Opinión: Q[KÛ]. ¿¡El destino de la humanidad en una niña de 10 años!?

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Han pasado 10 años desde que una enorme esfera llamada Solaris apareciera en el cielo y empezara a enviar criaturas demoníacas a la superficie. Las bestias gigantes procedentes del artefacto arrasan con todo a su paso. La tecnología militar resulta insuficiente, los esfuerzos por contenerlas inútiles. Nada parece ser capaz de detener a estos seres. Un momento, eso es… ¡¿una niña?! ¿Qué está haciendo ahí?

Prohibido mirar al cielo

Q[KÛ] nos transporta a una Tierra completamente devastada, donde los seres humanos tienen prohibido mirar al cielo tras la aparición de la esfera gigante. En un futuro donde los gobiernos se han despreocupado por completo de la población civil para centrarse en una carrera armamentística global, en busca de un arma capaz de hacer frente a la amenaza, nos encontramos con Rem Serizawa, un antiguo soldado de élite, que abandonó el ejército para cuidar de un grupo de huérfanos. En una de sus expediciones en busca de víveres se encontrará con una niña pequeña, de aproximadamente 10 años, con apariencia de lolita, pelo rosado y unos brazos un tanto extraños, completamente estática frente a una de estas criaturas demoníacas, que en el manga reciben el nombre de demi. Tras subirla a su moto y alejarla de la criatura, el joven le pregunta por su nombre, su lugar de procedencia y su familia, pero la chica, algo desorientada responde únicamente… . Sin saber muy bien qué hacer, Rem decide dejarle algo de dinero y un par de donuts, para que coma algo y encuentre una colonia cercana. Sin embargo, sus caminos volverán a cruzarse en circunstancia similares, con la única diferencia de que esta vez, será la niña quien salve al ex militar. Al abrir su diminuta boca, una fuerza de succión abismal aspirará al demi, convirtiéndolo así en su merienda. Tras zamparse al horrible monstruo de un bocado, la chica, con una enorme sonrisa, le pedirá a su antiguo salvador más donuts.

Este vacilón de la moto es nuestro prota.

La guerra de los mundos a la japonesa

Y cómo se decía en el “Un, dos, tres…”, hasta aquí puedo leer. He de decir que para mí Q[KÛ] ha sido una grata sorpresa. Lo compré sin expectativa alguna y resultó ser una obra muy original, que puede servir de puerta al mundo del manga. Su argumento puede resultar similar a otras obras como La Guerra de los Mundos, pero Tatsuya Shihira, guionista y dibujante del título, es capaz de tratarlo de una forma muy novedosa, mezclando el tópico americano de la invasión extraterrestre con otros tantos japoneses como la presencia de personajes loli, o las formaciones de equipos especiales a lo Power Ranger. Sin ir más lejos, toda el aura de misterio que rodea a la protagonista me parece que encaja perfectamente con su condición de niña pequeña. Pero no una cualquiera, una niña japonesa. Puede ser perfectamente el ser más poderoso del universo, pero se comporta como una cría que solamente quiere jugar y comer rosquillas. Realmente no es consciente de la importancia de todo lo que le rodea, y eso, junto con el secreto de sus habilidades especiales, da mucho juego.

Respecto al protagonista, sí que es verdad que es un poco el arquetipo de héroe de manga, pero se me hace curioso ver a un tipo como este en una historia donde normalmente se nos suele colocar un marine americano de pelo y bandera en pecho. En los roles secundarios podemos ver desde generales del ejército completamente obsesionados por un conflicto bélico inminente, a los que les da un poco (más bien un mucho) igual la vida de los civiles, pasando por un curioso equipo de fuerzas especiales empeñado en el regreso de Rem al ejército, y por supuesto un montón de sabandijas egoístas que solo buscan el beneficio propio en una época de caos y desesperación.

Al contrario de lo que puede parecer, la historia presenta algún que otro giro de guion inesperado, que acaba dándole un regustillo interesante a la obra. Algo así como un donut relleno de una crema que nunca habías probado y que no termina de disgustarte. La típica película de alienígenas americana, pero a la japonesa, con un dibujo espectacular que es sin duda lo mejor del título. Un diseño de personajes que se diferencia de los estándares, unos monstruos que como mínimo te harán arquear una ceja, y unas escenas de acción que no pasan para nada desapercibidas.

El mayor inconveniente que puede presentar la obra son las tonalidades de gris oscuro y negro, y la dirección en varios momentos puntuales, sobre todo peleas. No hay errores graves, simplemente algunas viñetas desorientan bastante. Nada que no solucione unos segundos demás delante de esa página concreta. Si bien, también es cierto que el nombre es algo lioso, pero se debe a un desacuerdo entre los editores y los traductores, ya que en el título del manga se mantiene tanto la letra Q, como la pronunciación japonesa de la misma [KÛ]. Mientras que en la obra original, el personaje se limita a decir la letra, en la edición española encontraremos esta especie de transcripción para que se asemeje a más a como un japonés diría la Q (algo así como un “kou” alargando las vocales), en lugar de utilizar nuestra pronunciación habitual (que sería un “ku” más corto y tajante). Es un detalle algo tonto la verdad, creo que se han calentado la cabeza de más.

Una buena opción para matar el hambre

La edición corre a cargo de Milky Way, y cuenta con 4 tomos de 200 páginas, (aunque me parece que el último tiene unas poquitas más). Las sobrecubiertas han sido realizadas con un acabado plastificado brillante que las hace especialmente bonitas. Imagino que sobra decir que se lee derecha a izquierda, pero nunca está de más recordarlo. El precio del tomo ronda los 8.50€ y la traducción es de Víctor Gomà.

En resumen, un manga cortito, de estos que entran bien incluso sin hambre. Con aroma yanqui, pero gusto nipón. Una historia que te hace que quieras pasar rápido al siguiente plato, y un dibujo tan bueno como un donut de chocolate, o un demonio gigante de 8 metros con salsa barbacoa… ya depende de tus gustos. Itadakimasu!



7.3 Valoración final
  • GUIÓN 7
  • DIBUJO 8
  • INTERÉS 7
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el autor

Filólogo y friki. Defensor a ultranza del videojuego como arte. Adoro Japón con todo lo que ello implica y mi nombre es una falta de ortografía con más sentido de lo que parece.

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