Mesa de redacción: Netflix y el futuro del cine Parte 1: series y películas de calidad en tu casa

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Bienvenidos, una vez más, y no será la última, a este rinconcito del mundo friki. Venid, sentaos con nosotros entre paquetes de cigarrillos mentolados de pega y latas de coca cola zero, y debatid con nosotros sobre Netfliz, HBO, y lo que estas plataformas, y otras del ramo, están suponiendo en el panorama actual del cine y la televisión.

Os avisamos de que, al ser el tema tan extenso, dará para una segunda parte. Os recomiendo que preparéis los ganchitos y las mediasnoches.

Mario Losada

A mi me gusta ir al cine. No es que me guste gastar el dinero si me lo puedo ver gratis, pero prefiero ir al cine. Para mi es como el que va con ilusión de picnic. Pues para mi ir de picnic es ir al cine. Así de raro soy. Supongo que con las televisiones en las que ya se ven los poros a los actores, en las que se oye por toda la sala como si fuera la disco, el cine irá poco a poco desapareciendo… o no. Pero no es sólo por tener un cine en casa, es que plataformas como Netflix, HBO o Prime Video, por poner algunas de las más importantes a día de hoy, nos están inundando poco a poco con más y más programas de entretenimiento. Y me gustaría rectificar dos cosas. No es poco a poco y esos programas de entretenimiento son sobretodo series y películas.

¿Necesitáis más opciones?

Sólo Netflix (por poner un ejemplo) produce series y películas propias (sin contar las que entran en su parrilla todos los meses) de manera descomunal. ¿No tiene fin? Personalmente se me están empezando a acumular las series que tengo ganas de ver, y eso que no cuento las que no me importaría ver, sino tendría para años. Pero es que como siguen produciendo series y películas cada vez se acumulan mis deseos de ver algunas que nunca podrá hacer. Esto me recuerda al tío que pide un crédito y al no pagar los intereses van creciendo sin remisión. Pues haceros una idea. Y ante tal despliegue de poder, de medios de las grandes plataformas en Internet ¿te apetece ir al cine a ver una película? Lo más seguro es que con el tiempo las películas de estas cadenas sean tan buenas o mejores que las que estrenan en las grandes salas. La pregunta sería ¿tendría sentido en un futuro no muy lejano ir al cine? ¿Las grandes productoras apostarán por cine para las plataformas streaming? ¿Eso sería el fin del cine convencional? Y os voy a dejar otra pregunta. ¿Podrá evolucionar el cine a otra idea o concepto? ¿A otro formato distinto? Quizás en eso esté la solución.

Si os fijáis los cines actuales están adaptando las salas a dos ideas nuevas. Una seria que pagando un poco más tienes una especie de servicio de catering donde te sirven lo que quieras como en el palco VIP del Bernabéu. ¿Tú irías al cine en plan elitista? Es una opción muy loable. La otra es ver en cine en 4DX 3D. Básicamente es ver la cinta en 3D pero además en una butaca que se mueve por la acción de la película, expulsa lluvia o niebla, olores, viento, aire facial, rayos, burbujas, nieve. Realmente no se si acabas mareado, pero es una experiencia nueva.

Por tanto parece que el cine sabe que tiene que hacer cambios, pero lo mismo no los tiene o los dos que ahora mismo están empezando a desarrollarse no son motivo de dicha para los espectadores actuales.

Realmente no tengo todas conmigo a que las plataformas streaming puedan acabar con el cine tradicional. Quizás le hagan daño, pero no le conseguirán herir de muerte. ¿Vosotros que opináis? Supongo que habrá que esperar y aguardar futuros acontecimientos.

Toni Garrido

Yo siempre he sido -y seré- cinéfilo de videoclub. Aún recuerdo cuando cada sábado me llevaba mi padre al videoclub con edad insuficiente para llegar a la mayoría de las películas que llamaban mi atención desde las estanterias ¿Mi primera película de alquiler? La dama y el vagabundo. El videoclub era mi templo de cultura peliculera,  sobre todo en esos años en los que mi pueblo carecía de cine, pasaba horas mirando cual podía ser mi elección de la semana, algo bastante importante para mí, o esperando horas hasta que el cliente decidiera devolver el gran blockbuster que se estrenaba esa semana.

Con los años, he visto como esos templos tan especiales para mí desaparecían, siendo sustituidos por internet y el cine-hoy en día mi pueblo tiene cine, no sufráis por mí- de manera aplastante. Años después, y aún los cines intentando aguantar el chaparron de la piratería, aparecen las plataformas de streaming como último mazazo para esas salas de cine que se niegan a llenar salvo días contados de la semana. En españa primero llegó Wuaki TV, dos años antes que Netflix y el resto de su pandilla, y he visto grandes series como The Wire en esa plataforma hoy día forzada a segundo plano, siempre te tendré cariño Wuaki. Pero el bombazo llegó con Netflix, y poco después HBO, cambiando nuestro modo de ver cine y sobre todo series. Haciendo cambiar el formato de series para que se disfruten mejor en maraton, reduciendo el número de capítulos e incluso la estructura de muchas series.

