Reseña de 100% Marvel. Bullseye: Corriendo con el diablo

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Aunque Bullseye nunca ha dejado de aparecer en las páginas de los cómics Marvel desde que Marv Wolfman lo creó en los años setenta, ha experimentado un reciente auge en popularidad. Esto se debe, en parte, a que la editorial estaba preparando el terreno para su aparición en la tercera temporada de Daredevil, serie que tiene como protagonista a su archienemigo. Seguramente por esto, Marvel le dio a este asesino a sueldo una miniserie propia, dirigida al público adulto, en la que los que no conocen al personaje pueden verlo haciendo lo que mejor sabe: matar. Panini Cómics ha publicado un tomo recopilatorio que contiene los cinco números que la conforman. Su título es 100% Marvel. Bullseye: Corriendo con el diablo.

El Bullseye de siempre

El protagonista de esta historia es un mercenario despiadado al que no se intenta humanizar en ningún momento. Esto tiene cierto mérito, ya que los guionistas de cómic suelen caer en el error de suavizar el comportamiento de los villanos cuando protagonizan sus propios cómics. Por el contrario, Bullseye sigue siendo un psicópata que, tras haber vuelto de la muerte en un tebeo anterior, considera que los encargos que su agente le asigna son demasiado fáciles, y busca un reto más peligroso. Por ello, este le ofrece una de las misiones más arriesgadas a las que se ha enfrentado jamás: rescatar al hijo de un narcotraficante colombiano, que ha sido secuestrado por un cártel rival, el Cuchillo Negro.

El asesino estadounidense viajará a Colombia para enfrentarse a su líder, uno de los criminales más despiadados de este país. Mientras tanto, una agente del FBI empezará a perseguirlo, desobedeciendo las órdenes de sus superiores, para vengarse de Bullseye por una ofensa que, al principio, desconocemos. Junto a una pareja de mercenarios, tendrá que infiltrarse entre los narcotraficantes mientras una guerra de bandas se desata.

Una trama no demasiado original

La historia empieza de un modo interesante, con varias líneas argumentales que acabarán cruzándose. Aunque este cómic se sitúe en el Universo Marvel, y contenga la aparición de otros villanos de Daredevil, se trata de una trama mafiosa sin apenas elementos fantásticos, muy en la línea del Machete de Robert Rodríguez. Este es precisamente uno de los problemas que muestra este tomo: carece de una identidad propia. Por el contrario, es un derivado de cientos de productos superiores, y no ofrece nada especialmente original. Esta miniserie autoconclusiva, en la que el guionista Ed Brisson debería tener una libertad creativa relativamente elevada, se limita a repasar clichés que series como Narcos han contribuido a asentar, con el piloto automático puesto.

Un ejemplo de este grave defecto es el villano de la historia, que se nos presenta como un tipo terrible… y que lo es, pero parece salido de una película de Chuck Norris, por lo anodino que resulta. Diez minutos después de dejar el tomo, ya habremos olvidado a este individuo que el guionista nos había vendido como uno de los enemigos más formidables de Bullseye. Aunque hay algún giro interesante, no acaba de salvar a este tebeo: en ningún momento existe tensión, y los diálogos son meramente funcionales, ya que solo sirven para contar la historia. Precisamente, en este apartado es donde puede mejorar una sencilla historia de mafiosos, como bien saben guionistas más capaces como Garth Ennis, pero Brisson no logra destacar ni siquiera en este aspecto.

Dentro de los aspectos positivos, que los hay, la agente del FBI que persigue a nuestro protagonista consigue hacer que el lector empatice con ella: en un mundo de superhéroes y supervillanos, sigue habiendo gente normal como ella. Sin entrar en terreno de spoilers, resulta descorazonador verla persiguiendo a este asesino formidable a pesar de sus escasas posibilidades, sin importarle los intereses en conflicto durante esa guerra de bandas. Como todos los personajes de esta historieta, sigue siendo un estereotipo, pero sus creadores logran asentar unas bases para futuros desarrollos. Asimismo, el dibujo de Guillermo Sanna logra aportarle realismo a esta historia, aunque nunca llega a destacar.

Conclusión

Es difícil escribir una historia sobre un psicópata sin frivolizar la violencia o sin narrar los acontecimientos a través de otros personajes. Brisson consigue, a través de este recurso, convertir al protagonista en una figura terrorífica, pero no hace nada interesante con ella. Quizás se deba a presiones por entregar un guión de forma apresurada para anticipar la nueva temporada de Daredevil, o quizás se deba simplemente a una mala racha del escritor. En cualquier caso, una miniserie sobre un personaje como Bullseye debería surgir cuando unos autores de renombre tengan algo interesante que decir, y no como mero movimiento de marketing que acabe resultando en un tebeo que no destaca por absolutamente nada. Ni siquiera por una calidad deplorable: es simplemente aburrido.



el autor

Periodista en cuarto de carrera. Redactor en en esta página y en el portal digital madridesnoticia. Creador de un blog donde publico mis proyectos.

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