Matanza Absoluta: otro decepcionante evento de la Marvel actual

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No es ningún secreto que la saturación de eventos es uno de los grandes males que aquejan a una industria del cómic mainstream estadounidense cada vez más desplazada por los lanzamientos de terceras editoriales y el merecido éxito del manga en la juventud: el lanzamiento constante de series limitadas con implicaciones pretendidamente trascendentes para los universos ficticios de Marvel y DC ha alienado a muchos de sus seguidores habituales por sus golpes de efecto sin sentido y por su artificialidad, y estas historietas no han logrado atraer a prácticamente ningún lector nuevo. Hacía mucho tiempo que no le daba ninguna oportunidad a estos eventos pero, dada la calidad nada desdeñable del Veneno de Donny Cates y Ryan Stegman, y la necesidad de leer esta obra para el desarrollo de la trama, decidí probar con Matanza Absoluta, publicada de agosto a noviembre de 2019 en Estados Unidos. Y, como suele suceder con esta clase de obras, resultó tremendamente decepcionante.

Matanza Máxima.

La historia sigue los acontecimientos de la serie principal de Venom, en la que Eddie Brock se había enfrentado a Knull, el dios y creador de los simbiontes, que estaba tratando de liberarse de su cautiverio en el planeta Klyntar. Ahora, gracias a los poderes de esta deidad, su archienemigo Matanza ha vuelto de entre los muertos. Cletus Kasady, verdadera identidad de este villano, era un asesino en serie con su simbionte particular, que solía matar sin ningún motivo más que su propio placer. Sin embargo, ha descubierto su vocación en la vida, ha visto la luz: a partir de ahora, su fervor religioso por Knull le lleva a querer reunir el código genético de todos los personajes de Marvel que alguna vez hayan portado un simbionte para poder invocarlo… y sus métodos son los que se esperan de un psicópata de este calibre.

Veneno, que ha descubierto hace poco la existencia de su hijo Dylan y desea protegerlo sin importar las consecuencias, decide recurrir a la ayuda de Spiderman para enfrentarse a este problema que le supera, y los dos reúnen a un grupo de héroes para detener los esfuerzos de este psicópata por despertar a la deidad primigenia que se esconde en el planeta Klyntar. Sin embargo, pronto descubrirán que Matanza también está reuniendo a su propio ejército.

Sí pero no.

Matanza Absoluta comienza de manera bastante impactante, mostrando al Kasady más aterrador que hayamos visto en tebeo alguno, pero se presenta como una historia novedosa cuando en realidad se trata de un nuevo capítulo de la etapa de Cates. Esta mala costumbre de las dos grandes editoriales, la de coger el próximo arco de una de sus series más populares y convertirla en un evento para captar más lectores, perjudica seriamente a este cómic: aunque esta historia habría sido ideal para cubrir unos seis números de la serie de Venom, la estructura tan propia de los eventos estira los acontecimientos de manera algo chapucera entre la colección principal y los distintos tie-ins, dentro de una trama que quiere presentar tantas líneas argumentales que estas acaban resultando artificiales, como esas misiones secundarias que a veces se utilizan para alargar la duración de un videojuego. En este sentido, la estructura de cada número es muy repetitiva: un comienzo espectacular, un desarrollo tedioso y prolongado y un cliffhanger impactante para que el lector vuelva a picar.

Sin embargo, a pesar de que el formato afecta gravemente a esta obra, sus elementos son bastante efectivos: el rediseño del villano es probablemente el mejor que ha tenido en toda su historia, hay interesantes interacciones entre personajes como Veneno y Spiderman, las relaciones y subtramas que se plantearon en la serie principal se desarrollan de manera correcta… pero el espacio dedicado a esta historia resulta excesivo, cuando concentrar los acontecimientos en unos pocos números más sustanciales habría sido la opción más correcta. La adición de otros personajes de la casa como Hulk distrae innecesariamente de la trama principal y no añade ningún elemento relevante, por no hablar de lo apresurado de ese coitus interruptus que es la batalla final. A pesar de ello, la última página de este evento demuestra que Donny Cates sigue siendo un artesano más que capaz de sacar oro en unas circunstancias tan adversas como estas.

Conclusión.

Muchas veces, se suele decir que una obra especialmente redonda es más que la suma de sus partes, pero aquí sucede al revés: aunque sus distintos elementos demuestran un indudable buen hacer por parte de sus responsables, con logradas viñetas de horror y buenas ideas, el conjunto acaba resultando insulso y decepcionante, aunque con espacio para la esperanza. Su conclusión, que es en esencia un anuncio para la serie principal de Veneno, plantea líneas argumentales muy jugosas que, estoy seguro, Donny Cates desarrollará adecuadamente en su meritoria y polémica etapa. Pero, hasta entonces, esperemos que las grandes editoriales se olviden de esta mala práctica de hacer de todo un evento.



el autor

Periodista recién graduado. Redactor en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de contenido para redes sociales. He publicado siete libros de ciencia ficción y fantasía en formato ebook, y cuento con un blog donde expongo mis proyectos. Si pinchas en esta casita tan maja, podrás verlo.

2 comentarios

  1. Yo no la veo como decepcionante. Dentro de unos años, cuando termine la etapa de Cates y veamos cómo ha acabado todo, esto será un eslabón palomitero más. Lo que sí me gusta de los últimos eventos (éste y Guerra de los reinos) es que, al ser arcos estirados de las series de Veneno y Thor, como bien dices, no afectan a otros personajes; sí, hay tie-ins, pero de los que puedes pasar totalmente. También es de agradecer, que el equipo creativo se mantenga, con Dauterman y Stegman dándolo todo al dibujo. Yo, como seguidor de Veneno, me voy contento sabiendo cómo son estas cosas.

    • Un saludo, gracias por el comentario.
      También creo que esto no impedirá que miremos atrás con cariño al Veneno de Cates y, dentro de los eventos que me han resultado decepcionantes, este es de los más pasables.
      Sin embargo, las constantes referencias a otras miniseries, los golpes de efecto sin importancia… todo acaba restándole puntos, en mi opinión. Por ejemplo, es entrenido ver al simbionte poseer a Hulk, pero solo existe como cliffhanger y no se hace nada interesante con él. La pelea final, aunque muestra una decisión muy consecuente con el carácter de Eddie Brock, sabe a poco después de lo que se había anticipado en los episodios anteriores.
      No es culpa de los autores, pero el evento está un escalón por debajo de la calidad que suele ofrecer la serie principal.

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