¿Es este el futuro del cine?

Pero para mí lo más importante que ha hecho Netflix, Movistar, HBO, Movistar y demás plataformas de streaming es llevar el mundo seriefilo a todos los hogares. Yo creo que mi padre no veía una serie de televisión desde Medico de Familia, y ahora lo tengo ahí enganchado a Narcos. Se han adaptado al consumidor como no lo han hecho las salas de cine y el videoclub, y en este mercado, cualquier cosa que signifique más comodida, mayor accesibilidad y variedad, sale adelante.

Pero es que las plataformas se niegan a acomodarse y no solo se conforman con llevar series de televisión a los hogares, sino que ahora quieren estrenar películas antes que las salas e incluso sin llegar a estas. Y hay muchos que por ahí no pasan. Algunos festivales, como Cannes, se niegan a presentar películas con estas condiciones, otros festivales que miran más por el espectador, como el de San Sebastian, no parece importales. A mí este debate me parece cavernícola y me niego a creer que no tienen un trasfondo económico, por mucho que me apene que se deje de lado las salas de cine. ¿Pero que ocurrirá para esos festivales cuando muchas de las películas mejores de cada año no se estren en cine?

Por otro lado, hay quienes ya vaticinan un pinchazo de burbuja seriefila con tantas plataformas de streaming, -y las que quedan- nuestra lista de TV Time está colapsada con tantas series pendientes y ya no sabemos qué hacer con las recomendaciones que nos llegan por falta de tiempo. Creo que ahora mismo es el consumidor el que parece que se está adaptando al mercado y no al revés. Aún así, no creo en esas llamadas de apocalípsis seriéfila y pienso que lo peor que nos pasará será perdernos grandes series por ver otras y que cierren plataformas de streaming, llegando el día en el que quede una que englobe a todas.

… Pues aquí tenéis AUN MAS catálogo

Al final sobreviviran las que mejor se adapten, hasta que llegue el siguiente paso en el mercado, y esta generación recordará dentro de muchos años esos grandes momentos que pasamos en las salas de cine, como antes hicimos con los videoclubs. Al final esto no es algo nuevo, llevamos toda la vida cambiando nuestro modo de ver cine y series.

Sofía Ricarte

Netflix ha venido para quedarse. Y quien dice Netflix dice HBO, PrimeVideo… Y una cada vez más larga lista de plataformas que ya no se limitan a traernos contenido, si no que lo producen, los distribuyen y te los sirven en bandeja de forma que solo tengas que darle un par de toques a tu móvil para ver lo que quieras.

Pero ¿Que supone eso para el cine convencional? ¿Vamos a dejar de ir al cine? ¿Estamos abocando al fracaso a una industria por pura comodidad? Pues si y no. La verdad es que la forma de ir al cine, o de ver series, nunca ha dejado de cambiar. La verdad es que recuerdo ir al cine con mi madre de pequeña, con los tuppers de palomitas caseras, recuerdo las primeras películas con efectos especiales (¡Uau!) y recuerdo, hace muy poco, mi primera sala 4DX. Las formas de ver películas se han adaptado a las necesidades del espectador, como toda buena industria. Y se adaptaran a las nuevas ofertas. El cine se adaptará. Siempre lo hace.

La televisión del futuro según Sofía

Yo opino que el cine sobrevivirá al apocalipsis de Netflix, pero ¿y la televisión? No. No en mi opinión. No como hasta ahora. Al cine vas a ver lo que quieres y cuando quieres, dentro de un límite. Pero las series obligan mucho. Un horario, un canal, una temporalidad. Yo este fin de semana he visto toda la nueva serie de Netflix de Sabrina en el viaje en bus que he hecho. ¿Por qué voy a esperar a que Neox emita aleatoriamente los nuevos capítulos de Big Bang Theory, si puedo verlos en HBO? 

La televisión se adaptará. Lo intentará. Pero un medio tan limitado no puede competir con catálogos extensos (casi infinitos) y disponibilidad absoluta. Puedes ver una serie o una película en cualquier momento y lugar con estas plataformas. Y eso va a revolucionar todo el sistema. Para bien, eso seguro.

Fernando Vílchez

La historia está repleta de ciclos, y la del cine no es una excepción. El sistema de estudios que se estableció en los años 30, en el que actores y directores trabajaban bajo contrato, siempre fieles a una misma compañía cinematográfica. Todo cambió en los años 70, con la ruptura del sistema y la eclosión del cine independiente. El cine ya no era de Paramount o de Universal. Era de Coppola, Spielberg, Lucas, De Palma o Scorsese. A día de hoy, estamos en una época de cambio.

