Opinión: El absolutismo friki

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Hoy vamos a hablar de lo que me molesta, de lo que no aguanto del fantástico mundillo en el que todos, lectores míos, nos movemos, el llamado mundo friki. Un mundo que todos sufrimos y del que formamos parte activamente, teniendo actitudes que describiré a continuación.

El primero de los requisitos indispensables para poder ser uno más de la manada es claro: ser más listo que los demás. Si es posible, ser el más listo de los listos y además ser diferente. Porque que hagas cosas extrañas no tiene que ver con que seas un poco raro, no, tiene que ver con que eres especial, único, ¡un rasgo al que aferras con ahínco, porque tú crees que te hace aún más inteligente que el resto! Fantástico. Pero lo que más me divierte es la curiosa y 0 sesgada forma de ver las cosas que tenemos, te explico: la élite friki (sí, lo has oído bien) somos aquellos que nos balanceamos entre lo diferente y lo tradicional, porque si en algún momento hay alguien al que le gusta una… uff… me cuesta decirlo… una asquerosa moda, entonces esa persona es una poser (además somos muy modernos). ¡Nuestra comunidad es pura, original y diferente, si eres un posturas no puedes ser un friki de verdad! Es más, acribillaremos esa tendencia sin piedad y de forma arbitraria.

Limoncio es la representación perfecta del friki.

Para continuar con el ejemplo anterior, hablemos del caso del momento, Christopher Nolan. Verás, aquí hay dos ÚNICAS posturas. La primera y más razonable es que el director te encanta porque sus tramas y giros argumentales van más allá de toda imaginación y lógica, de forma que la comprensión de sus películas sólo está reservada a iluminados como tú, sujetos de una complejidad intelectual tan prodigiosa que les cuesta encontrar películas a su altura, en las que verse reflejados. La segunda y más mejor es que tú, amigo mío, estás fuera de toda esa horda de fanáticos sin capacidad de raciocinio que sigue a “la masa”. Eres la resistencia, aquel al que Nolan no le gusta porque sus intricados y supuestos giros argumentales le parecían demasiado “evidentes”. Es otras palabras, Nolan no se acerca, ni aun satisfaciendo a mucha gente, a llenar el vacío de tu alma, porque tu vida interior es vastísima.

Al final, y tras mucho darle vueltas, unos 10 minutos aproximadamente, llegas a la conclusión de que los gustos de las personas corrientes-recordemos que tú no lo eres- son malos, y que la gente simplemente es que no tiene ni idea de nada, no están a tu altura. Tus refinadísimos gustos y opiniones son objetivos e inamovibles, difíciles de explicar a esos borregos sin criterio,  por lo que simplemente me los guardaré y juzgaré en silencio, porque ante todo soy valiente y respetuoso. Pero aun siendo increíblemente respetuoso, y con la ayuda de una pantalla de por medio, no puedo permitir que la gente crea y diga ciertas cosas como que Star Wars VIII no es mala o que One Piece es mejor que Dragon Ball, por ejemplo. No. Puedo discutir durante 7 horas seguidas dando argumentos muy válidos que a) son cíclicos b) son interpretaciones mías que expongo como ciertas c) desacredito por X razón a la otra persona.

Pero ¡eh!, creo que simplemente actúo así porque durante mucho tiempo fui tratado con reticencia debido a lo esp-diferente que soy. Ya sabes, lo que me ocurre es que tengo capacidades distintas, cosa a la que achaco casi cualquiera de mis fracasos, tales como no haber aprobado matemáticas en primero de bachillerato. ¡No soy yo, es el mundo, maldito mundo! siempre en contra de personas como yo, que por supuesto son una minoría por definición. Me haré nililista o hesistencialista o algo así que he leído en un foro para demostrar mi inconformismo. Me cultivaré leyendo historias de un hombre adulto que patrulla las calles en calzoncillos y su complejísimo discurso sobre el bien y el mal, rezaré a la Wikipedia, que es sinónimo de sabiduría absoluta. O me leeré el cómic resumido de Así hablo Zaratustra, porque en realidad leer me parece un coñazo. Sí, eso haré.

