Remakes de Disney, ¿necesarios?

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Buenos días queridos lectores,  y bienvenidos a esta nueva entrada donde hablaremos de los tan queridos como odiados remakes de Disney, que llevan saliendo desde hace un tiempo a esta parte, comenzando por Cenicienta en 2015.

Mi opinión más bien es la del lado de los detractores, y es que no acabo de comprender el porqué no dejan de volver a intentar contar historias que ya están contadas y además bien. No se trata de adaptaciones, dejando de lado películas como Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton, no se trata de reinterpretaciones, explicando la historia desde nuevos puntos de vista. Simple y llanamente se trata, hablemos claramente, de sacar los cuartos y estirar el chicle hasta los extremos más desvergonzados y caras que existen. Pero claro, hay un punto verdaderamente interesante en todo este asunto, y es realmente sobre el punto por el que vengo a hablar aquí.

No es la primera ni la última vez que veremos cómo grandes gigantes como Disney comienzan a sacar remakes o similares sobre alguna obra en concreto con el fin de sacar dinero, pero curiosamente han decidido hacerlo por sus clásicos de animación. Puede que la causa de esto se deba a que después de todo son sus obras más notables, queridas y conocidas, puede que opten por hacer remakes y no películas por lo redondas que son y lo bien cerradas que están e incluso puede que sea una mezcla de todas estas razones. Pero en mi caso no puedo evitar sentir que hay algo subyacente, consciente o inconsciente, que explica este fenómeno y el desparpajo con el que ocurre: un desprecio hacia la animación como medio. Este desprecio no deja de ser algo mas viejo que Matusalén, porque no poco se escucha el famoso “los dibujos son para niños” y esa clase de asociaciones, aunque poco a poco estos prejuicios se estén superando.

Sin embargo la realidad es que aún están ahí. Dejando de lado el evidente dinero que ganan por la ya existente horda de fans y que las películas ya están hechas, seamos sinceros, no se hace con otras películas que igualmente cuentan con estas ventajas. Si en algún momento, por ejemplo, se OSASE hacer un remake de Star Wars las chispas saltarían, y el grito se pondría en el cielo con completa seguridad. O con Piratas del Caribe. O con LOTR. Pero no importa que le pasen la mano por la cara a películas de animación como El libro de la selva, Aladdin o el más reciente Rey León. Parece que los ejecutivos se sienten con la potestad suficiente como para no dudar de que esto será bien recibido y de que no pasa nada, que simplemente será una forma fácil y legítima de sacar dinero.

Pero, ¿por qué? parece que se tiene la idea general de que el guión de estas películas, lo que se cuenta, es fácil de readaptar y de reproducir, más que hacerlo con una película live-action, “con unos pequeños cambios aquí y allá quedará una película que guste y que estará bien”, lo que de nuevo es un desprecio hacia la animación que aunque sutil y ni siquiera malintencionado, no deja de ser sorprendente y molesto. Porque se asume que es una simpleza, una perrogrullada y un paseo de niños. Que el plano se haga así es una simple coincidencia que poco tiene que ver con el resultado final de la película y la opinión que merece, o el diálogo, o la paleta de colores que se usó, la técnica de animación o que fuese 2 o 3D. Tienen la poca vergüenza de asumir que pueden copiar y pegar una película con un resultado final como el que tuvieron y que además a los fans les parezca fenomenal.

Y no os confundáis, porque muy probablemente Disney sepa que no puede reproducirlo, que Aladdin salió una vez y no más, que tendrán que hacer segundas partes, spin-offs u otras películas para llegar a su nivel. Lo que sí sienten es la seguridad suficiente, el respaldo social necesario, como para permitirse atreverse a hacer esto sin que el haya críticas o quejas, y es que este desprecio hacia el medio es general.

¿Cuándo aprenderemos que hay cosas; guiones, desarrollos, expresiones faciales, efectos especiales que la animación sabe crear mejor que el medio convencional? No puedes adaptar One Piece a live-action y que salga bien. No puedes adaptar Big Hero 6 y que quede bien. Ni Inside Out. La magia de la animación es precisamente esa, que es un medio en el que el límite es la imaginación, que en muchísimos aspectos puede volar más lejos que el cine convencional, en el que se juega con lo imposible, con cosas que no existen y cuyo mayor ventaja es la suspensión de la incredulidad. Y por eso es por lo que funciona tan bien en niños, es una conclusión lógica y predecible una vez que comprendes a esta forma de contra historias, de la índole que quieras.

Así que no, perdonadme, no es que desprecie a estas nuevas películas, sino que respeto a las anteriores, a las que no son lo suficientemente anacrónicas y que además cuentan exactamente lo mismo que cuentan estas películas, punto por punto. Estas películas ni son actualizaciones, ni nuevos puntos de vista, ni nada. Son copias prescindibles y con una intencionalidad tan clara que espantan.

Un saludo y sed felices.



el autor

Mi nombre es Carmen, pero me llaman Kitayu. En los fríos inviernos me muevo sedienta de tinta y ocio. Bueno, a quién vamos a engañar, en verano también.

2 comentarios

  1. Espero que no se atrevan a hacer un remake de Fantasia, donde se mezclaban los “dibujitos” y la música clásica de una forma realmente artística… Pero son capaces… coincido contigo!!!

    • Hola MCCLOT,
      Ni dudes de que son capaces, por ganar dinero hasta harían una adaptación de algo que puede salir tan mal como por ejemplo BICHOS de PIXAR.
      Un saludo,

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