Opinamos: The last of us Parte II, las dos caras de la venganza

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Ha pasado casi un mes desde que se estrenara posiblemente el videojuego más importante de este año, y después de 7 años el broche de una primera parte que supuso un golpetazo en la industria. No ha sido un mes fácil para los amantes del juego, y es que una nube tóxica ha venido acompañando a esta secuela desde hace bastante tiempo. Afortunadamente lo hemos disfrutado y os traemos un análisis conjunto con nuestras impresiones y opiniones. Nos encantaría que comentaras y dieras tu opinión. Además sería maravilloso crear un debate sano sobre el videojuego, sobre todo si no te ha gustado.

Toni CE

Cuando llega la secuela de una obra tan importante y que en algún sentido cambió su género, suele rondar la pregunta ¿Es tan buena como la primera? Buscamos irremediablemente volver a sentir lo mismo que sentimos la primera vez, aunque las expectativas sean insuperables. En este caso, con The last of us 2, la respuesta corta es que no, no volvemos a sentir lo mismo que con su primera entrega, pero es que tampoco han querido, y más allá de una una jugabilidad más pulida estamos ante un juego tan distinto que no merece la pena compararlos directamente. Aún así, yo lo haré porque creo que es importante valorar las dos partes como piezas de un mismo puzzle, no lo digo yo, lo dice el título del videojuego. En la primera parte teníamos una historia de aprendizaje, la historia de Joel y Ellie. Y es posible que la historia no fuera demasiado original, pero estaba perfectamente narrada, los personajes eran reales, carismáticos y perfectamente hilados para que sintieras que Ellie formaba parte de tu equipo. Hay quien dice que Ellie es el primer personaje real de un videojuego. En esta secuela han pasado varios años, Ellie no era antes una niña tal cual, y ahora menos aún con todo lo que lleva vivido. Su relación con Joel no es la misma y me parece bien que lo ocurrido en el final de la primera parte tenga consecuencias, sobre todo cuando se trata de condenar al mundo. Esta no es una historia sobre la esperanza, sino sobre la venganza y la redención. Hay muchos que no perdonan la muerte temprana de Joel, pero es que el juego gira en torno a eso, es duro porque es inevitable que quieras volver a experimentar de nuevo formar equipo junto a Joel y Ellie, pero el juego acierta totalmente en el trato que le da a su muerte, humanizando las víctimas de Joel, y es que asesinar tiene que tener consecuencias y el juego habla de estas heridas.

Era complicado introducir un protagonista nuevo y más siendo controlable, pero Abby es un personaje completamente distinto pero tan profundo y complejo como lo eran Joel y Ellie, no es tan carismática y está en desventaja respecto a lo que hemos pasado junto a estos dos, pero es un personaje que se antoja tan real como ellos, a su manera, y controlar a Abby en una historia de aprendizaje hubiera ralentizado el juego. En la primera parte la inmersión era tan cuidada del juego hacía que quisieras proteger a Elly en todo momento, ahora tenemos que incluso enfrentarnos a ella y es terrible lo que sientes en ese momento, y un juego que hace sentir cosas como esas no puede ser malo. The last of us 2 es un gran juego, técnicamente es posiblemente el techo de la ps4 y hay innumerables detalles que demuestran que es una obra mimada hasta la obsesión.

La introducción de algo tan simple como saltar da nuevas oportunidades al juego en cuanto a mecánicas, un sistema de mejoras más pulidos y unas físicas de cuerdas que hacen babear a los diseñadores gráficos en Twitter son detalles que mejoran una jugabilidad que tenía mucho margen de mejora anteriormente, sobre todo con 7 años de por medio. La IA de los personajes también ha mejorado bastante llegando incluso a trabajar en equipo de manera más eficiente o a cambiar su comportamiento o modo de atacarnos dependiendo de distintas situaciones. El juego gana si lo juegas en dificultad difícil, pero aun así está hecho para que cualquier persona pueda jugarlo sin sentirse perdido, incluso tiene dificultad personalizada y tiene accesibilidad visual, motriz  y auditiva para llegar al mayor número de personas posibles, esto es algo que hay que aplaudir y que deberíamos de exigir a todos los grandes estudios. Los diseños de niveles vuelven a ser magníficos, con mapas más grandes que permiten aumentar la exploración, pero no nos engañemos, está lejos de ser un mundo abierto y no tendría sentido jugar en uno. The last of us es una saga que bebe mucho de lo cinematográfico y necesita un ritmo narrativo constante y rápido, de hecho, siempre he pensando que los coleccionables merman el ritmo del juego y no tiene demasiado sentido que intentando salvar a alguien o huyendo de la muerte personificada te pongas a buscar recursos por todas las habitaciones, por mucho que las notas formen un mosaico de historias, la sensación de recoger recursos de manera obsesiva sigue siendo el principal objetivo cuando estamos jugando. Los puzzles siguen siendo tan simples como lo eran en la primera parte. Pero sobre todo y lo más importante para un videojuego: es divertido, entretenido y da gusto controlarlo con los mandos. El combate está más pulido que nunca y permite adaptarse a como lo quieras jugar, incluso habrá momentos en los que querrás jugar sigilosamente con el arco y otras veces ir a saco abriéndote paso a escopetazos. La banda sonora sigue poniendo los pelos de punta y forma parte importante del juego.