Llegado este punto me supongo que muchos os habréis sentido sutilmente identificados con este post. ¡Eh tú, si tú, no apartes la mirada ! Tú también. Tampoco pongas los ojos en blanco. Sabes que es cierto, y sé tan bien como tú que tu bochorno es comparable a decir que viste hacer bullying y no hiciste nada. Y luego estás tú, sí, tú. ¿Con que refugiándote en el “al menos lo admito” para hacerlo, no? Porque claro, ir de frente si por lo menos piensas así es mejor. ¡Pues no joder! La falsa modestia es la hostia, y quien diga que no miente. Y si no que te aguanten otros.

Pero tranquilos, porque para ambos tipos de frikis, incluso para aquellos raros especímenes que se hayan sentido completamente ajenos al post (tú no eres uno de ellos, no te engañes) les diré que este insoportable comportamiento por el que te merecías que te robasen el bocadillo es normal. No pasa nada. Todos somos, esencialmente, pesados. Pero mucho. Y aunque sería mejor que dejásemos de tomarnos todo como una batalla personal en nombre de dibujitos chinos, o al menos conocer el límite para hacerlo, porque no hay quien nos aguante, lo cierto es que es normal , y quien no es pesado con eso lo es de otra forma.

Así que, en resumen, larga vida al friki, aunque sea un ser repugnante. Sed felices.

CRECE.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

21 comentarios

  1. Muy de acuerdo en todo. Y es muy cansina esa actitud, porque parece que hay gente que le gustan cosas no porque le gustan sino para sentirse superior.

    En este artículo lo menciono en la última parte: “En toda disciplina está el que considera aficionados a los demás, especialmente en cualquier cosa relacionada con el mundillo friki. Es interesante el caso de Colonos del Catán, que hace años ocupaba uno de los primeros puestos en la web de ranking de usuarios BoardGameGeek y, sin embargo, cuando se popularizó bajó varios puestos, sin llegar a tener una media de notable. Seguro que conoces a alguno que dice: ‘yo me leí los libros antes que la serie’, ‘tú vas de otaku pero sólo has visto DeathNote’ o ‘escuchar Metallica no te convierte en metalero’”.

    https://www.lascosasquenoshacenfelices.com/el-mercado-de-los-juegos-de-mesa-lo-tiene-claro-esta-en-su-mejor-momento-y-aun-pueden-mejorar/

    • ¡Hola Miguel!
      Me alegro de que te haya gustado el post, y en efecto este comportamiento es bastante asquerosillo, pero bueno, ¡hay cosas peores!
      El artículo de los juegos de mesa es una pasada, y lo del catán una verguenza, es mi juego favorito de mesa, y aunque no te guste no puedes negar que es una pasada.

      Un saludo.

  2. Sofia Ricarte el

    Totalmente de acuerdo contigo. Es agotador tener que sacar constantemente el carnet de friki ante cualquier entendido, que resultan ser todos. Aunque sigue pareciendome que Interstellar no es buena, a riesgo de que me tachen de reina de la superioridad moral.

    Gran artículo

    • Lo del carnet friki además es que luego no merece la pena, al final lo mejor es darle la perra gorda y tratarles con la condescendencia que se merecen. A mí tampoco me gusta Nolan, que conste, pero los extremos ya es pasarse.

      ¡Gracias por leerme y un saludo!

  3. Raúl Sánchez el

    He compartido esto por donde he podido, oiga. Muy bien.

    Habrá que decir que el fenómeno de “molar” no está solo en los comics, manga, videojuegos, etc. Es universal. La brasa de molar con poemas de franceses olvidados o con Norman Mailer es más viejuna, pero era en esencia lo mismo. Era gracioso que en muchas ocasiones ni se habían leído los libros de los que se hablaba, y se tiraba de lugares comunes. Recuerdo uno que en una fiesta de cuando iba a la universidad hablaba delante de un grupo de mujeres, hablando maravillas de “Por quien doblan las campanas”, de Hemingway. Yo, que me la había leído, dije que el libro estaba inspirado en España por lo torero, con esas gitanas liderando batallones de soldados en la España de los años treinta. Además de detallar más cosas de la novela que, en fin, olían. Yo que sé, podía haber argumentado el hombre sobre lo bueno del libro, pero, muy enfadado, dijo que la vida es superior a la ficción y que puede pasar de todo, para luego no hablar para nada de ningún detalle del libro. Porque, claro, no se lo había leído y yo le había fastidiado su show de parecer sexualmente interesante.

