El primer estreno en Netflix de este 2024 con aires de grandeza es Lift: Un robo de primera clase, película dirigida por F. Gary Gray y protagonizada por Kevin Hart, Gugu Mbatha-Raw, Vincent D’Onofrio y nuestra Úrsula Corberó. La cinta forma parte del género «toma el dinero a lo grande y corre», es decir películas de ladrones con robos espectaculares que dejan una sonrisa en el espectador. La verdad es que no está mal pero tampoco destaca como una gran película de género. Vamos al lío.
The Air Job
Cyrus Whitaker (Kevin Hart) es el jefe de una banda de ladrones a los que pillan con el carrito del helado, en este caso un Van Gogh y un NFT (que tiene que notarse que son más modernos que nadie). Abby (Gugu Mbatha-Raw), la agente de la Interpol con la que tuvo un romance meses atrás, les obliga a perpetrar su mayor robo: un cargamento de lingotes de oro en pleno vuelo.
Dicho cargamento pertenece a un empresario (Jean Reno) que pretende subvencionar a un grupo de hackers terroristas. Por supuesto, el robo acabará bien o no estaríamos ante esa película de género que antes mencionaba.

Lo mejor de Lift: Un robo de primera clase es que es corta, apenas dura hora y media (más los títulos de crédito) y en ese tiempo tiene que presentar a sus personajes, la historia de amor entre el jefe y la agente de policía, presentar al villano, planear el robo, perpetrarlo y que todo salga bien.
Demasiadas pretensiones en tan poco tiempo. Algunos personajes simplemente pasan por allí y no sabemos qué pintan, como el del desaprovechado Vincent D’Onofrio, que podría haber dado mucho juego pero se queda en nada.
En la cola del pelotón
El director de Lift: Un robo de primera clase es F. Gary Gray, quien cuenta en su currículum con esa obra maestra del género de ladrones que es The Italian Job, aunque en esta ocasión no ha repetido éxito, a pesar de calcar la estructura de la cinta…
Le faltan minutos, le faltan estrellas (Kevin Hart no es Mark Whalberg, Gugu Mbatha-Raw no es Charlize Theron y no hay nadie que se acerque a Jason Statham, ya no digamos a Edward Norton), le sobran fantasmadas y parodójicamente le falta espectacularidad. Hay que ver lo mucho que se hace con tres Minis y lo poco que da de sí un avión invisible y con el techo de cristal, que no se lo cree nadie.

Ya hemos dicho que es Lift: Un robo de primera clase es corta y la verdad es que pasa en un suspiro. La película entretiene, lo que no es poco pero aun así tiene algún segmento en el que adolece de falta de ritmo, sobre todo cuando pretenden centrarse en la relación entre el personaje de Kevin Hart y el de Gugu Mbatha-Raw.
La película padece esa producción made in Netflix, esa que pretende reducir costes a base de iluminarlo todo, con una fotografía de culebrón de sobremesa. Tanta claridad en una película de ladrones acaba por sacarte de la historia.
En resumen, Lift: Un robo de primera clase no es un desastre pero no va a figurar en el listado de las mejores películas de 2024. Pasas 90 minutos entretenido pero tras escribir este post ya la habremos olvidado y pasaremos a otra cosa. Una pena. Me temo que este 2024, entre huelgas de guionistas y actores, dará poco de sí. Arrancamos el año. Un saludo, sed felices.