La irrupción de Netflix, y con ella de todas las plataformas, supone un acontecimiento que Dios sabe dónde acabará. Primero, porque constata un hecho más que demostrable: el aumento de la calidad de la ficción televisiva en detrimento de la cinematográfica. Segundo, porque la suscripción masiva a la plataforma abrió la posibilidad de películas de producción propia que se estrenaban en streaming para todos sus suscriptores. Aunque la calidad de dichas producciones da para otra mesa de redacción, preocupa mucho la actitud que el mundo del cine ha tomado con las plataformas. Entiendo que directores como Nolan, Thomas Anderson o Spielberg no lo compartan, pero de ahí a censurar películas de producción propia de plataformas en festivales de cine como Cannes…

Actualmente, el precio de una entrada de cine asciende a los seis-siete euros. Eso contando con los añadidos tan propios del cine, como palomitas, refrescos… El precio de una plataforma mensual es algo más caro. Eso con novedades casi diarias, y solo pagando una vez al mes. Contra eso no se puede luchar.

De hecho, no hay que pelear, si no a convivir. El cine debe de adaptarse, como todo arte, para seguir sobreviviendo. No creo que la pantalla de cine desaparezca. Al fin y al cabo, aún siguen estrenándose grandes películas que bien merecen verla en la oscuridad de una sala de cine. Como cinéfilo que soy, seguiré llenado una sala de cine y también seré protagonista de tardes de sofá y manta con todo un mundo de series y películas al alcance. Igual que los melómanos que escuchan discos o vinilos mientras contratan Spotify Premium.

No soy adivino, y desconozco si tal o cual plataforma tiene un pronóstico pésimo desde el punto de vistas financiero, pero si hay algo que puedo afirmar con rotundidad es que el futuro del cine es la convivencia entre la pantalla grande y las plataformas de streaming.

PGA

Durante los últimos años el panorama del vídeo bajo demanda ha experimentado una expansión inmensa con infinidad de consecuencias tanto para las empresas pioneras del streaming como para las distribuidoras más conservadoras, ahora forzadas a integrarse o responder de forma adecuada al nuevo paradigma. La explosión de Netflix en Estados Unidos y su incursión en numerosos países del resto del mundo (en España le costó lo suyo luchar contra los impedimentos legales que reforzaban el casi monopolio de Movistar/Canal +) no es novedad: lo que las plataformas de VOD suponen para el cine es muy similar a lo que en su día iTunes y los subsiguientes servicios de streaming de canciones supusieron para el mundo de la música. En ambos casos se comenzó con una idea que respondía a una necesidad creciente de los usuarios, y en ambos casos los primeros años tuvieron como oposición tanto a la piratería en internet como las discográficas/productoras reticentes a cambiar de modelo por miedo a ver una merma de ingresos. Al final, adaptación. El futuro del cine pasa por el streaming que permite hoy día consumir una cantidad de audiovisual incesante, hasta el punto de que la oferta es tan abrumadora que el acto de escoger la película que se va a  ver pierde por completo la relevancia que tenía cuando había una necesidad de escoger la película en un videoclub. El cine llega a muchas más manos, en mayor variedad y de forma más asequible.

Y otra plataforma más de streaming

Los retos del futuro para la industria del cine teniendo en cuenta este nuevo panorama no son pocos. En primer lugar, se enfrentan cada vez más plataformas distintas que compiten por captar y fidelizar a sus usuarios a sabiendas de que un desliz o un catálogo, servicio u oferta inadecuados pueden marcar la diferencia. Netflix, HBO, Rakuten, Movistar+, Filmin, Hulu, NowTV, Sky, Amazon Prime Video. La apuesta actual pasa por ofrecer catálogos atractivos, diversos, capaces de renovarse constantemente y enlazar vía recomendaciones para que no desaparezca el interés. Netflix juega la carta de ser el gigante mundial con catálogo amplísimo de cine y series en constante aumento, apostando primero por las series de producción propia y ahora también por cine de calidad (su demostración de fuerza en el último Festival de Cine de Venecia fue notable, y marca el camino a seguir) mientras que HBO apuesta por la exclusividad de series de reconocida calidad. El usuario ha pasado de no disponer de servicios de streaming a tener que elegir entre un número abrumador de opciones, compatibles por contenido pero incompatibles económicamente. Al final, la pugna se dará por conseguir establecerse como servicios rentables capaces de sobrevivir a una competencia salvaje mientras mantienen usuarios a lo largo del tiempo. Mientras tanto, el mundo del cine tendrá que adaptarse a los cambios necesarios para sobrevivir en la era de la distribución digital, y prepararse para afrontar la idea de que si el cine tradicional –la proyección que lo ha acompañado desde su nacimiento– no se adapta a las nuevas demandas del público, su supervivencia tiene los días contados.

 

Estas son nuestras opiniones. Y ahora ¿Cuales son las vuestras?



el autor

Economista frustrado. Cinéfilo de videoclub, seriéfilo de sofá, amante de los videojuegos y coleccionista de todo lo que se pueda poner en mi estantería. Crecí con una Game Boy verde pistacho y un reproductor VHS.

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