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Reseña Basura: Castores Zombies

Bienvenidos, amigos de la ponzoñosa basura fílmica que abunda en nuestros días. Aquellos (pocos) aficionados a mi particularmente bella sección conocéis de mi amor por los megamonstruos. Pero no solo de tiburones vive el hombre, y las bondades del cine basura incluyen la capacidad de monstruización potencial de cualquier animal. Si os molan los tiburones, los sharknados o los surfistas nazis, este es vuestro lugar. Si os mola la basura mas hardcore, hoy os traigo la reseña de Castores Zombies. Oh si.

El argumento

Bien, tenemos una empresa de gestión de residuos tóxicos, que, debido a un fatídico error humano deja caer sobre el río del pueblo un par de sus barriles. ¿De qué? No importa, ¿Por qué nadie hace nada? Pues por que si lo hicieran no tendríamos película. Tenemos ante nosotros una película tan autoconsciente de su propio tufo a sisifo del malo, que no solo no trata de esconder su mierda, si no lo que nos la presenta con orgullo, cual niño aprendiendo a controlar su esfinter. Quizá sea eso lo que la convierte en una de las joyas de la corona del cine malo.

Cosas Felices 1
Lean la definición de «desnudo necesario». Es esta imagen

El derrame de productos tóxicos da lugar a que las criaturas más pacíficas y encantadoras del lugar en unos monstruos sedientos de sangre y madera a partes iguales. El hecho de que los castores sean estrictamente herbívoros no parece afectar mucho a la trama. Por otro lado, tenemos a Zoey, Mary y Jenn, que van a pasar el fin de semana al lago para superar el hecho de que a esta última su novio le haya puesto los tochos. Por supuesto, están en una cabaña aislada del mundo, sin cobertura y sin vecinos. La única pega al cliché es que tardan más de diez minutos en llegar al primer desnudo.

 

Los personajes

Tenemos a Jenn la rubia (que aunque pueda parecernos tonta, es mucho mas que eso, en realidad es muy tonta) que acaba de cortar con su novio, pero que esta buena. Muere la primera, por supuesto. Está Zoey, la amiga promiscua, mordaz y maleducada que siempre tiene un respuesta divertida para todo, y que jamás acepta un no, aunque la pregunta sea «¿Quieres que te deje vivir?» Y por último la buena de Mary, que como lleva gafas y de vez en cuando, sin venir a cuento, dice cosas de listos, pues debemos suponer que es lista, es la que parece que va a sobrevivir, pero no. Incluso los nombres son una oda al cliché.

Cosas Felices 3
Se lo que hicisteis con el último castor zombie

Luego están los chicos, Sam, el cornudo arrepentido que dice ir a primero en la universidad, pero que tiene pinta de haber tenido ya nietos; Tommy, cuarterback, amoroso, buenazo y estúpido; y Buck, cuyo diálogo es en un 99% la palabra pene y el 1% restantes son ingeniosos sinónimos del mismo. Ninguno de estos tres pseudoseres llega al final, siendo el primero en abandonarnos el buenorro con sentimientos, y dejando al capullo semi buenorro como plato final.

Smyth, el homólogo cutre y baboso del cazador del cuento de caperucita. Baboso a la par que moralista, la narrativa de la historia propicia el creciente cariño hacia el personaje. Hasta que la diña, claro.

Los castores se ponen las botas

Los primero veinte minutos de la película son una introducción a… bueno, son más una oda a la estupidez y al desnudo y lesbianismo alcohólico de los personajes femeninos. Si esto no es el mejor homenaje al cine clásico de terror, yo ya no entiendo este mundo. A partir del minuto veintinuo podemos observar los clichés mas manidos y queridos del género: la escena en la que todos creen que va a aparecer el monstruo, pero aparecen los chicos, los ruidos, la separación del grupo…

Cosas Felices 2

La sobreactuación en algunos momentos es digna de Oscar. Hay muchas películas en la que los actores son malos, pero es que en esta, además, se esfuerzan en actuar mal. Eso tiene un mérito que no mucha gente entiende. Los castores hacen su magistral con aparición en el minuto 30, con el castor líder que muere en el minuto 31. Resucita en el minuto 33. Los acontecimientos se precipitan. Descubrimos que a Jenn la engaño su amiga la lista. ¡Horror! Inesperada traición. Con los castores rodeando la casa y las traiciones entre el grupo socavando su sagrada amistad, los seis tienen que hacer frente a la amenaza. Y más cuando se descubre que si te muerde un castor… LA ENFERMEDAD SE PROPAGA.

Cosas Felices 4
Oscar a los mejores efectos especiales

Mención a parte merece el maravilloso final de esta historia, cuando Zoey, la única superviviente de la noche de los animales peludos, consigue encontrar civilización, cruzándose por casualidad con los dos zopencos que envenenaron el agua, y siendo embestida por ellos, de la misma manera que lo fue el ciervo que comenzó la película. Esta estructura circular es, por supuesto, una confesión al espectador, indicándoles sutilmente que, en realidad, el ciclo de los monstruos del cine Z, nunca termina. Si esto no es arte, que baje Andy Warhol y lo vea.

 

Personalmente, una de mis películas favoritas del género. Consicente de su propia basura, sin el hsitrionismo que Sharkanado, te hace recordad los clásicos del género (como Megatiburón), pero con una calidad de imagen y de fotografía que desentona tanto con los efectos especiales, que no puedes si no amarla. A la próxima, mas y mejor. Hasta entonces… sed felices.

 

Sofia Ricarte
Sofia Ricarte
En mis ratos libres soy la Chica Ardilla
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