En esta parte no tenemos una narrativa tan lineal ni un objetivo tan claro como en el primero, lo que hace que en ocasiones la historia no sea tan interesante y tengamos una mayor sensación de pérdida en el mal sentido. Es seguramente su punto flaco sobre todo si esperas que esté a la altura del primero, pero es imposible porque ya no es la historia de Joel y Ellie, muy difícil de superar. Creo que deberíamos en este punto analizarlo como un conjunto, como una evolución lógica de la historia del primero y sus consecuencias. Ya da igual salvar el mundo, nadie lo espera y me parece interesante que los personajes se adapten, parece que el hecho de formar parte de las distintas comunidades del juego sea más bien a título personal que buscar un mundo mejor. Abby quiere vengar la muerte de su padre, no la muerte de la única esperanza que tenían por salvar el mundo. Y es que da la sensación de que los personajes ya no podrían vivir en otro mundo, uno que ya la mayoría ni ha vivido. La interacción del jugador con los personajes siguen siendo un punto central en este videojuego, pero si creo que algunos secundarios podían haber sido mejor introducidos o directamente borrados, como Jesse. Esto no pasa con Ellie, creo que el cariño que le tenemos es imposible sentirlo con otro personaje de un videojuego actual. La hemos visto crecer, y que fuera la única esperanza que conocíamos no era solo por ser una posible cura, sino porque es optimista, nunca se rinde y motiva a otras personas a seguir adelante, a pesar de estar lejos de ser una heroína cada vez que sale se come la pantalla, y cuando no la controlamos se nota. Ella es la verdadera protagonista de los dos juegos y el hilo conductor, ahora más que nunca.

En definitiva, The last of us 2 es un juego notable, creado por verdaderos genios que no han querido vivir de las mismas sensaciones pasadas, posiblemente porque era imposible superar al primero en ese sentido, y han apostado por reinventarse, hacer un título más complejo, menos efectista pero más valiente y arriesgado de lo que solemos estar acostumbrados en los videojuegos. Mi consejo es que lo juegues y disfrutes sin hacer caso a la nube tóxica que suele rodear las obras que generan tanta expectación, principalmente porque seguramente nunca volvamos a tener una experiencia parecida como con estos dos videojuegos.

