¿Por qué todo el mundo debería ver la primera temporada de Isabel?

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En esta sacrosanta web procuramos defender lo nuestro, siempre que se lo merezca. Así, hemos seguido muy de cerca la producción de Diagonal TV, en la que participaron de forma muy activa los hermanos Javier y Pablo Olivares, a los que admiramos desde que analizamos en profundidad la meritoria El ministerio del tiempo y tuvimos la oportunidad de entrevistar a Javier. Hoy es el turno de recomendar una serie precursora de esta, pero mucho más ambiciosa en su planteamiento. Hablamos de Isabel, biopic de la Reina católica que se divide en tres temporadas. En este artículo abordaremos la primera de ellas y la razón por la cual todo el mundo debería verla.

SU PRINCIPAL VIRTUD ES EXISTIR

Orson Welles, el principal adalid de una adaptación de Don Quijote al cine

Vayamos a lo más básico, y lo más obvio: la historia de España tiene mucho que ofrecer a guionistas y literatos. No solo por acontecimientos de vital importancia para el devenir del mundo occidental, si no por el carácter aventurero que siempre nos ha caracterizado y los grandes personajes que han adornado nuestro pasado. Tan cierto es esto como que la historia de nuestro país ha sido muy desaprovechada, en primer lugar por nuestra industria. Llama mucho la atención la gran cantidad de largometrajes españoles sobre la Guerra Civil y que todavía estemos esperando la gran película sobre la Guerra Civil. Que Stellan Skargard sea un soso Goya dirigido por Milos Forman. Que el Quijote haya sido una obsesión de Orson Welles y Terry Gilliam. Que Cristobal Colon fuera Gerard Depardieu bajo la batuta de Ridley Scott. Que las mejores películas sobre la llegada de los conquistadores a América sean de Werner Herzog y Mel Gibson.

Por eso, aunque pudiera parecer una obligación que la cadena pública emita una serie con clara intención didáctica acerca de la vida de los Reyes Católicos, no deja de ser una sorpresa y toda una rara avis en la televisión española.

UN GUIÓN A PRUEBA DE HIERRO

Todo lo dicho anteriormente queda muy bien, pero uno no disfruta de una serie solo con las buenas intenciones. Isabel tiene un hándicap que echa para atrás desde el primer momento. No, no me refiero a que sea española, si no que, al igual que la maltratada El ministerio del tiempo, sus capítulos se alargan hasta la hora y cuarto. 75 minutos que podrían hacerse muy largos. Por fortuna, no es así. De hecho, apenas hay concesión al relleno. Hay mucho que contar en esta primera temporada de Isabel y no es fácil conseguir que entretenga. Por fortuna, los hermanos Olivares lo consiguen.

La primera temporada de Isabel abarca el periodo que va desde el anuncio del nacimiento de Juana, la primera hija del rey Enrique IV, hasta la coronación de Isabel como reina de Castilla. Entre medias, transcurre una historia en la que la prioridad son las intrigas palaciegas, pero que también maneja otros aspectos del poder con el retrato de varios de sus personajes. Un buen ejemplo es el capítulo dedicado a Pedro Girón, villano al que el destino le acaba jugando una mala pasada por una acción tan maligna como aparentemente intrascedente, lo que acabaría cambiando la historia de Isabel y, por tanto, la historia de nuestro país.

UN CASTING BASTANTE AFORTUNADO

La primera temporada de Isabel cuenta con un reparto con lo más granado de la televisión. Fue muy polémica la elección de Michelle Jenner como Isabel, pero a mí me parece un acierto. Jenner tiene un rostro tan bello como aniñado, lo que crea un curioso contraste entre el aspecto angelical y el estricto carácter de la reina católica, un personaje que en muchos momentos nos acabará exasperando por sus convicciones religiosas.

La réplica se da la Rodolfo Sancho, que ya era santo de mi devoción en el Ministerio del tiempo, y que lo borda como Fernando, un galán amante de la guerra y con talento para la política. La relación matrimonial es de lo mejor llevado de la serie. En lo personal, se desean. En lo “profesional”, a Fernando, un hombre que esperaba poner en su sitio a Isabel, le saca de quicio el carácter de su esposa. La grandeza de uno choca con la del otro.

Pablo Derqui interpreta a un pusilánime Enrique IV, uno de los personajes más complejos de la serie. Un rey que no quiere serlo, indeciso, asaltado por los rumores acerca de su hombría y fácilmente influenciable. Bárbara Lennie es Juana de Avís, su esposa, el personaje con mayor carga dramática de la serie y el principal reflejo de las consecuencias del poder para una familia.

Juan Pacheco, marqués de Villena y el gran villano de la serie, está interpretado magistralmente por Ginés García Millán, que lo borda como un manipulador nato que jamás deja de intrigar con tal de lograr sus objetivos. Os sorprendería la gran cantidad de giros con los que cuenta la trama. Desde luego, George R. R. Martin contaba con material de sobra para inspirar su conocida saga Canción de Hielo y Fuego. Su principal contrapunto es Pedro Casablanc, que cumple como Alonso Carrillo, Arzobispo de Toledo. Además, aparecen Ramón de Madaula como el principal consejero de Isabel, Pere Ponce como otro de los miembros del consejo de la futura reina o Sergio Perís Mencheta como un gallardo Gonzalo Fernández de Córdoba, el que luego sería El gran capitán, uno de los más conocidos militares de la historia.

UNA AMBIENTACIÓN CORRECTA.

Isabel es una serie meritoria también por su limitado presupuesto. No es una temporada que se caracterice por grandes batallas, aunque las dos que aparecen consiguen solucionarse con solvencia. Algo similar a lo ocurrido en la primera temporada de Juego de Tronos. Lo que sí funciona es el uso de interiores, que abunda en la serie, y los ropajes de los actores, que nos ayudan a trasladarnos al siglo XV castellano y aragonés.

CONCLUSIONES

Isabel es una notable serie histórica que refleja la lucha por el poder en la Castilla del siglo XV. Es un fresco sobre la ambición, la política, la guerra y el pensamiento de la época que, además, actúa con fines didácticos al contarnos con todo lujo de detalles sobre los reyes que concibieron España tal cual es ahora. Muy recomendable.  

Sed felices!



el autor

Médico residente. Intento aprender como si viviera para siempre. Intento vivir como si hoy fuera mi último día...con las cosas que me hacen feliz.

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