que es capaz de tocar el corazoncito de su audiencia y eso que ya es valioso de por sí, lo es más aún en el mundo de los videojuegos.

 

 

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el autor

Graduado en Estudios Ingleses por la Universidad Autónoma de Madrid. Aficionado a la literatura, el arte, el cine y el mundo de los videojuegos, con una especial predilección por el género de ciencia ficción en todos los medios.

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