Carlos María Porras Castaños

Siete años. La espera se ha hecho demasiado larga. Aunque uno siempre espera de estudios como Naughty Dog que te sorprendan con una nueva IP hay que reconocer que una secuela de The Last of Us parte II resultaba bastante apetecible. ¿Qué había sido de nuestros personajes? Los dejábamos al final del primero llegando a una nueva comunidad y con una mentira hecha juramento, un lo juro que cerraba una magistral experiencia. A mi lo que más me gustó de este juego fueron los personajes, todos ellos, hasta el más secundario. Un mundo apocalíptico como el que se nos presentaba en esta nueva aventura no resultaba nada original pero se cimentaba en unos personajes muy vivos. Asistíamos a lo largo de las más de quince horas que se tardaba en hacer a un carrusel de emociones. Ahí se sustentaba el juego y sobre todo en esa relación de los protagonistas. Ya hemos jugado a The Last of Us 2 y claro, cuando a las dos horas pasa lo que pasa te llevas un bofetón en toda regla. ¿Qué haces Druckmann? ¡No puedes matar a nuestro héroe a las primeras de cambio! Me molestó mucho, además con el ensañamiento que se producía con el personaje. Al cabo de unas horas más de juego reflexioné. La pérdida es en la saga The Last of Us un leitmotiv. Joel perdía a su hija y Ellie pierde a su compañero de toda una aventura. Quizás al juego en estas horas se le puede achacar que haya cogido el tema de la venganza como hilo conductor. No obstante esto no es Uncharted, aquí las limitaciones argumentales brillan. Y amen a lo que dijo el propio director, no se puede hacer un The Last of Us 2.0. Reconozco que en esta ocasión el fin justificaba los medios. Y con Ellie habrá que ir hasta el fin del mundo. Nuestro personaje se transforma, poco queda de la joven que Joel protegía en la primera mitad del primer juego Recordemos que ella siendo una niña tiene que sobrevivir a David y su grupo en una de las mejores partes del juego. Así que años después manejamos a una Ellie con experiencia en ese mundo y si encima le despojas de lo bueno que le rodea tenemos un personaje al que apenas ya reconocemos. Ellie cambia en esta aventura. Es un mundo cruel y ella tiene que aceptarlo. A lo largo del juego vemos el ensañamiento para con sus enemigos. Como si hubiese otra forma de matar.

En esta segunda parte tenemos un componente amoroso, Dina. La relación de Ellie y Dina es muy nueva cuando se produce lo de Joel, pero aun así van juntas hacia el camino de la venganza. Druckmann vuelve a rodear a Ellie de amor en este mundo cruel para que no la veamos deshumanizada, aunque en esta ocasión no hay manera y Ellie abrazará el lado oscuro.

Abby.

Una de las mayores controversias que he experimentado en el juego ha sido en la segunda parte del mismo. Llega un momento en el que te toca manejar a Abby, hasta ahora no la había nombrado. A Abby la hemos conocido al principio del juego, Joel y Tommy la salvaban de una horda. Y ella los lleva hasta su escondite donde se producirá la muerte de nuestro querido personaje. Hacia la mitad del juego en una decisión del guionista muy arriesgada te hacen jugar con Abby. ¿Qué haces Naughty Dog? Eso es lo que pensé en los primeros compases hasta que ves la jugada. ¿Quién es Abby? No deja de ser otra Ellie, una niña a la que este mundo hostil le arrebata la inocencia y todo lo bueno que la rodeaba. Decía que era otra Ellie, al fin y al cabo a una le mueve lo mismo que la otra, la venganza. Quitando ese componente vamos viendo a lo largo de las horas a una joven que ayuda en su comunidad y que ejerce como líder buena ante los suyos. Se la quiere y se la respeta. He de decir que Druckmann arriesga y en alguna ocasión parece pasar la delgada linea roja pero acaba dándonos otro gran personaje para este mundo.

Lobos, Scars y Víboras ¿Con cual te quedas?

En esta segunda parte asistimos al establecimiento de varias bandas. Los Lobos es una comunidad paramilitar de Seattle que aplastó al ejército poco después del inicio de la epidemia. Abby pertenece a este grupo. Luego tenemos a los Serafitas (Scars), un culto fanático religioso y muy violento. Y por último se nos presenta hacia el final del juego a los Víboras, otro grupo paramilitar, de Santa Barbara, pero mejores armados, con perros entrenados y protección defensiva personal.

Toda esta amalgama hace que los duelos contra los infectados vaya bajando en consonacia comparado respecto a la lucha contra dichas facciones. En este sentido contamos con tiroteos realmente espectaculares aunque al ir casi siempre sola es recomendable el uso del sigilo. Os digo ya que mi facción favorita son los scars, acojonan con esa primera aparición con silbidos y flechazo al hombro incluido. Y que decir de esta escena que os dejo en vídeo, de lo que más me gustó.

Sus mayores virtudes.

A estas alturas no os sorprenderá si os digo que el juego me ha parecido de sobresaliente. Uno de los aspectos que más debo alabar es el diseño de escenarios, realmente espectaculares, no en pocas ocasiones me he quedado con la boca abierta. La escena de Ellie que más me gustó fue la de la tormenta con ese gran colofón cuando cae de la lancha. Quizás mi parte preferida del juego. El sonido de la lluvia y los truenos es un elemento más que te estremece y te hace subir las pulsaciones. Podéis verlo en el siguiente video.