    Creo que ahora con internet la cosa ha cambiado, pero esa necesidad de parecer inteligente y culto ha ido a más. Ya no sólo son los universitarios jovencitos intentando impresionar a quien quiere llevarse al huerto: es casi una necesidad. Eso ha cambiado, es necesidad de aparentar cultura y va mucho más allá de la gente joven. Se espera que todos seamos cultivados en todo: es ridículo. Ya lo era en los 80-90, pero a estas alturas de la historia, con la abrumadora cantidad de oferta cultural, ya es un milagro saber bastante de sólo un campo. O un sólo deporte. O un género de videojuegos incluso. En fin, la era de las redes sociales es lo que tiene: todos tenemos recompensas por tener “Me gusta” o retuiteos o visitas a un post, y no hay nada más reforzante que la aprobación social. Ahora la tenemos de todos los millones de personas que hablan nuestro idioma. Era esperable que lo que ha pasado siempre se hiciera muchísimo más grande estos años.

    A pesar de todo, y estando de acuerdo en lo fundamental, yo quiero romper una lanza por los raritos. Quicir, he sido uno de ellos desde siempre. La mayor parte de las veces no hacíamos daño a nadie, y si se podía decir algo malo de nosotros era que tendíamos a querer quedarnos solos. Nos hacíamos como mucho daño a nosotros mismos. Incubábamos algunas de las cosas que comentas, claro, pero también la preservación de historias de gente con un martillo que volvía siempre al lanzarlo, las locuras de un niño con un bastón que iba en una nube y la eterna lucha de un karateka japonés que lanzaba bolas de fuego. No sé hasta qué punto eso salvó a la Humanidad, que quizás no, pero lo de los robos de bocadillos no era merecido. A mí me los echaban de paté y dolía ese día no catarlos, ayh.

    Buen post, oiga.

    • Hola Raúl,
      ¿Te he comentado alguna vez que adoro tus historias? Te encuentras con cada elemento que me muero de risa. En efecto, el comportamiento del “friki” no sólo acompaña a los cómics o videojuegos, los intelectuales o gente de esa pasta en el fondo también entran dentro de esta categoría de “iluminados”, que existieron, existen y existirán en cualquier clase de lugar o tiempo. Sentirse, o mejor dicho, querer sentirse especial es atemporal.
      Los siento por tu bocata, pero sabes bien que fue un castigo divino.

      ¡Un saludo y muchas gracias! 😀

  4. Adrián De La Fuente Lucena el

    Muy buen post Carmen. Muy original la forma de presentarlo.

    Es cierto que a los frikis se nos va mucho la cabeza y muchas veces tendemos a pontificar. A mí me pasa mucho. Al final se trata de saber argumentar los gustos de cada uno en sana discusión.

    Lo de más raro o menos raro, bueno eso es algo que depende de contextos y prejuicios. Yo era raro porque me gustaban los cómics, pero incluso dentro del gremio era raro porque me desmarcaba, y sigo desmarcándome, de los gustos de la mayoría de las personas del Cómic Mainstream.

    Nota 1: No doy mi opinión de Claremont que si no Mario me expulsa del blog. jajajajaja.

    Nota 2: Para mi Spiderman y Lobezno son más sosos que Iron Man y el Capi. Y decir eso en los 80 y 90 ya era polémico. jajajajaja.

    Un abrazo.

    • Hola Adrián,

      tranquilo que todos tenemos estas actitudes, no estás solo, y quien diga que no ayay. Lo de raro en efecto es más relativo, pero me imaginaba más al niño retraído cuyo comportamiento se aleja de la media.
      Siempre buscando amigos Adrián, siempre buscando amigos Jajajajja

      Un saludo y gracias.

  5. Pedro Perez S. el

    Enhorabuena a todos. Durante algún tiempo hablamos de intentar acercarnos mínimamente al Jot Down y por fin lo hemos conseguido.

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