Con Abby experimenté el vértigo en otra de las mejores partes del videojuego cuando va por los puentes de los rascacielos creados por los serafitas. Todo se siente vivo y real, las ciudades destrozadas por las bombas con sus inmensos edificios desmoronados, Ninguna habitación en el juego es igual que otra, todas tienen elementos que la diferencian. Es obsesivo el mimo en estos detalles. Y que decir de la música que lo impregna todo. Ellie y su guitarra, los acordes de Gustavo Santaolalla. Un gustazo, nuevamente de diez.

El Fan y su “este es mi juego” ¿Qué le has hecho?

Acabo con un aspecto que no quería meter. La horda de ofendidos y que ha convertido al juego en tema de conversación por lo que no debería. Primero están los ofendidos por manejar a una lesbiana. Pero más me sorprende aquella horda de fans coléricos que explotan tras la muerte del protagonista. ¿Qué haces guionista? ¿Por qué matas al prota, a mi personaje? Es un mal de los últimos años acompañado de la voz que otorgan las redes sociales como altavoces. El fan se cree dueño de la obra y ataca y hostiga en una sinrazón y justificación alguna. Como muestra la actriz Laura Bailey, que interpreta a Abby, reveló que ha recibido amenazas de muerte por su papel en el juego.

“Tío. Intento publicar sólo cosas positivas aquí… pero a veces esto se vuelve un poco abrumador”, dijo Bailey. “He borrado algunas de las palabras porque, ya sabes, spoilers”.

En fin, acabo con este apunte amargo pero necesario de destacar. La obra es del creador, como así es dueño de sus personajes. Nosotros disfrutemos del camino que se les de.

Juanma Martín

Quiero partir de la base que no soy un experto en el mundo de los videojuegos más allá de la experiencia de haber empezado con la Megadrive allá por finales de los 80 y comienzo de los 90. La evolución del entretenimiento digital ha sido gigantesca desde entonces y ha sabido equilibrar grandes historias con jugabilidades interesantes. Aún recuerdo Fahrenheit de Quantic Dream de 2005 con un sistema de juego con QTE  basadas en las luces de aquel viejo juego de mesa llamado “Simon”. Este estudio lleva su prioridad de la historia sobre el juego un escalón por encima del resto y es por ello que sus programas son llamados en ocasiones (y casi de forma despectiva) cinemáticas interactivas. He jugado al título mencionado, a Heavy Rain y a Detroit become Human y los tres son maravillas en las que la trama y los personajes me calaron de manera muy especial por la emotividad de sus premisas y el desarrollo de las mismas. The Last of Us parte 2 mantiene un nivel de jugabilidad más anclado en lo “clásico” pero si sabe darle una emotividad renovada a esta secuela. Todo esto nos está llevando a un acercamiento al cine tanto en los presupuestos como en el desarrollo del guion de cada proyecto… y eso, bajo mi punto de vista, es bueno.

Creo que voy repetir en más de una ocasión la palabra emotividad durante mi parte del artículo ya que es lo que más define este trabajo de Naughty Dog, pero haciendo una aclaración en dicha palabra. El estudio ha sido arriesgado aunque coherente con la idea de The Last Of Us parte 2 y aquí no encontraremos cámaras lentas remarcando momentos concretos, ni luz al final del túnel o muertes gloriosas…. si buscáis eso, este no es vuestro título.  La supervivencia y la ley del más fuerte reinan en cada esquina y esa norma atañe tanto a antagonistas como a protagonistas. Naughty Dog no hace excepciones y da el mismo tratamiento a todas las muertes ya que la vida real tampoco las hace.

Hay muchos fans de la primera parte que se han quejado tanto de la muerte de Joel como de la forma en la que se nos presenta y sinceramente, discrepo con ellos. Por desgracia no me sorprendió por culpa de las filtraciones que hubo antes de la salida oficial. Pero volviendo al tema, la muerte del protagonista de la primera entrega es “made in The Last of Us”  y tiene (pensándolo fríamente) la misma importancia para su asesino (más allá de sus motivos personales) como para nosotros las muertes de todos los enemigos a los que nos enfrentamos. ¿Acaso no son explicitas las ejecuciones sigilosas de Ellie degollando todo el que se interpone en su propósito? El gran problema de los jugadores es que piensan que su personaje es inmortal y es el más chulo del barrio y por suerte, para Naughty Dog sus personajes están al servicio de la historia y no al contrario. Otra compañía no habría jubilado a su gallina de los huevos de oro tras cuatro exitosas entregas: Hablo de Uncharted. Otro ejemplo es Until Dawn, un videojuego al más puro estilo de las películas “slashers” en el que ningún personaje es imprescindible para la finalización de la trama. Únicamente que no conoceremos parte de su historia si fallecen antes de llegar al final.

La culpa es de Nathan Drake, de Lara Croft y del mundo de los videojuegos en general por hacernos creer siempre que nuestro avatar virtual no podía perder nunca y que por muy difícil que se nos presentase la cosa saldríamos airosos. En el juego de Druckmann nunca se gana (aunque podamos engañarnos a nosotros mismos), se puede perder menos pero no hay final feliz para nuestros personajes y eso es lo más coherente. Ellie está tan acostumbrada a perder que no soporta haber conseguido una vida feliz y en su foro interno sabe que se encuentra más cómoda sufriendo.  Esa escena final con la granja vacía, sin muebles ni rastro de quienes la habitaron es buena prueba de ello. Únicamente quedan sus cosas como recuerdo de lo que tuvo y no quiso conservar junto con una guitarra que nunca volverá a sonar igual.  Ya no queda nada de lo que una vez fue y por ello deja todo atrás mientras abandona lo que durante un breve espacio de tiempo fue su hogar.

Toda la primera parte de historia de esta secuela podría llamarse el viaje del villano, pues asistimos  a una venganza que acaba destruyendo a Ellie y se convierte en un lastre que la hunde cada vez más. Esta vendetta y el odio que la conlleva la aparta de todo ser querido que la acompaña y se nos presenta como (de las dos protagonistas que manejamos) quien más tiempo viaja en soledad y menos contacto humano tiene durante su periplo. Una venganza impulsada por una culpabilidad que descubrimos en la recta final y que tiene como germen esa conversación entre ella y Joel en la que Ellie desvela que no podrá perdonarlo por salvarla de los Linternas. Los asesinos le han robado ese perdón que algún día hubiese llegado y que jamás sabrá si finalmente se lo habría concedido. Por ello creo que vemos a Ellie vestir la chaqueta de Joel en el tramo final del juego o como la huele y abraza antes de partir de viaje.

Abby por su parte evoluciona hacia la luz (partiendo de una vida sumida en el odio) y tras su catarsis se ve liberada del peso de la muerte de su padre y trata de recuperar los años que perdió.  Esta “lobo” arranca de un alma rota a la que no deja que nadie se acerque para acabar descubriendo todo lo que dejó perder por su obsesión con dar caza al asesino de su padre. En su camino por reunirse con Owen descubre que había sido feliz junto con sus amigos pero que la venda de la venganza no la había dejado ver la realidad.

Muchos han odiado la parte en la que juegan con el  personaje antagonista pero creo que ha sido una jugada arriesgada pero necesaria por parte de Naughty Dog para entregarnos una historia redonda en la que los buenos no son tan buenos ni los malos tan malos. Todos poseen su dosis de razón y su parte de equivocación.

Abby y Ellie son caras de la misma moneda aunque no llegan a saberlo y la primera alcanza la redención cuando olvida la venganza y perdona la vida de Dina aunque tenga algo que ver la mirada de Lev. La segunda no puede vivir con su culpabilidad y culpa de ello a los asesinos de Joel y eso la precipita un abismo autodestructivo del que no puede y no quiere salir.

The Last of Us parte 2 es la perfecta secuela y creo que un broche de oro para la historia de Ellie y quizás un gran comienzo para contar la de Abby y Lev.

Como único punto negativo del título sería, bajo mi punto de vista, la banda sonora. Creo que Santaolalla no está a la altura de lo que compuso para la primera entrega.

Y antes de despedirme quisiera dejar claro algo que puede parecer obvio pero que, visto lo visto no lo es: hay que saber diferenciar entre el personaje y la actriz que lo interpreta.  Un poco de sentido común no vendría mal a muchos de los que habitan en este mundo.

Un saludo y sed felices.


el autor

Economista frustrado. Cinéfilo de videoclub, seriéfilo de sofá, amante de los videojuegos y coleccionista de todo lo que se pueda poner en mi estantería. Crecí con una Game Boy verde pistacho y un reproductor VHS.

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